La economía mexicana toma impulso: FMI y OCDE mejoran sus pronósticos

FMI y OCDE elevan sus proyecciones para México, impulsadas por la resiliencia exportadora, aunque persisten riesgos fiscales e inflacionarios

Las expectativas sobre el desempeño de la economía mexicana han comenzado a mejorar conforme avanza el año. Tras el impacto inicial de los aranceles impuestos por la administración de Trump, que llevó a organismos internacionales a anticipar escenarios de contracción, el panorama muestra señales de reconfiguración y, con la relativa estabilidad que empieza a observarse en la nueva dinámica comercial, las proyecciones económicas tienden a orientarse hacia una recuperación gradual.

Instituciones como el FMI y la OCDE han elevado sus pronósticos de crecimiento del PIB para 2025 y 2026, lo que, si bien no elimina la volatilidad del entorno global, sí aporta mayor certidumbre sobre la trayectoria económica de México. 

Este ajuste al alza no solo reduce el margen de riesgo en el corto plazo, sino que también refuerza la posibilidad de consolidar un crecimiento sostenido en el mediano plazo, siempre que el país logre capitalizar sus ventajas competitivas, fortalecer sus cadenas de valor e impulsar la atracción de inversión en sectores estratégicos.

FMI: UN REPUNTE SOSTENIDO POR LA RESILIENCIA DE LAS EXPORTACIONES

Tras su más reciente visita anual al país bajo el Artículo IV de su Convenio Constitutivo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó al alza su proyección de crecimiento para la economía mexicana en 2025. 

En su declaración del 19 de septiembre, el organismo ubicó la expansión del PIB en 1%, muy por encima del 0.2% previsto en julio y en marcado contraste con la contracción de 0.3% anticipada en abril.

Aunque este ajuste ofrece un respiro, aún se mantiene por debajo del 1.7% estimado a inicios de año, antes de que la nueva dinámica comercial global comenzará a reconfigurar el escenario. 

La mejoría se explica principalmente por la resiliencia que han mostrado las exportaciones, sin embargo, factores como la consolidación fiscal, la política monetaria restrictiva y las tensiones comerciales con Estados Unidos siguen limitando el consumo interno y la inversión productiva.

Para el 2026, el FMI anticipa un crecimiento de 1.5%, una cifra ligeramente superior a la estimada en meses anteriores, pero todavía lejos del 2% proyectado en enero. Esto refleja que los efectos de los aranceles y la incertidumbre en el comercio bilateral continuarán condicionando el desempeño económico de México.

OCDE: PERSPECTIVA AL ALZA, CON EFECTOS ARANCELARIOS AÚN EN DESARROLLO

En su más reciente Interim Report, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) actualizó sus expectativas para la economía mexicana. El organismo proyecta un avance de 0.8% en 2025, cifra que duplica el 0.4% estimado en junio y representa un viraje significativo respecto a la recesión de 1.3% prevista en marzo.

Para 2026, la proyección asciende a 1.3%, un ligero ajuste al alza de 0.2 puntos porcentuales frente al cálculo presentado en junio. Estas modificaciones reflejan no solo un entorno doméstico menos frágil de lo anticipado, sino también una economía global que ha mostrado mayor capacidad de adaptación durante la primera mitad de 2025.

No obstante, la OCDE advierte que el impacto total de los aranceles aún está en proceso de materializarse. Si bien la implementación gradual y la absorción inicial de costos por parte de las empresas han amortiguado los efectos inmediatos, éstos comienzan a trasladarse hacia las decisiones de consumo, la dinámica del empleo y el comportamiento de los precios.

CITI: EL SECTOR FINANCIERO ADOPTA UNA VISIÓN MÁS PRUDENTE 

A contracorriente del reciente optimismo reflejado en los ajustes al alza de organismos multilaterales, la Encuesta de Expectativas de Citi México, publicada el 22 de septiembre, revela una postura significativamente más cautelosa por parte del sector financiero nacional. 

La mediana de los 38 participantes — que incluyen bancos, instituciones de inversión, centros de investigación y universidades — sitúa el crecimiento del PIB en apenas 0.5% para 2025, con estimaciones que oscilan desde una contracción de 0.1% reportado por Scotiabank y Valmex, hasta un máximo de 0.8% calculado por Bankaool. 

Gráfica 1. Cambios en las proyecciones de crecimiento económico para México en 2025. 

Fuente: Elaboración propia con información de FMI, OCDE, BANXICO, CITI y CEPAL. 

Este contraste pone en evidencia una lectura más conservadora por parte de bancos y casas de bolsa locales, quienes al parecer ponderan con mayor peso la persistencia de factores internos como la debilidad de la inversión privada, la desaceleración del consumo y la presión estructural sobre los precios.

A pesar de ello, la encuesta anticipa un entorno macroeconómico relativamente estable en otros frentes. Se espera una apreciación del peso frente al dólar hacia finales de 2025, acompañada de una normalización monetaria gradual que llevaría la tasa de referencia a 7%. 

Para 2026, las proyecciones del sector financiero convergen con las estimaciones de la OCDE, un crecimiento del 1.3%, lo que refuerza una narrativa de expansión moderada, condicionada en gran medida por factores exógenos.

RIESGOS PARA LA ECONOMÍA MEXICANA

De acuerdo con el FMI, uno de los principales retos para la economía mexicana es transitar hacia una trayectoria fiscal más sólida y creíble. Si bien la deuda pública se considera sostenible con alta probabilidad, es necesaria una consolidación que frene el crecimiento del endeudamiento y genere el espacio fiscal suficiente para implementar políticas contracíclicas en caso de que los riesgos externos se materialicen.

En este contexto, la situación de Petróleos Mexicanos (PEMEX) continúa siendo una vulnerabilidad estructural. Aun con las recientes medidas de alivio financiero —como la emisión de bonos respaldados por el gobierno en julio y la reestructuración parcial de sus pasivos—, la empresa pública seguirá representando una carga significativa para las finanzas públicas en 2026. No obstante, se prevé que dicho ejercicio fiscal marque el último año en que PEMEX reciba transferencias directas del gobierno federal para atender sus obligaciones financieras, cerrando así un ciclo de apoyo sostenido. 

Cambios en las cuotas y tasas del IEPS contemplado en el Paquete Económico 2026. 

Fuente: Perspectiva Semanal No. 1670, Banamex. 

En el frente inflacionario, aunque las presiones han disminuido respecto al pico post-pandemia, nuevos factores podrían reactivar dinámicas alcistas. Según las estimaciones de analistas de Banamex, las medidas contenidas en el Paquete Fiscal 2026 —particularmente los aumentos al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) sobre bebidas azucaradas, tabaco y otros productos nocivos para la salud— tendrían un impacto directo sobre los precios al consumidor, sumando aproximadamente 19 puntos base a la inflación del próximo año.

Adicionalmente, la posible imposición de aranceles de hasta 50% a importaciones provenientes de países sin tratado comercial con México (incluidos China, Japón, India, Corea del Sur, Tailandia, entre otros) podría generar una presión inflacionaria adicional de 22 puntos base, afectando sectores sensibles como electrodomésticos, muebles, textiles, calzado, vidrio, juguetes, cosméticos y automóviles.

En conjunto, estos factores elevarían la inflación hasta 4.3% en 2026, ubicándola por encima del rango objetivo del Banco de México, lo cual obligaría a mantener una postura monetaria restrictiva por más tiempo del previsto, con implicaciones directas sobre el consumo y la inversión.

APROVECHAMIENTO DEL T-MEC

Una demanda externa más dinámica, la reducción de la incertidumbre arancelaria y una revisión favorable del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se perfilan como factores clave para apuntalar la solidez económica de México en el mediano plazo.

A pesar de ciertas presiones sectoriales —como en la industria automotriz y cervecera, afectadas por los aranceles al acero y al aluminio—, las exportaciones mexicanas han mostrado una notable capacidad de adaptación, especialmente hacia Estados Unidos. La mejora en las perspectivas de crecimiento de esta nación, con una expansión proyectada de 1.8% en 2025, impulsará una mayor demanda y fungirá como un motor adicional para el comercio bilateral.

Más allá de la resiliencia exportadora, México ha logrado capitalizar con eficacia las ventajas estructurales del T-MEC, consolidando su posición en sectores estratégicos del comercio internacional. De acuerdo con datos del Buró del Censo de EE.UU., las exportaciones mexicanas a ese país ascendieron a 309,749 millones de dólares entre enero y julio de 2025, lo que representa un crecimiento interanual del 6.5%. 

Esta dinámica ha permitido a México consolidarse como el principal socio comercial de Estados Unidos, concentrando el 15% de sus importaciones totales, por encima de Canadá (11.2%) y China (9.4%).

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Uno de los elementos determinantes detrás de este posicionamiento ha sido el uso intensivo del acuerdo comercial. En julio, más del 85% de las exportaciones mexicanas ingresaron al mercado estadounidense bajo los beneficios del T-MEC, el nivel más alto desde su entrada en vigor en 2020. 

La tasa arancelaria promedio de apenas 4.7%, significativamente inferior al promedio global (9.7%) y muy por debajo de competidores como China (40.4%) ha permitido a México absorber cuota de mercado de países sin tratado comercial, respaldado además por su proximidad geográfica, menores costos logísticos y una infraestructura de integración ya consolidada.

En este contexto, la revisión del T-MEC prevista para julio de 2026 adquiere especial relevancia. Como fue establecido en su diseño original, el acuerdo comercial deberá someterse a evaluación cada seis años por parte de los tres países firmantes. En dicha revisión, se decidirá si el tratado continuará vigente por 16 años más. 

México ha manifestado desde un inicio su interés en mantener e incluso profundizar la integración comercial de América del Norte. De cara a esta revisión, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha señalado que la política arancelaria y las reglas de origen en el sector automotriz serán puntos centrales para la negociación, con el objetivo de asegurar ventajas estratégicas frente a otros competidores globales.  

Una revisión favorable del acuerdo no solo reforzaría la posición de México en las cadenas de valor regionales, sino que también abriría la puerta a una mayor diversificación exportadora y a la consolidación de un modelo industrial más robusto, sostenible y competitivo en el largo plazo.

CAUTELA 

Aunque este nuevo panorama parezca alentador para la economía mexicana, debe tomarse con cautela, ya que de acuerdo con el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de INEGI publicado el 23 de septiembre, en julio de 2025 y con cifras desestacionalizadas, se registró una contracción mensual del 0.9% y de 1.2% anual. 

Esta caída, la más pronunciada desde diciembre de 2024, evidencia que la actividad económica del tercer trimestre inició con un desempeño débil, afectando de manera generalizada a los tres grandes sectores productivos.

Si bien el entorno externo ha dado un respiro, la fragilidad de la actividad interna recuerda que la recuperación aún enfrenta riesgos estructurales que podrían limitar la solidez del crecimiento en el corto plazo.

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