
México enfrenta desafíos cruciales en la transición energética, incluyendo seguridad, innovación tecnológica y sostenibilidad social
La estrategia eléctrica propuesta por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tiene como objetivo central que la Comisión Federal de Electricidad asuma el control total de la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), garantizando el suministro de electricidad incluso en situaciones de emergencia, respaldando fuentes intermitentes y manteniendo el control de la frecuencia y el voltaje en todo momento.
En este contexto, las centrales de ciclo combinado desempeñan un papel crucial, ya que, según cifras preliminares de 2024, aproximadamente el 60% de la electricidad generada en el país proviene de este tipo de tecnología convencional, cuya capacidad instalada representa cerca de una tercera parte (31.57%) del total en el SEN.
El gas natural es el combustible primario utilizado en estas plantas, lo que le otorga un papel central en la generación de electricidad y, por ende, en la transición energética. No obstante, debido a que es un insumo importado, su dependencia plantea una vulnerabilidad frente a fluctuaciones externas.
Si deseas conocer en detalle el panorama completo del gas natural en la generación eléctrica y los pros y contras de su utilización, te invitamos a seguir leyendo.
CICLO COMBINADO
Las centrales de ciclo combinado son instalaciones de generación eléctrica que utilizan dos procesos simultáneos: uno con gas natural y otro con vapor. El gas se quema en una turbina, generando energía mecánica que mueve la turbina, y los gases de escape se redirigen a una caldera para producir vapor, que a su vez mueve otra turbina para generar electricidad.
El ciclo combinado aprovecha el calor residual del primer ciclo, mejorando la eficiencia sin necesidad de más combustible. Debido a su mayor eficiencia y mejor aprovechamiento de los recursos, las centrales de ciclo combinado han reemplazado progresivamente a las termoeléctricas convencionales, convirtiéndose en una opción clave en la estrategia energética de muchos países.
TRANSICIÓN ENERGÉTICA
El gas natural, utilizado como combustible principal en estas centrales, es un recurso fósil más limpio que el carbón, diésel y combustóleo, ya que emite menos contaminantes como el dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Se obtiene de yacimientos subterráneos o mediante la extracción de gas asociado a la producción de petróleo.
Lo anterior, lo posiciona como un recurso para la transición energética, además, es una fuente de energía eléctrica firme, es decir, tiene la capacidad de generar electricidad en cualquier momento, complementando la generación variable cuando no existe disponibilidad de fuentes intermitentes como la solar o eólica.

*Central de ciclo combinado en Santiago de Querétaro, Querétaro.
SHOCKS EXTERNOS
A nivel nacional, el gas natural es un recurso energético crucial para garantizar la suficiencia energética, apoyar la transición energética y fomentar la industrialización. Actualmente, la mayoría del gas natural utilizado en las centrales de ciclo combinado para la generación de electricidad en México proviene de Texas, Estados Unidos, el mayor productor de este combustible y el más competitivo a nivel mundial.
Si bien México se beneficia de las condiciones de mercado al importar gas natural a precios relativamente bajos, la seguridad energética del país se ve comprometida debido a su alta dependencia de estas importaciones. En situaciones de crisis externas, México no cuenta con la capacidad para ofertar gas natural doméstico y garantizar el funcionamiento de las centrales eléctricas.
Este tipo de vulnerabilidades ya se ha manifestado en el pasado. Por ejemplo, durante la onda fría en Texas en 2021, los gasoductos se congelaron, interrumpiendo el suministro de gas natural y afectando gravemente la generación eléctrica en México.
La escasez y el aumento exorbitante de los precios del gas en hasta 5000%, provocó una crisis en el SEN. Para evitar colapsos, las centrales eléctricas tuvieron que estar preparadas para operar de inmediato, generando gastos adicionales y la contratación de proveedores a través de adjudicaciones directas, lo que originó situaciones de corrupción, como los controvertidos contratos del carbón. Este escenario resalta la necesidad urgente de aumentar la producción nacional de gas natural para asegurar la estabilidad del sistema frente a futuros shocks.
OFERTA ENERGÉTICA
La oferta de gas natural en la matriz energética de México ha mostrado un crecimiento impresionante del 112% entre 2000 y 2023. A comienzos de este período, el gas natural representaba el 24% de la oferta energética nacional, mientras que para 2023, su participación se expandió al 43%.
Dicho aumento ha sido a expensas de otros combustibles, como el petróleo y el carbón, que han disminuido gradualmente su presencia en la generación eléctrica del país. En este contexto, el gas natural ha ganado terreno de manera significativa, consolidándose como el combustible más importante para la generación de electricidad en México.
DEMANDA
La demanda de gas natural en México está dominada por el sector eléctrico, que representa el 56.9% del consumo total, y se espera que esta participación siga aumentando debido a la creciente importancia de las centrales de ciclo combinado, que generan más de la mitad de la electricidad del país.
De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el sector petrolero es el segundo mayor consumidor, con un 26% de la demanda, seguido por la industria, que utiliza el 15.5% del gas natural, especialmente en la manufactura y petroquímica.
En el sector residencial, la penetración es baja, con solo un 8.6% de los hogares utilizando este combustible, principalmente en el noreste del país, donde el uso llega al 30.6%. El sector servicios tiene una participación marginal, del 0.4%, debido a la falta de infraestructura de “última milla” en las ciudades. Finalmente, el 0.03% del consumo es utilizado por el autotransporte, principalmente en transporte público y de carga.
PRODUCCIÓN
A pesar del aumento histórico que ha experimentado la demanda de gas natural y de su papel crucial en la generación eléctrica, la producción en el país no ha incrementado al mismo ritmo. De acuerdo con estimaciones de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), las reservas probadas, probables y posibles de gas natural en el territorio alcanzarían para un total de 21.1 años. Sin embargo, a pesar de esta abundancia teórica, la situación es contradictoria, ya que México no se encuentra entre los principales productores a nivel mundial.
Por el contrario, su producción ha disminuido en los últimos 15 años en un 35.1%, debido a una priorización de la producción de petróleo y la alta competitividad de los precios del gas natural en Estados Unidos. Estos factores han desincentivado la producción doméstica y fomentado el aumento de las importaciones.
Gráfica 1. Evolución del consumo, producción e importación de gas natural. 1998-2022.

Fuente: Secretaría de Energía (SENER).
IMPORTACIONES
En los últimos 24 años, las importaciones de gas natural para satisfacer la demanda energética de México han registrado un crecimiento de 2038.6%, impulsado por el aumento de la producción de gas en Estados Unidos y el desarrollo de la infraestructura de gasoductos que permiten transportar este combustible al país de manera más eficiente.
No obstante, aunque este modelo de importación basado en la ventaja competitiva ha sido beneficioso en términos de costos y suministro, el aumento continuo de la demanda de gas natural debe ir acompañado de un desarrollo integral de infraestructura para asegurar su transporte y almacenamiento adecuado. Además, es crucial fomentar un incremento en la producción nacional, lo que ayudaría a reducir la creciente dependencia de las importaciones y garantizaría una mayor seguridad energética.
INFRAESTRUCTURA
En cuanto a la infraestructura para el transporte de gas natural, la red de gasoductos en México tiene una extensión de más de 19 mil kilómetros, la cual se encuentra conectada a Estados Unidos a través de diversos puntos clave en Tamaulipas, Chihuahua y Sonora. Estos puntos de conexión permiten la importación de gas natural, que abastece tanto a las centrales eléctricas como a otros sectores productivos y domésticos.
Mapa 1. Red de gasoductos en México.

Fuente: Secretaría de Energía (SENER).
Empero, la infraestructura de transporte sigue siendo insuficiente para cubrir todos los centros de consumo, ya que existen regiones del país que están desconectadas de los gasoductos. Esto limita el acceso al gas natural y dificulta su uso en algunos estados, como Quintana Roo, Chiapas, Guerrero y Nayarit.
Para abordar esta deficiencia, el Plan Quinquenal (2020-2024) incluyó dos proyectos clave para mejorar la infraestructura: el gasoducto Jáltipan-Salina Cruz y el gasoducto Prosperidad. De concretarse, estas obras permitirían una expansión significativa de la red de gasoductos, lo que impulsaría el acceso al gas natural en regiones que actualmente carecen de él.
ALMACENAMIENTO
Dado que el proceso para que México se convierta en un importante productor de gas natural tomará años o incluso décadas, el desarrollo de infraestructura de almacenamiento es crucial para reducir la vulnerabilidad ante cambios abruptos en la oferta energética.
Actualmente, México solo dispone de una de las cuatro tecnologías principales para almacenar gas, específicamente a través de tanques de gas natural licuado (GNL), los cuales están concentrados en tres instalaciones privadas. Dicho almacenamiento disponible es equivalente a 2.4 días de consumo, lo cual contrasta con los inventarios de países como Austria, Italia o Alemania donde es superior a 80 días.
En 2018, la Secretaría de Energía (SENER) presentó una política para aumentar los inventarios a 5 días para 2026. Sin embargo, este plan no tuvo continuidad, y a la fecha sigue sin ser un aspecto central dentro de la estrategia energética nacional.
SEGURIDAD ENERGÉTICA
Junto al desarrollo de la infraestructura de gasoductos y de almacenamiento, es imprescindible implementar una estrategia enfocada en incrementar la producción nacional de gas natural. Lograr una reducción en la dependencia de importaciones es clave para fortalecer la seguridad energética del país, al disminuir el riesgo de estar sujeto a un único proveedor, como sucede actualmente con Estados Unidos.
El objetivo a corto y largo plazo es seguir aprovechando la ventaja competitiva de los precios del gas importado de Texas, que es actualmente el más barato del mundo. No obstante, es necesario avanzar hacia la autosuficiencia, alcanzando un nivel adecuado de producción interna que permita a México manejar disrupciones en el suministro, garantizando la electricidad, aún en emergencias, respaldando fuentes intermitentes y controlando frecuencia y voltaje constantemente.
RETOS PARA EL GAS NATURAL
México debe priorizar el gas natural en su estrategia energética, especialmente en el sector eléctrico donde el 60% de la generación depende de este combustible. Es crucial fortalecer la infraestructura de almacenamiento, retomando como punto de partida la política de incrementar los inventarios a 5 días para el 2030 para asegurar un suministro estable y suficiente.
También es necesario expandir la red de gasoductos a lo largo de todo el país, cubriendo toda la cadena de valor, e incrementar la producción nacional de gas natural, aprovechando las reservas del país y disminuyendo la dependencia de las importaciones. Para llevar a cabo estas iniciativas, es fundamental una colaboración conjunta entre el gobierno y las empresas privadas, no solo en términos financieros, sino también para asegurar una operación eficiente y una producción sustentable.
Sin embargo, la Reforma Energética 2024 pone en duda si esta sinergia podrá materializarse. Las restricciones a la participación del sector privado generan incertidumbre sobre la viabilidad de colaborar de manera eficiente, planteando un reto adicional para asegurar las metas de seguridad energética.

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