Los grandes inicios empiezan con pequeños pasos; darle sentido a tu inicio de año

Iniciar un nuevo año, un ciclo escolar o un cumpleaños es como tener una página en blanco, y cada uno lo experimentamos de diferente manera

Quizá para muchos, este nuevo comienzo los llena de energía y sienten una alta motivación para establecer nuevos propósitos y metas. Pero también hay personas para quienes representa un momento de cansancio, apatía o incluso ansiedad, muy probablemente debido a fatiga emocional acumulada, bien por el cierre del año previo o incluso por la intensidad de las celebraciones. Para otros, puede deberse a que sufrieron una importante pérdida que se intensifica aún más en esta temporada; o quizás porque las actividades rutinarias o laborales han dejado de ser retadoras y estimulantes.

Si eres de los que no se sienten tan entusiasmados por el inicio de este nuevo año, ¡no te desanimes ni pienses que ya está perdido! A continuación, te comparto algunas estrategias para que hagas de este nuevo año uno más significativo.

OPORTUNIDAD PARA VOLVER A EMPEZAR

Este nuevo año es una oportunidad para volver a empezar, de plantearte nuevas posibilidades. No te dejes influenciar por la cultura de grandes cambios y resoluciones que a veces nos abruma. Primero, trata de reconocer cómo te sientes, sin juzgar, pero tratando de identificar las posibles causas. Si las identificas, será más fácil trabajar en ellas. Sé compasivo contigo mismo y date ese espacio que requieres. Las emociones siempre tienen un propósito y reconocerlas puede ayudarte justamente a identificar qué área de tu vida es la que necesitas replantear y qué tanto necesitas hacerlo. No necesariamente requieres de grandes cambios para sentirte bien; una pequeña acción relevante para ti puede marcar una gran diferencia en tu sentir cotidiano.

REVISA TUS RUTINAS DIARIAS

Revisa tus rutinas diarias: el tiempo que duermes, la calidad de tu descanso, tu alimentación e incluso qué actividades realizas para relajarte y enriquecerte. Si identificas que estas actividades no te están generando bienestar, incorpora rutinas de autocuidado que te aporten estabilidad y bienestar. Revisa si estás durmiendo lo suficiente y si cuando lo haces realmente descansas; a lo mejor te ayuda incorporar una breve siesta a mitad del día para recargarte de energía que te permita ser más productivo y efectivo. Replantea tu alimentación; la ingesta de carbohidratos refinados que caracteriza la temporada decembrina, aunque causa un rápido aumento en azúcar en la sangre y te da una sensación de bienestar y energía, normalmente va seguida de un bajón que se refleja en cambios repentinos del estado de ánimo, fatiga e incluso irritabilidad. Por lo tanto, adquirir o retomar una alimentación balanceada, beber suficiente agua y hacer ejercicio te ayudará químicamente a mejorar tu estado de bienestar.

CONEXIONES SOCIALES

Revisa tus conexiones sociales. ¿Tuviste demasiada o muy baja actividad social? Como en todo, el balance es importante. Así es que, sin descuidar tu descanso y relajación, dedica tiempo a interactuar con amigos y familiares; comenta con ellos tus propósitos para este año, pues seguramente al compartirlo, encontrarás nuevas ideas en las que no habías reparado y que te motivarán para iniciar nuevas acciones. También considera participar en grupos o comunidades con las que compartas intereses comunes; intégrate a un club de lectura, toma clases de pintura o música, o intégrate a algún grupo que realice actividades de beneficio a la comunidad, pues esto nos ayuda a enfocar nuestra atención en otros y sentirnos útiles a través de contribuir con su bienestar.

ENFOQUE DE ATENCIÓN

Revisa en qué áreas estás enfocando tu atención; aunque no lo creas, los temas a los que diriges conscientemente tu atención, así como tu habilidad para mantenerte alerta en el tiempo presente, son factores que influyen en tu bienestar. Preocuparnos por cosas que no han pasado -y que la mayoría de las veces nunca llegan a suceder- nos genera ansiedad, y enfocarnos en lo que ya vivimos y que no podemos cambiar nos puede generar frustración, pero si sabemos aprovecharlo, serán grandes lecciones de aprendizaje que nos ayudarán a crecer.

MINDFULNESS

Por último, la práctica de mindfulness o atención plena te permite disfrutar más de la vida. Cuando te sorprendas preocupado por lo que no ha sucedido o lo que ya pasó, conéctate con tu presente; voltea a ver tu entorno, el clima, el paisaje y lo que estás haciendo. Date un espacio para que respires, notando cómo el aire entra y sale de tu cuerpo; céntrate en cosas buenas que te hayan sucedido en el día y agradécelas; trata de prestar mayor atención a las actividades que realizas para que puedas disfrutar los aromas, las texturas, las vistas y los sonidos. Aprender a conectar con nuestro momento presente nos ayuda a disfrutar más de lo que vivimos.

En conclusión, el inicio de un nuevo año no debe ser sinónimo de grandes cambios o emociones desbordantes. Recuerda que cada uno lo vivimos de forma única y lo más importante es que cada uno nos demos la oportunidad de tener esa experiencia de forma personal y particular. No niegues tus emociones; por el contrario, reconócelas y acéptalas con compasión, para que a partir de verlas, seas capaz de plantear esas pequeñas acciones que para ti marcarán esos grandes cambios. ¡Ánimo! Los grandes cambios empiezan con pequeños pasos.

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