

El servicio de transporte público es una necesidad en las ciudades y municipios de grandes extensiones, que, con el paso de los años se ha adaptado a las nuevas necesidades
En el transcurso de los años, Saltillo ha sido testigo de una transformación significativa en cuanto a la movilidad de sus habitantes. En 2014, la ciudad contaba con un total de 50 rutas de transporte público, pero en la actualidad, ese número ha disminuido a solo 32 rutas. Recordar las rutas que ya no existen, como la 1A, 1B, 9, Anáhuac, 3, 15, 18 Herradura, Vista IMSS, Candelarias y Chapultepec, nos lleva a un viaje por la nostalgia y la memoria.

Hoy en día, existen cerca de 440 camiones de transporte público repartidos entre las 32 rutas existentes. Por otro lado, la cantidad de taxis de sitio registrados en Saltillo supera el límite establecido por la ley, y más de 480 de estos taxis tienen más de 12 años de antigüedad, lo que representa un riesgo para la seguridad vial.
Pero afortunadamente, la tecnología ha permitido que otros medios de transporte surjan en la ciudad. Plataformas móviles como InDriver, Uber, DiDi, Beat, Bolt, Pink-Nave, Click to go, Yo voy y Taxi App Caller cumplen con los requisitos de la ley para operar en la ciudad, al igual que empresas debidamente registradas como One Mobility, Driver App, En Taxi, Capital Coahuila Driver, Vooy y Saferentals.
No obstante, a pesar de la comodidad que estos servicios ofrecen, no siempre fue así de sencillo trasladarse en Saltillo. En el pasado, los saltillenses contaban con medios de transporte muy distintos a los actuales. ¿Te gustaría conocer cuáles eran? Te invito a hacer un viaje por el tiempo para descubrir cómo ha evolucionado la movilidad en Saltillo.
“La 2P”

Creo que no está de más mencionar que los indígenas originarios de la zona que actualmente ocupa Saltillo solamente se trasladaban a pie. Caminaban kilómetros y kilómetros en búsqueda de comida y refugio. Eran nómadas pero muy atléticos. Imagínese usted subir y bajar cerros, correr detrás de la comida… ganarían un 21k sin problemas.
Gente “de a Caballo”
Posteriormente, con la llegada de los españoles a este valle, introdujeron los caballos, que eran de uso exclusivo de los españoles. Más adelante también se convirtieron en un derecho para los tlaxcaltecas que ayudaron a la colonización del lugar y al combate de los indígenas locales. Aunque eran solo para estos dos grupos, los indígenas solían robarlos ya que se dieron cuenta de que era un transporte más útil y rápido que sus dos piernas.

Cuando la Villa de Santiago de Saltillo quedó mejor establecida, los tlaxcaltecas y los españoles de más abolengo se trasladaban en caballo o a pie si iban cerca (Saltillo y el pueblo no pasaban de la actual alameda y las calles que rodean la catedral). Sin embargo, para hacer viajes más largos y donde tenían que llevar carga, se valían de las mulas. Incluso existía un servicio de renta de mulas. Así como lo lee, como actualmente se rentan fletes, en ese entonces acudían a la Cofradía de Ánimas del Purgatorio y pagaban la renta de una o varias mulas, según fuera la carga que debían llevar. El servicio costaba aproximadamente 2 reales al día, es decir, un cuarto de un peso.
Patas y Ruedas

Pasados casi 30 años de la fundación de la villa y el establecimiento del pueblo, se empezaron a introducir las primeras carretas o carretones. Aunque comúnmente eran más usadas para el traslado de materias primas que como medio de transporte personal. Las personas en realidad seguían trasladándose en las mulas que jalaban el carretón.
Las carretas jaladas por mulas empezaron a ponerse en renta del mismo modo en que se rentaban las mulas para poder transportar mercancías a otros poblados como maíz, lana y productos comerciales. Todos aquellos que tenían en renta carretas, mulas o caballos debían marcarlos, pero para esto tenían que solicitar un permiso especial, de este modo había un control de los animales y vehículos de alquiler.
Entre más transcurrieron los años, los vehículos de transporte fueron evolucionando, al grado de que empezaron a incluirse los carruajes o “carros” que, aunque eran tirados por animales, servían para que la gente se transportara en ellos. Por lo que fue necesario establecer un reglamento de las dimensiones y el peso que tenían que tener de modo que no afectaran las calles. Además, tenían prohibido pasar y estacionarse en ciertas calles que solo eran peatonales. Los carros tenían prohibido entrar a las calles donde estaban las estaciones de agua, pues, además de causar desastres, no tenían las dimensiones para poder pasar por ahí.

Para los años de 1800, el sistema de transporte público ya había mejorado. Las ruedas de los carruajes eran más resistentes y las de «mejor calidad» eran jaladas por caballos. Por lo que tenían prohibido transitar por las calles de la plaza principal, ya que podían dañar el empedrado.
Horas de viaje y emociones
Para 1880, en el país había dos líneas de ferrocarriles que se movían de norte a sur. La primera línea del Ferrocarril Internacional de México pasaba por Ciudad de México, Ciudad Juárez y Chihuahua. Y la segunda línea, el Ferrocarril Nacional Mexicano, iba desde Ciudad de México hasta Nuevo Laredo y solo Saltillo y Torreón en Coahuila.

En 1871, Jesús Váldes Mejía, Rafael de la Fuente y Santiago Alvarado analizaron el proyecto para la construcción de una plazuela junto al puente del arroyo «La Tórtola», para que pudiera funcionar como una parada de trenes. Para 1883, se inició una nueva construcción a cargo de Guillermo Nicholson, lo que facilitó que Coahuila quedara conectado a través del ferrocarril entre sus propios municipios y con el resto de México.
En Coahuila, hubo 8 líneas ferroviarias: Ferrocarril Nacional Mexicano, Ferrocarril Mexicano del Norte, Ferrocarril Internacional Mexicano, el Ferrocarril Central Mexicano, el Ferrocarril Coahuila-Pacífico, Ferrocarril Tampico-Paredón, Ferrocarril Coahuila-Zacatecas y el Laredo-San Pedro.

Para 1884, Piedras Negras y Durango ya estaban conectados. Para 1892, las vías férreas ya llegaban a Durango. En 1893, construyeron la línea Coahuila-Zacatecas, que también llegaba a las fundidoras de Saltillo y Monterrey. En 1898, se construyó un ferrocarril de Saltillo a Torreón. Este pasaba por General Cepeda, Parras y Viesca y se llamaba Coahuila-Pacífico.
De esta manera, los saltillenses ya no tuvieron que usar animales para trasladarse de un municipio a otro e incluso pudieron ampliar sus horizontes llegando hasta otros estados de la república. Aunque claro, esto solo era para aquellos que tenían las facilidades de viajar en tren.
Carruajes de sitio, el antepasado del taxi

En 1906, establecieron por primera vez en Saltillo un servicio de transporte público que te llevaba hasta la puerta de tu casa o a donde tú quisieras. Este fue el servicio de carruajes de sitio. Este fue el servicio de carruajes de sitio. El proyecto fue aprobado en agosto de 1906, lo que permitió que los saltillenses tuvieran una mayor movilidad en la mancha urbana que cada vez era más grande.

El proyecto fue aprobado por el entonces presidente municipal Práxedis de la Peña y Flores y los regidores R. Siller Valle, Juan Dávila, J. Martínez Cabello, L. Martínez, G. Farías y el 2° síndico, del que no se menciona el nombre.
Un año después, el presidente De la Peña y Flores autorizó que también se estableciera un sitio para carros de alquiler, pero “de lujo”; este se ubicaba en la Plaza de la Independencia y el negocio pertenecía a Eugenio F. Ruiz.
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Durante los siguientes 5 años, en la administración de Simón Siller, el lugar para los carros de sitio estuvo cambiando entre la séptima calle de Iturbide y la plazuela de Guadalupe. Finalmente, por problemas entre los vecinos de Saltillo, se determinó que el lugar definitivo sería la plazuela de Guadalupe.


Para 1920, además de los carruajes de alquiler, empezaron a introducirse por primera vez automóviles como “carros de sitio”; estos eran los conocidos “guayines”, que funcionaron como los primeros “Taxis” de Saltillo. Con el paso de los años, se empezaron a agregar otros modelos hasta llegar a los Tsuru, que fueron muy reconocidos por prestar estos servicios.
Los primeros camiones (ahora llamados combis) empezaron a circular en la ciudad también en la década de los años 20, brindando a los saltillenses opciones de llegar más lejos dentro de la mancha urbana a un menor costo.
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