El oasis de las 40 mil historias: Banco de Alimentos de Saltillo

El Banco de Alimentos de Saltillo: la red humana que alimenta a la Región Sureste

En las dinámicas de la economía global, el desperdicio de alimentos es una paradoja hiriente. Mientras en el mundo se desechan toneladas de comida por estándares comerciales, empaques defectuosos o sobreproducción agrícola, millones de familias viven en incertidumbre alimentaria. En México, la disparidad es abrumadora: mientras se desperdician 30 millones de toneladas de alimentos al año, 40 millones de personas enfrentan algún grado de inseguridad alimentaria.

Frente a esta grieta, el Banco de Alimentos de Saltillo (BAS) opera no solo como un centro logístico de acopio, sino como un puente humano entre la abundancia que sobra y los hogares donde falta.

A punto de conmemorar 30 años de constitución legal el próximo 16 de octubre (erigido formalmente el 16 de octubre de 1996), el Banco de Alimentos de Saltillo atiende hoy a más de 40,000 personas en la Región Sureste de Coahuila. Pero más allá de las toneladas métricas y las despensas, la historia de esta institución es la radiografía de una comunidad que aprendió a organizarse desde la empatía.

Programa / Indicador del BASCobertura / ImpactoModalidad de Operación
Centros de Distribución27,699 personas en 143 comunidadesPaquetes semanales balanceados con granos básicos y frutas/verduras de estación.
Instituciones Aliadas7,709 personas en 45 organizacionesSuministro a asilos, albergues, comedores, anexos y guarderías.
Programa Ángeles1,000 personas en vulnerabilidad extremaDespensas mensuales de 13 kg totalmente gratuitas entregadas en los hogares.
Nutriendo Mentes155 niños (3 a 5 años)Desayunos nutritivos y monitoreo de hemoglobina/peso durante todo el ciclo escolar.
Consultorio Nutricional y AguaPoblación abiertaConsultas nutricionales por $80 pesos y garrafones de agua purificada por $10 pesos.

EL ORIGEN: DEL BASURERO DE ARIZONA A UN TRÁILER EN SALTILLO

La génesis de los bancos de alimentos en el mundo tiene un rostro concreto: John Van Hengel. En Arizona, Estados Unidos, Van Hengel observó a una familia buscar comida en el contenedor de basura de un restaurante. Aquella escena sembró una pregunta elemental: ¿por qué tiramos comida utilizable mientras hay familias con hambre? El concepto se extendió rápidamente y llegó a México a principios de los noventa, situando a Saltillo junto a Guadalajara, Ciudad de México y Monterrey entre las ciudades pioneras en adoptar el modelo.

En el caso local, la chispa nació de la sensibilidad de damas voluntarias como la señora Carmina Meri y Silvia Moamar, quienes colaboraban en las vocalías de comedores de Cáritas Saltillo. La búsqueda de insumos para los niños de los comedores las llevó a tocar puertas en empresas agroindustriales como Del Monte.

La respuesta de un aliado comercial superó todas las expectativas: un día, sin previo aviso, la empresa anunció que un tráiler completo con toneladas de alimento iba en camino a Saltillo. Para gestionar volúmenes de esa magnitud y canalizarlos eficientemente, el consejo decidió crear una entidad independiente.

«Iniciamos con 50 despensas y 50 beneficiarios. Hoy, el Banco de Alimentos de Saltillo atiende a más de 40,000 personas en toda la Región Sureste de Coahuila. Formamos parte de una red nacional de 59 bancos que atiende a 2.6 millones de mexicanos y rescata más de 200,000 toneladas al año.»

Alejandra Salgado Valdés

MÁS ALLÁ DE LA DESPENSA: NUTRICIÓN, EDUCACIÓN Y VALORES EN EL HOGAR

El enfoque humanista del Banco de Alimentos de Saltillo radica en no limitar su labor al asistencialismo pasivo. La institución promueve la autogestión y la educación comunitaria para que las familias aprovechen de manera integral los insumos que reciben.

A través del programa Nutriendo Mentes, 155 niños de entre 3 y 5 años en situación de desnutrición u obesidad reciben desayunos balanceados durante todo el ciclo escolar. Las madres de familia preparan los platillos siguiendo un recetario diseñado por las nutriólogas del banco en colaboración con la Universidad de Monterrey (UDEM). Para medir el impacto real, el equipo de salud toma muestras de hemoglobina, peso y talla al inicio, a los seis meses y al cierre del ciclo.

Programas Sociales Clave

  • Centros de Distribución: Paquetes semanales balanceados con granos básicos, frutas y verduras de estación, atendiendo a 27,699 personas en 143 comunidades.
  • Instituciones Aliadas: Suministro continuo a 45 organizaciones (asilos, albergues, comedores, anexos y guarderías) que benefician a 7,709 personas.
  • Programa Ángeles: Entrega mensual de despensas de 13 kg totalmente gratuitas, subsidiadas al 100% por el Banco de Alimentos, para 1,000 personas en situación de vulnerabilidad extrema o enfermedad.
  • Nutriendo Mentes: Entrega de desayunos nutritivos y monitoreo de salud (hemoglobina, peso y talla) para 155 niños de 3 a 5 años en desnutrición u obesidad durante todo el ciclo escolar.
  • Comer en Familia: Talleres de cocina práctica, económica y saludable basada en vegetales, donde además se promueve el valor de comer juntos sin la distracción de pantallas o teléfonos.
  • Consultorio Nutricional y Agua Purificada: Servicios abiertos a la población que ofrecen consultas personalizadas por una cuota de $80 pesos y garrafones de agua por $10 pesos.

Asimismo, el programa Comer en Familia —surgido en Saltillo y replicado hoy en 39 bancos de alimentos de la república— nació al detectar que muchos beneficiarios desconocían cómo cocinar hortalizas como la berenjena, el pimiento morrón o la calabaza. Además de enseñar recetas accesibles y nutritivas, el programa impulsa un valor cultural clave: apagar la televisión y los teléfonos celulares al menos una vez al día para sentarse a comer juntos en la mesa.

HISTORIAS DE RESILIENCIA: LA FE, EL CHOCOLATE Y LA RECIPROCIDAD

En tres décadas de labor ininterrumpida bajo el liderazgo del ingeniero Carlos Mery Milán y su consejo directivo, el Banco de Alimentos ha vivido momentos que su personal califica como auténticos milagros cotidianos.

Alejandra Salgado relata que en los momentos de «vacas flacas», cuando las bodegas amenazan con quedarse vacías, la solidaridad de los aliados siempre encuentra el camino. En una ocasión, una empresa chocolatera local reportó que el contenido de varias pipas se había solidificado, volviéndolo invendible. El equipo del banco aceptó el donativo y, con ayuda de voluntarios y personas en rehabilitación de los anexos, utilizaron cinceles y piedras para extraer el chocolate y distribuirlo entre las comunidades.

«A veces estamos en vacas gordas o en vacas flacas, pero nunca nos hemos quedado un solo día sin alimento que repartir. Siempre llega una llamada o un aliado. Nos ha tocado ir a plantas industriales y encontrarnos con trabajadores que nos dicen: ‘Yo fui beneficiario de sus despensas infantiles cuando era niño, y hoy que tengo un empleo formal puedo colaborar y dar las gracias’.»

Alejandra Salgado Valdés

Esa misma red de respuesta permitió al banco entregar platillos preparados a miles de familias durante la pandemia de COVID-19 en alianza con la industria restaurantera (CANIRAC), enviar auxilio a comunidades afectadas por incendios forestales en la sierra e incluso enviar víveres a damnificados por huracanes en estados como Veracruz.

LOS DESAFÍOS DEL FUTURO: LOGÍSTICA, CADENA DE FRÍO Y APOYO CIUDADANO

Pese al impacto alcanzado, el crecimiento demográfico y la dispersión urbana de Saltillo imponen importantes retos operativos. La reciente incorporación de una segunda bodega otorgada por Fundación Carso permitirá ampliar la capacidad de almacenamiento, pero exige superar obstáculos logísticos urgentes:

  • Unidades de transporte con sistema de refrigeración (Thermo King): Esenciales para no romper la cadena de frío al rescatar perecederos en campos agrícolas lejanos.
  • Ampliación de cuartos fríos y paneles solares: A ocho años de su última actualización, la infraestructura de congelación requiere crecer para no rechazar tráileres de donaciones, así como reducir los costos de energía eléctrica.
  • Adquisición de granos básicos: Productos esenciales como el arroz y el frijol rara vez son donados en los volúmenes requeridos, por lo que el banco debe comprarlos directamente para asegurar el paquete básico.
¿Cómo apoyar al Banco de Alimentos de Saltillo?Mecanismo de Participación
Aportación en Recibo de Agua (AgSal)Donativo voluntario mensual ($1, $5, $10 o más) cargado directamente en el recibo de Aguas de Saltillo.
Colecta Nacional «Alimmenta» (Octubre)Donación de abarrotes no perecederos (arroz, frijol, aceite, atún) durante el Mes de la Alimentación.
Campaña H-E-B «Hambre Cero»Compra de productos con causa y aportaciones en el redondeo en cajas durante septiembre y octubre.
Voluntariado DirectoParticipación en la selección, armado de despensas y logística en las bodegas del banco.

EL ALIMENTO COMO HERRAMIENTA DE DIGNIDAD

Combatir la pobreza alimentaria en la Región Sureste de Coahuila requiere una articulación transparente entre la sociedad civil, las empresas y las instituciones de gobierno. Como señala la directiva del organismo, el hambre no tiene partido ni color; se combate uniendo capacidades para garantizar que ningún alimento apto para el consumo humano termine en la basura mientras una familia lo necesita.

Al final del día, las más de 200 mil toneladas de comida rescatadas a nivel nacional no son solo cifras de eficiencia logística. Detrás de cada paquete de chayote, manzana, frijol y arroz entregado en las colonias de Saltillo, hay una red comunitaria que le recuerda a miles de personas que no están solas en la mesa.

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