¿Porque no se hacía fraking en México?

El Gobierno de México reactiva el fracking en 2026 para buscar soberanía energética. Conoce qué es esta técnica y sus riesgos ambientales.
Andrés Manuel López Obrador aseguró en su discurso de toma de protesta como presidente de la República que no se realizaría fracking durante su gobierno / Foto: Onexpo

El Gobierno Federal anuncia la reactivación de la fracturación hidráulica para reducir la dependencia del gas de Texas. Te explicamos por qué esta técnica es el centro de una intensa disputa por el futuro del agua y el clima

La política energética de México ha dado un giro histórico en este primer trimestre de 2026. Bajo la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum, el Estado ha confirmado la evaluación y explotación de hidrocarburos no convencionales mediante el fracking. Esta decisión rompe con la moratoria del sexenio anterior y busca tres objetivos urgentes: alcanzar la soberanía energética, estabilizar las finanzas de Pemex y asegurar el suministro de gas ante las crisis geopolíticas globales.

¿Qué es exactamente el fracking?

El fracking o fracturación hidráulica es una técnica avanzada de extracción para liberar gas natural y petróleo atrapados en rocas profundas de muy baja permeabilidad, conocidas como lutitas o shale.

A diferencia de los pozos tradicionales, donde el petróleo fluye de forma natural, en el fracking se debe perforar verticalmente hasta 5,000 metros y luego realizar una curva para perforar horizontalmente a través de la capa de roca. Para liberar el gas, se inyecta a presiones extremas un fluido compuesto por:

  1. Agua: Entre el 90% y 95% del total.
  2. Arena: Para mantener abiertas las grietas de la roca.
  3. Químicos: Un cóctel de aditivos (biocidas, inhibidores de corrosión y espesantes) que permiten que la mezcla fluya y fracture la piedra sólida.

¿Por qué el fracking es dañino para el medio ambiente?

A pesar de la promesa gubernamental de un «fracking sustentable», la comunidad científica y ambientalista advierte sobre riesgos que podrían ser irreversibles para el territorio mexicano:

1. El agua: Consumo masivo y contaminación

México enfrenta sequías severas, especialmente en el noreste (Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas), donde se encuentran las mayores reservas. Un solo pozo puede consumir hasta 30 millones de litros de agua dulce, compitiendo directamente con el consumo humano y la agricultura. Además, el agua de retorno (flowback) sale cargada de metales pesados, sales y químicos tóxicos (como el benceno), cuya filtración amenaza los acuíferos de agua potable.

2. Emisiones de Metano y Cambio Climático

El fracking es propenso a fugas de metano ($CH_4$), un gas de efecto invernadero con un potencial de calentamiento global mucho mayor que el $CO_2$. Estas fugas ocurren durante la perforación y el transporte, lo que anula los supuestos beneficios del gas natural como un combustible «limpio» de transición.

3. Sismicidad inducida y salud

La inyección de fluidos a alta presión en el subsuelo ha sido vinculada con el aumento de sismos en regiones previamente estables. Asimismo, comunidades cercanas a zonas de fracturación reportan mayores índices de enfermedades respiratorias, afecciones neurológicas y problemas congénitos debido a la exposición a gases y químicos volátiles.

Atributo TécnicoExtracción ConvencionalFracking (No Convencional)
Uso de AguaBajo a moderadoExtremo (9,000 a 29,000 tons/pozo)
Costo por barril~US$13.5US$61 – US$70
Riesgo SísmicoMínimoVinculado a sismicidad inducida
Vida del pozoLarga duraciónDeclinación rápida (60-70% primer año)

La apuesta estratégica: El gas de la frontera

México posee una de las reservas de gas shale más grandes del mundo. El gobierno argumenta que el país no puede seguir importando el 75% del gas que consume desde Texas. La dependencia de Estados Unidos se considera una vulnerabilidad de seguridad nacional, especialmente tras la volatilidad de precios causada por el conflicto entre Irán y EE. UU. en febrero de 2026.

Las cuencas con mayor potencial son:

  • Cuenca de Burgos: (Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas) Es la prioridad número uno por su similitud con los yacimientos texanos.
  • Sabinas: (Coahuila) Posee un volumen acumulado masivo.
  • Tampico-Misantla: Valiosa por la presencia de gas asociado a petróleo ligero.

¿Es posible un «fracking mexicano sustentable»?

Para mitigar el rechazo social, la administración de Sheinbaum ha propuesto un comité de expertos de la UNAM y el Politécnico para desarrollar tecnologías que reduzcan el impacto, tales como:

  • Reciclaje del 80% del agua: Uso de sistemas cerrados de tratamiento.
  • Agua No Potable: Prohibir el uso de agua dulce y obligar al uso de aguas salobres profundas.
  • Químicos Biodegradables: Sustituir aditivos tóxicos por compuestos menos agresivos.

Sin embargo, expertos señalan que estas medidas elevan drásticamente los costos de producción. El fracking en México ya es cuatro veces más caro que la extracción convencional, lo que pone a Pemex en un dilema financiero: producir gas propio a un costo muy alto o seguir dependiendo del gas barato de importación.

¿Crees que el beneficio de tener gas nacional justifica el riesgo de contaminar nuestras reservas de agua en el norte del país? ¡Comparte tu opinión en los comentarios y únete a la conversación!

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