

Educar para los derechos y responsabilidades es fundamental, al igual que reconocer el papel de los adultos para el desarrollo de niñas y niños
El 5 de febrero se celebra el Aniversario de la Promulgación de la Constitución Política de 1917 que es el documento que, aunque ha sufrido algunos cambios, nos rige actualmente. Su función primordial es garantizar los derechos básicos de los mexicanos. Se integró por convocatoria de Venustiano Carranza cuando era el presidente, debido a que, a partir de la Revolución de 1910 se vio la necesidad de fortalecer el sistema político y las garantías de los mexicanos.
¿Y por qué debemos recordar esta fecha con nuestros niños y jóvenes?

Es importante que los niños y jóvenes conozcan nuestra Carta Magna, el documento que nos rige; entendiendo que uno de sus principales fundamentos son los derechos humanos, que son las prerrogativas o beneficios que tenemos por el simple hecho de ser personas. Estos derechos se sustentan en la dignidad humana y son indispensables para nuestro desarrollo integral, por ello se establecen en leyes y tratados nacionales e internacionales, y es importante conocerlos para entenderlos, defenderlos y trabajar por ellos.
Como lo establece la CNDH, los derechos humanos son inherentes a todas las personas, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua o cualquier otra condición. Es decir, rigen nuestra vida en sociedad y protegen nuestra dignidad; todos gozamos de estos derechos, sin discriminación.
Conocerlos implica la responsabilidad de respetarlos y defenderlos; es decir, entender que nadie tiene derecho a quitarlos; se suprimen solo en ciertos casos, como cuando una persona comete un delito y la autoridad determina que debe restringirse su libertad; pero fuera de estas situaciones, todos los ciudadanos debemos promoverlos y defenderlos.

Una de las principales formas para respetar los derechos es evitando la discriminación, la cual es definida como el dar un trato desigual o excluir a una persona o grupo de personas por cualquier motivo, ya sea por su raza, religión, postura política, por su sexo, edad, condición física o mental y en cualquiera de sus ámbitos, obstaculizando, impidiendo o afectando que dichas personas puedan ejercer su derechos y libertades. Todas las personas somos iguales como seres humanos y, por tanto, tenemos el derecho de gozarlos.
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Pero también implican responsabilidades pues todos debemos contribuir y participar activamente en el desarrollo civil, político, económico, social y cultural de nuestra comunidad para que los derechos humanos y las libertades fundamentales se hagan efectivos.
De acuerdo con la UNICEF, los niños y jóvenes tienen los mismos derechos que los adultos, pero tienen algunos específicos relacionados con sus necesidades especiales, lo cual se establece en la Convención sobre los Derechos del Niño, que lo defiende como individuo y como miembro de una familia y comunidad, con derechos y responsables según su edad y etapa de desarrollo, y reafirma que todos somos responsables de velar por su bienestar y desarrollo, asegurando que tengan derecho a una calidad de vida básica.
Los niños tienen que depender de los adultos para recibir el cuidado y orientación que necesitan para ser independientes; su desarrollo sano e integral es vital para el desarrollo de una sociedad, por ello debemos garantizar que tengan adecuadas condiciones de vida, atención a su salud, nutrición, acceso a agua potable, vivienda digna y un ambiente sano a su alrededor; pero también deben recibir educación en el tema para valorar sus propios derechos y aprender a respetarlos y defenderlos.
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En las escuelas y en los hogares es, por tanto, fundamental enseñar a nuestros niños la importancia de los derechos humanos y qué significan; y con ello, que aprendan a respetar a las personas independientemente de sus características; es común que los niños “rechacen” a quienes ven o sienten diferentes a ellos o que piensan de otra manera; pero es importante enseñarles a no hacerlos a un lado y menos lastimarlos o hacerlos sentir mal; por el contrario, como papás y docentes debemos enseñarles a integrarlos y hacerlos parte de la dinámica cotidiana.
A veces este rechazo se da no solo a niños que son diferentes, sino incluso a los que vienen de otra escuela, otra ciudad y otro país, cuando son a quienes tenemos que integrar pues de por sí ya es suficientemente complicado hacer el cambio que están realizando, pues están dejando su casa, sus amigos y a veces hasta su idioma, buscando un cambio de vida.
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Esta discriminación que a veces se da de forma no tan visible es la que llega a generar también problemas entre los niños y jóvenes quienes, al querer ser aceptados, realizan prácticas negativas e incluso dañinas hacia sí mismos o hacia otros, por querer ser aceptados.
Defender los derechos de los niños y procurarles un entorno saludable, sin duda influye en su desarrollo; pero educarlos en el tema y enseñarles a ser respetuosos e incluyentes, también incide en la comunidad pues serán los seres humanos que promoverán una comunidad incluyente y saludable.
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