

Jesús Díaz
La rivalidad de los superhéroes trasciende los límites del entretenimiento para influir en la cultura popular, la filosofía moderna y la sociedad en general
Quizás usted alguna vez corrió de niño por el patio de la casa de sus abuelos con una capa en los hombros, simulando que atravesaba el cielo para luchar contra algún enemigo. Y entonces, como millones de personas, incluido el que escribe, soñó con tener los poderes de Superman: alguien de otro mundo que, con todo, mantenía valores humanos por encima de cualquier nacido en este planeta.
La historia de trasfondo, de hecho, no es tan nueva como parece. Se sabe que, intencionalmente o no, es cristianismo puro. Escritores como Richard Abanes, Ben Saunders y, en especial, Stephen Skelton en su libro “The Gospel According to the World’s Greatest Superhero”, han hablado de la amplia relación que tiene este ser de la ficción del siglo XX con Jesucristo.
Te puede interesar: Reflexiones desde el corazón de los Oscar: una serie crítica – Parte II
Luego están otros superhéroes más terrenales e imperfectos, como un tal Tony Stark, ese millonario —egocéntrico pero humano también—, que tuvo su auge muchos años después de que el Hombre de Acero conquistara los cómics y el cine, en 2008, cuando Marvel resucitó dentro de la cinematografía mundial con el inicio del llamado MCU (Marvel Cinematic Universe), el nuevo universo fílmico de esa franquicia.

Aunque, desde luego, Marvel ha conquistado los sueños de los pequeños con sus héroes desde hace décadas, en especial con Spiderman. Este fue el superhéroe más popular en 2022, según datos de búsquedas de Google, con más de 5 millones mensuales. Pero más allá de los números, el éxito del arácnido es casi de sentido común: es un ser humano como nosotros, perseguido por las dudas que surgen en la adolescencia; con sentimientos de culpa que debe sortear (sufre la muerte de su figura paterna, su tío Ben, quien fue asesinado por unos ladrones que pudo detener minutos antes).
Podría decirse, entonces, que muchos infantes vimos en Superman al hombre que queríamos ser, pero en Spiderman a quien realmente nos convertíamos. Y que esa ambivalencia es algo que representa bien nuestra cotidianidad humana: es una coraza ante lo incierto de la vida y, cómo puede interpretarse, este es un relato más filosófico que de entretenimiento.
Te puede interesar: Marco Antonio Solís y Los Bukis:Una crítica a la violencia musical

Pero esa lucha interna que nos produce DC y Marvel lleva ya su tiempo. Inició en las primeras décadas del siglo XX, cuando ambas franquicias comenzaron a establecer las bases de los superhéroes. DC Comics, inicialmente conocida como National Allied Publications, fue pionera con la creación del Hombre de Acero en 1938 por Jerry Siegel y Joe Shuster, marcando el nacimiento del género.
Este éxito fue seguido rápidamente por Batman, también de DC, en 1939, de la mano de Bob Kane y Bill Finger. Marvel Comics, que en sus inicios se llamaba Timely Publications, respondió con su propio elenco de héroes icónicos, introduciendo al mundo a personajes como el Capitán América en 1941, creado por Joe Simon y Jack Kirby.
Era lógico. La competencia entre estas dos casas editoriales se intensificó en los años siguientes, alimentada por la creciente popularidad de sus publicaciones y personajes. Durante los años 60, Marvel, bajo la dirección de figuras como Jack Kirby, Steve Ditko y el gran Stan Lee, comenzó a introducir superhéroes que presentaban una complejidad psicológica más profunda y problemas más realistas, como el ya mencionado Spiderman y los X-Men, seres mutantes segregados por su condición.
Esto contrastó con el enfoque más grandioso y a menudo más idealizado de los héroes de DC. En este periodo no solo se vio el nacimiento de algunos de los personajes más duraderos de Marvel, sino que también marcó el inicio de una nueva era en la narrativa de cómics, poniendo las bases para una rivalidad que se extendió por décadas en múltiples medios culturales, en especial el cine.
EL CINE PROYECTÓ UNA NUEVA IMAGEN DEL MUNDO
Mientras que la rivalidad entre DC y Marvel se gestaba en las páginas de los cómics, millones de niños en todo el planeta daban un paso más allá, cuando se adentraban a una sala de cine a ver cómo Superman daba la vuelta al mundo a una velocidad nunca vista para regresar el tiempo y salvar a su amada, una hábil periodista llamada Lois Lane.

DC Comics hizo una transición notable del papel a la pantalla grande, por decir lo menos, con su emblemática película «Superman» de 1978, dirigida por Richard Donner y protagonizada por el también emblemático Christopher Reeve, quien no solo capturó la esencia del héroe más grande de DC en la pantalla, sino que también estableció un estándar alto para las películas de superhéroes futuras.
Esta cinta fue pionera en el uso de efectos especiales avanzados para la época y presentó una narrativa que combinaba el drama, la acción y el romance, lo que la llevó a obtener un éxito crítico y comercial inimaginable.
Te puede interesar: El encarecimiento de la música en vivo durante el sexenio de AMLO
Ese sendero del éxito continuó con Tim Burton y su Hombre Murciélago entre 1989 y 1995, sacando de las sombras a un Michael Keaton que marcó la infancia de miles de personas. Ese éxito incluso le permitió a DC fracasar con el Batman de George Clooney (1997) y la Catwoman de Halle Berry (2004).

Marvel Comics tuvo un inicio totalmente opuesto en el cine. Las primeras adaptaciones cinematográficas, como «Howard the Duck» de 1986, no lograron captar ni la crítica ni la taquilla. En la década de los 90, la empresa se encontraba en una situación financiera precaria, culminando en su declaración de bancarrota en 1996. Esta crisis la obligó a vender los derechos cinematográficos de algunos de sus personajes más populares para obtener liquidez y salvar la empresa.
Spider-Man fue cedido a Sony Pictures; X-Men y Los Cuatro Fantásticos encontraron un nuevo hogar en 20th Century Fox; y Blade fue adquirido por New Line Cinema. Esta dispersión caracterizó la aproximación fragmentada de Marvel al cine en ese momento, una estrategia muy diferente a la que adoptaría más tarde con la creación del MCU que conocemos actualmente.
A pesar de estos desafíos, las adaptaciones de estos personajes cedidos tuvieron un éxito notable en la taquilla: «Blade» (1998) y «X-Men» (2000) fueron particularmente exitosos y ayudaron a revivir el interés y la viabilidad financiera de las películas de superhéroes. No se diga, la trilogía de Spiderman de Sam Raimi, a inicio del siglo actual.
Para quienes vivimos esa era de oro fílmica, sabemos que la historia no estaba contada. DC contrarrestó con tres obras de arte. La trilogía de Batman dirigida por Christopher Nolan, que comenzó con «Batman Begins» en 2005, y marcó una era definitoria en el cine de superhéroes. Nolan reinventó el personaje de Batman, presentando una versión más oscura y realista del Caballero de la Noche que resonó profundamente con el público y la crítica.
Encuentra este y otros contenidos en nuestros Semanario A Tiempo.TV
En especial, lo hizo con una narrativa centrada en temas como el miedo, la justicia y la redención, donde el director (recientemente acreedor del Oscar por «Oppenheimer») exploró la psicología de Bruce Wayne de una manera que nunca antes se había visto en la gran pantalla. Este enfoque más sombrío y matizado, combinado con actuaciones excepcionales y efectos visuales innovadores, no solo revitalizó la franquicia de Batman, sino que también elevó el estándar de lo que podrían ser las películas de superhéroes, influyendo en todo el género en los años venideros.
¿Qué pasó entonces? Actualmente DC, ellos precursores del cómic de superhéroes, ganadores de todo en taquilla con Superman y Batman, han cancelado sus filmes ante el fracaso rotundo. Y hablaremos de eso en una siguiente entrega, como adelanto: 1) Hablé con Sam Raimi. 2) Procesé los datos de taquilla de las 89 películas realizadas por ambas franquicias, ajustándolas a la inflación actual: Marvel ha volado tan alto como para recaudar más de 48 mil millones de dólares (ajustados a la inflación). DC se ha quedado en la tierra, con poco más de 10 mil millones. Casi todo esto, en los últimos 15 años.
¡Vaya criptonita comercial!
ATiempo.Tv es el primer medio de comunicación nativo digital e independiente en Coahuila, caracterizado por su compromiso y responsabilidad de contribuir a la sociedad; brindando información verificada de manera profesional, ética y confiable. Es por eso que te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales para que tengas acceso a las noticias más relevantes a nivel local, nacional e internacional.

