Precarias en medio de la precariedad

Patricia Carmona Hdez.

Millones de mujeres enfrentan sueldos bajos, informalidad, violencia y cuidados no remunerados

En México, tener empleo no garantiza una vida digna. Para la mayoría de las personas, el trabajo está marcado por la inestabilidad: más de la mitad de la población ocupada para 2024 (54.5 %), labora en la informalidad, sin acceso a seguridad social, prestaciones ni derechos básicos. Así lo muestran los datos más recientes del INEGI. A eso se suma que dos de cada tres personas empleadas ganan menos de lo necesario para adquirir dos canastas básicas, el umbral necesario para superar la pobreza. Y si el panorama ya es duro para muchos, para las mujeres es todavía más adverso.

INFORMALIDAD: EL COSTO INVISIBLE DE LOS ROLES DE GÉNERO

La informalidad en el empleo tiene rostro de mujer. En 2023, el 28 % de las trabajadoras se encontraba en condiciones informales, frente al 23 % de los hombres. Esta realidad es más común en micronegocios y en el sector servicios, donde la ausencia de prestaciones como licencias de maternidad, guarderías o seguridad social coloca a millones de mujeres en una situación de vulnerabilidad constante.

¿Por qué sucede esta brecha? La explicación está en los cuidados: ellas siguen asumiendo la mayor parte del trabajo del hogar y de cuidados, por lo que para compatibilizar este rol acceden a condiciones precarias como empleos a tiempo parcial, en la informalidad y sin reconocimiento de sus derechos. Esto impacta a lo largo del ciclo de vida de las trabajadoras: en el presente en desigualdad de ingreso, pero también a futuro en su acceso a prestaciones como pensiones para el retiro.

A IGUAL TRABAJO, ¿IGUAL RETRIBUCIÓN?

La brecha salarial de género persiste como una de las expresiones más visibles de desigualdad en el ámbito laboral. Datos recientes de empresas que participaron en una encuesta impulsada por Pacto Global México revelan que las mujeres ganan en promedio un 11 % menos que los hombres por hacer el mismo trabajo. Es decir, por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer recibe solo 89. Esta diferencia, lejos de ser una simple estadística, tiene consecuencias directas en su capacidad de decisión, ahorro y bienestar.

El problema se agudiza en los puestos de liderazgo. En sectores como el software, por ejemplo, las mujeres con la misma experiencia y nivel de responsabilidad pueden llegar a percibir hasta un 22 % menos que sus colegas varones. Además, enfrentan más barreras para ascender. 

CUIDADOS Y EMPLEO: DESAFÍO ESTRUCTURAL

La distribución desigual de las tareas de cuidado sigue funcionando como un freno para el desarrollo profesional de las mujeres. Si bien casi todas las empresas del estudio de Pacto Global otorgan licencias de maternidad, solo el 37 % extiende el periodo más allá de los 84 días obligatorios por ley. Por su parte, el 90 % de las empresas encuestadas ya contempla licencias de paternidad, pero únicamente el 26 % supera los cinco días mínimos que establece la legislación. La corresponsabilidad sigue siendo un reto.

El regreso al trabajo tras una licencia también es un punto crítico. Solo un tercio de las empresas ofrece algún tipo de apoyo para reincorporarse, como mentorías, capacitaciones o ayudas económicas. Y aunque más de la mitad dice brindar medidas de conciliación, en muchos casos se limitan a permisos para lactancia o acompañamiento médico. Muy pocas cuentan con guarderías en sitio o subsidios de cuidado. 

CUANDO EL TRABAJO ES UN RIESGO

La violencia en el entorno laboral es una experiencia común para las mujeres y los hombres, sin embargo, ellas son más vulnerables a la violencia y el acoso sexual. De acuerdo con la ENDIREH 2021 reveló que una de cada tres mujeres mayores de edad considera su trabajo un espacio inseguro, y que una de cada cinco ha vivido al menos un episodio de violencia a lo largo de su trayectoria. Tan solo en ese año, el 12.2 % enfrentó violencia psicológica y el 7.2 % violencia sexual, en su mayoría por parte de compañeros, jefes o supervisores.

La discriminación también se hace presente de forma cotidiana. El 22 % de las mujeres empleadas reportó haber sido víctima de prácticas como exclusión de ascensos, sueldos más bajos por el mismo puesto, menos prestaciones o impedimentos para realizar ciertas tareas por estereotipos de género. Desde 2019, la NOM-035 obliga a las empresas a contar con mecanismos para prevenir y atender estas situaciones, pero solo el 21 % de las trabajadoras conocía la existencia de estos protocolos en su lugar de trabajo. El miedo, la vergüenza, el desconocimiento y el riesgo de represalias siguen siendo barreras para denunciar.

precariedad laboral de las mujeres en México

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Trabajar debería ser sinónimo de bienestar y desarrollo. Pero en México, millones de mujeres siguen enfrentando condiciones laborales que reflejan una deuda histórica y estructural. Brechas salariales, violencia, discriminación, sobrecarga de cuidados y empleos informales no son excepciones: son parte de un sistema que aún valora menos el trabajo de las mujeres. 

Asegurar condiciones de trabajo digno para ellas no es solo una cuestión de justicia: es una estrategia esencial para construir un país más próspero. 

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Patricia Carmona es experta en género y trabajo. Actualmente dirige Clave Igualdad, una plataforma para promover el trabajo digno de las mujeres.