

José Gabino Castillo Flores
La batalla por el control de la información nunca ha sido un fenómeno simple. A lo largo del tiempo ha adoptado distintas formas, desde la impresión de panfletos hasta la regulación de medios, pero en la actualidad adquiere una dimensión particular debido al peso que tienen las plataformas digitales y los sistemas automatizados en la circulación del conocimiento.
En este contexto surge Grokipedia, un proyecto impulsado desde el ecosistema empresarial de Elon Musk que se presenta como alternativa a Wikipedia bajo el argumento de corregir un supuesto sesgo progresista. Esta acusación no es menor, pues expresa una estrategia más amplia que busca influir en cómo se define la verdad pública en los próximos años, en especial cuando las futuras inteligencias artificiales dependan de repositorios digitales para interpretar y producir información.
Los estudios recientes sobre desinformación permiten comprender mejor esta situación. Existen trabajos que muestran cómo las fake news se han convertido en un fenómeno estructural que afecta a la comunicación social en múltiples niveles. Passalacqua Herrera y sus colegas (2025) señalan que la investigación en español sobre desinformación ha crecido porque el problema se ha extendido a todos los ámbitos de la vida pública.
Las redes sociales favorecen la circulación rápida de contenidos incompletos o manipulados, pero también crean un entorno donde la autoridad de las fuentes se debilita. En este terreno, el surgimiento de Grokipedia no solo responde a la crítica contra Wikipedia, sino que forma parte de una competencia más profunda por la legitimidad informativa. Quien logra imponer su visión del equilibrio y la objetividad obtiene una ventaja decisiva en la definición del conocimiento común.
Encuentra este y otros contenidos en nuestro Semanario A Tiempo Ed. 186
Esta disputa se vuelve más evidente cuando se observan los cambios en la manera en que las sociedades producen y consumen información. La investigación de Mainer Blanco y Martínez-Fresneda (2019) sobre posverdad muestra que la verdad ya no opera como una referencia estable, sino como un concepto en tensión.
Los usuarios acceden a múltiples fuentes, muchas veces contradictorias, que mezclan información, opiniones y narrativas emocionales. En ese entorno, la veracidad deja de ser un criterio suficiente para ordenar la conversación pública. Lo que importa es la capacidad de circular, de atraer atención y de alinearse con comunidades imaginadas. La idea de que Grokipedia pueda ofrecer una versión más pura de los hechos se inscribe en esta incertidumbre. Al presentarse como una enciclopedia libre de sesgos, asociada al prestigio técnico de la inteligencia artificial, pretende ocupar un lugar de autoridad en un paisaje donde la verdad se ha fragmentado.
Sin embargo, los sistemas automatizados no son neutrales. Están entrenados con información marcada por relaciones de poder, asimetrías culturales y decisiones editoriales previas. Por eso no es casual que Musk argumente que Wikipedia representa una visión progresista y que, para corregirla, se debe construir una alternativa más asociada a valores conservadores. Esta afirmación revela uno de los puntos centrales del debate contemporáneo. Las IAs generativas del futuro aprenderán de repositorios digitales que hoy ya están en disputa.
Encuentra contenidos similares en Memoria y tiempo presente
Si Grokipedia logra consolidarse como fuente legítima, podrá influir en los modelos que después producirán resúmenes, evaluaciones y respuestas para millones de usuarios. La lucha por la información se traslada así a la definición de los datos con los que las máquinas aprenderán a interpretar el mundo.
Para comprender los riesgos de esta tendencia es útil considerar la perspectiva de García-Galera, Del-Hoyo-Hurtado y Blanco-Alfonso (2020), quienes analizan cómo ciertos mensajes pueden alterar la percepción pública incluso sin recurrir a falsedades directas. La desinformación no siempre se expresa mediante mentiras evidentes. Puede operar mediante la selección estratégica de temas, la omisión de voces, la reorganización de marcos interpretativos o el desplazamiento del significado social de ciertos conceptos.
En esa lógica, Grokipedia puede funcionar como una herramienta sutil de reordenamiento del sentido. No necesita inventar hechos para influir en el debate público. Le basta con presentar interpretaciones más afines a un proyecto ideológico conservador mientras deslegitima otras perspectivas como excesivamente progresistas o politizadas.
Este proceso es especialmente relevante porque coincide con un momento en el que las tecnologías digitales se han convertido en mediadoras casi inevitables de la vida social. La información no se recibe de forma directa, sino filtrada por algoritmos que priorizan aquello que genera interacción o se ajusta a preferencias detectadas.
Te puede interesar: El mito civilizatorio del Destino Manifiesto y el desorden interno de la política exterior estadounidense
La disputa por la verdad se convierte así en una disputa por los criterios de visibilidad. Quién aparece primero, cuál versión parece más equilibrada, qué definiciones se adoptan para temas sensibles. Grokipedia entra en este terreno ofreciendo una interpretación que se alinea con un sector político que ha buscado desacreditar instituciones, medios y proyectos que considera cercanos al progresismo global. La acusación de que Wikipedia es de izquierda funciona como estrategia para justificar la creación de un repositorio más afín a sus intereses.
Lo que está en juego no es solo el presente, sino el futuro del ecosistema informativo. Si las IA’s aprenden de plataformas donde se favorece una narrativa conservadora, alineada con visiones corporativas y políticas específicas, la producción de conocimiento automatizado reproducirá esos marcos sin que los usuarios siempre puedan detectarlo.
El resultado sería una desviación progresiva del campo semántico público, donde ciertas perspectivas se vuelven dominantes y otras quedan invisibilizadas no por falta de argumentos, sino por falta de presencia en los datos de entrenamiento. Este riesgo se potencia debido a la confianza social que tienden a inspirar los sistemas automatizados.
Muchas personas consideran que las máquinas operan sin sesgos, aunque su entrenamiento esté condicionado por decisiones humanas. En este sentido, la promesa de Grokipedia contribuye a reforzar una visión tecnocrática del conocimiento que oculta la dimensión política de su producción. La enciclopedia se presenta como alternativa equilibrada y razonable, pero su equilibrio está construido desde un interés explícito en contrarrestar lo que se percibe como un avance cultural progresista.
Te puede interesar: La IA y la novela: lo que Orwell, Bradbury y Le Guin aún nos advierten sobre el futuro
La reflexión general que surge de los tres textos académicos es clara. La desinformación no depende únicamente de la mentira. Su fuerza radica en la capacidad de reorganizar el sentido. La posverdad no elimina la búsqueda de hechos, pero los debilita al mezclarlos con emociones y opiniones. Y la intención comunicativa permite que incluso contenidos aparentemente informativos funcionen como mecanismos de desplazamiento ideológico.
Grokipedia encarna estas transformaciones porque combina automatización, disputa política y aspiración a convertirse en una fuente legítima para futuras inteligencias artificiales. En ese cruce, la verdad deja de ser una descripción del mundo para convertirse en un territorio donde distintos actores compiten por establecer interpretaciones duraderas.
Pensar críticamente este escenario implica reconocer que el futuro de la información no se decidirá solo en el espacio de los medios, sino en los repositorios que alimentarán a las máquinas que producirán conocimiento en nuestro nombre. Grokipedia es un recordatorio de que la autoridad informativa puede reconfigurarse desde proyectos privados, con intereses claros y con capacidad para influir en el modo en que las sociedades entienden lo que ocurre. La disputa por la verdad se vuelve entonces una disputa por la memoria digital compartida y por la forma en que la inteligencia artificial traducirá esa memoria en explicaciones del mundo.
ATiempo.Tv es el primer medio de comunicación nativo digital e independiente en Coahuila, caracterizado por su compromiso y responsabilidad de contribuir a la sociedad; brindando información verificada de manera profesional, ética y confiable. Es por eso que te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales para que tengas acceso a las noticias más relevantes a nivel local, nacional e internacional.

