Pobreza laboral: 1 de cada 3 mexicanos sin ingreso suficiente para alimentarse

Durante el cuarto trimestre de 2025 se observó una baja en la población en situación de pobreza laboral, tanto frente al trimestre previo como en la comparación anual, a escala nacional y en los entornos rural y urbano. 

A nivel país, el indicador descendió 3.2 puntos porcentuales, al pasar de 35.4% en el cuarto trimestre de 2024 a 32.3% en su homólogo del 2025. Esta variación refleja una mejora en el ingreso laboral real o en las condiciones de empleo, suficientes para que una parte de la población superará el umbral mínimo alimentario.

La reducción fue generalizada en el territorio, aunque con distinta intensidad. En las zonas rurales se registró el ajuste más significativo: la proporción disminuyó 4.1 puntos porcentuales, de 50.7% a 46.6%. 

Aun con este avance, casi la mitad de la población rural continúa sin generar ingresos laborales suficientes para adquirir la canasta alimentaria, lo que evidencia una brecha estructural asociada a menores salarios y mayor informalidad en esas áreas.

En el ámbito urbano, el indicador pasó de 30.8% a 28.1% en un año, lo que equivale a una disminución de 2.7 puntos porcentuales. Aunque el nivel es menor al observado en el medio rural, el dato confirma que una proporción relevante de trabajadores en las ciudades mexicanas todavía enfrenta restricciones para cubrir sus necesidades alimentarias básicas únicamente con su ingreso laboral.

Si se compara con el tercer trimestre de 2025, la pobreza laboral a nivel nacional retrocedió 2.1 puntos porcentuales, al bajar de 34.3% a 32.3%. En el mismo periodo, el entorno rural presentó una caída de 1.8 puntos, mientras que el urbano mostró una reducción de 2.0 puntos porcentuales. 

¿QUÉ ES LA POBREZA LABORAL?

De acuerdo con el INEGI, la Pobreza Laboral (PL) es un indicador de corto plazo que estima el porcentaje de personas cuyo ingreso laboral per cápita no alcanza para comprar la canasta alimentaria, referencia equivalente a la Línea de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI). 

Su importancia radica en que permite dar seguimiento casi inmediato a los cambios en el poder adquisitivo del trabajo, particularmente en contextos de variaciones salariales o de precios.

Este indicador complementa la medición de la pobreza multidimensional (PM) en el ámbito del bienestar económico, ya que se enfoca exclusivamente en la capacidad del ingreso proveniente del empleo para cubrir el costo de la alimentación básica. En términos económicos, funciona como una señal temprana sobre la solidez del mercado laboral y la suficiencia salarial frente a la inflación en alimentos.

EVOLUCIÓN SEXENAL DE LA POBREZA LABORAL 

La revisión de los tres últimos sexenios y lo que va del actual permite identificar cambios diferenciados en la evolución de la pobreza laboral y su relación con el entorno económico de cada periodo.

Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012)

En la administración de Felipe Calderón Hinojosa, al inicio de su mandato —primer trimestre de 2007— el 36.5% de la población se encontraba en pobreza laboral. En el medio rural la proporción alcanzaba 59.3%, mientras que en el urbano se ubicaba en 29.1%.

Desde ese punto de partida y hasta el cierre del sexenio, en el cuarto trimestre de 2012, el indicador nacional subió a 42.7%, lo que implica un incremento de 6.2 puntos porcentuales.

El deterioro fue más marcado en las ciudades, donde la tasa aumentó 7.3 puntos, mientras que en las zonas rurales el alza fue de 2.7 puntos. En términos económicos, el periodo muestra una pérdida de capacidad del ingreso laboral para cubrir la canasta alimentaria, en un contexto marcado por choques externos y debilidad del mercado de trabajo. La trayectoria general fue claramente ascendente.

Enrique Peña Nieto (2012-2018)

Con Enrique Peña Nieto, el sexenio arrancó con una tasa nacional de 41.7%, acompañada de niveles de 60.8% en la esfera rural y 35.5% en la urbana. A diferencia del periodo anterior, la tendencia en las zonas rurales fue descendente, hasta situarse en 55.9% al cierre de 2018, lo que representa una reducción de 4.9 puntos porcentuales.

En el promedio nacional, el indicador terminó en 40.7%, apenas un punto por debajo del inicio. En contraste, el componente urbano concluyó en 35.7%, ligeramente por encima del arranque (+0.2 puntos).

El balance fue de estabilidad con mejoras focalizadas en el medio rural, pero sin cambios estructurales de fondo a nivel agregado.

Gráfica 1. Porcentaje de la población en pobreza laboral. Primer trimestre de 2007-cuarto trimestre de 2024. 

Fuente: Elaboración propia con información de INEGI. 

Andrés Manuel López Obrador (2018-2024)

Al comienzo del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en el primer trimestre de 2019, la pobreza laboral afectaba al 39.6% de la población; en el entorno rural alcanzaba 53.6% y en el urbano 35.0%.

Durante este sexenio ocurrió la pandemia por COVID-19, lo que obligó a suspender la recolección de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) en el segundo trimestre de 2020; por ello no se dispone de información para ese periodo y la gráfica presenta un quiebre.

Aun así, los datos posteriores muestran un repunte abrupto en el tercer trimestre de 2020: el indicador nacional escaló a 46%, el nivel más alto desde 2007.

El impacto fue especialmente fuerte en las ciudades, donde la tasa llegó a 41.8%, máximo del periodo analizado, reflejo de la paralización de actividades presenciales y la pérdida de empleo formal e informal. En el medio rural se observó 59.2%, cifra elevada, aunque sin rebasar registros históricos previos. Tras ese choque, la tendencia cambió de dirección. 

Al concluir la administración, en el cuarto trimestre de 2024, los niveles descendieron a 35.4% a nivel nacional, 50.7% en el ámbito rural y 30.8% en el urbano. Las reducciones respecto al inicio fueron de 4.2, 2.8 y 4.2 puntos porcentuales, respectivamente.

Pese al episodio de la pandemia, fue el periodo con la contracción más amplia en el indicador, impulsada por la recuperación del empleo y mejoras en el salario real.

Claudia Sheinbaum (2024-2025)

Finalmente, en lo que corresponde al inicio del mandato de Claudia Sheinbaum, la tasa nacional partió de 33.9% y se ubicó en 32.3% para el cuarto trimestre de 2025, lo que supone una baja de 1.7 puntos porcentuales. En las zonas rurales y urbanas, los descensos acumulados han sido de 1.4 y 1.6 puntos, respectivamente.

El arranque muestra una continuidad en la trayectoria descendente reciente; sin embargo, los niveles actuales indican que aún una proporción significativa de la población depende de incrementos sostenidos en el ingreso laboral y en la productividad para superar de manera definitiva la restricción alimentaria.

DESCIENDE LA POBREZA LABORAL, PERO NO PARA TODOS

En el cuarto trimestre de 2025, las mayores proporciones de población en pobreza laboral se concentraron en Chiapas (59.8%), Oaxaca (56.6%) y Guerrero (51.3%). Se trata de entidades donde históricamente predominan empleos de baja remuneración, alta informalidad y menor diversificación productiva, factores que limitan la capacidad del ingreso laboral para cubrir la canasta alimentaria.

En el extremo opuesto, los menores niveles se registraron en Baja California Sur (14.2%), Colima (17.3%) y Baja California (18.2%). Estas entidades presentan estructuras económicas más vinculadas a servicios, turismo o manufactura de exportación con salarios promedio superiores al resto del país, lo que reduce la incidencia del indicador.

En la comparación anual —del cuarto trimestre de 2024 al mismo periodo de 2025— la pobreza laboral disminuyó en 25 de las 32 entidades federativas. El resultado es relevante porque confirma una mejora generalizada; sin embargo, también amplía la distancia frente a los estados donde el indicador aumentó, profundizando las diferencias regionales.

Las reducciones más pronunciadas se observaron en Querétaro, con 13.4 puntos porcentuales; Morelos, con 10.3; y Aguascalientes, con 7.2. En el resto de las entidades con descensos, la variación osciló entre 0.5 y 6.7 puntos porcentuales. 

Por el contrario, siete entidades registraron incrementos anuales: Michoacán (2.8 puntos porcentuales), Durango (2.7), Ciudad de México (1.2), Baja California Sur (1.1), San Luis Potosí (1.1), Coahuila (0.5) y Campeche (0.2). En estos casos, el deterioro puede asociarse a ajustes sectoriales, desaceleración en actividades clave o presiones específicas sobre el empleo formal.

Gráfica 2. Variación anual de la población con pobreza laboral. Cuarto trimestre de 2024 vs. Cuarto trimestre de 2025.

Fuente: Elaboración propia con información de INEGI. 

COAHUILA: INDUSTRIA AUTOMOTRIZ PONE A PRUEBA EL MERCADO LABORAL

En el caso particular de Coahuila, durante los últimos tres meses de 2025 el 24.9% de su población se ubicó en pobreza laboral, uno de los porcentajes más bajos del país. No obstante, la entidad enfrenta presiones derivadas de la incertidumbre comercial asociada a la política del presidente estadounidense Donald Trump, especialmente por la imposición de aranceles que han impactado su principal motor productivo: la industria automotriz orientada a la exportación.

Este sector ha debido ajustar sus niveles de producción y empleo mediante reducción de turnos, paros técnicos y, en algunos casos, recortes de personal. Dichos movimientos ya se reflejan en un aumento anual de 0.5 puntos porcentuales en la pobreza laboral estatal. 

Aunque el nivel sigue siendo bajo en comparación nacional, la trayectoria reciente evidencia la alta dependencia de la economía local respecto al comercio exterior y la sensibilidad del ingreso laboral ante choques externos.

INGRESO LABORAL: EL COSTO DE LA INFORMALIDAD

En materia de ingreso laboral y su diferenciación por condición de formalidad, los resultados confirman una brecha clara entre ambos segmentos del mercado de trabajo. Más allá de la cifra promedio, la evidencia muestra que el marco formal sigue ofreciendo mejores condiciones salariales y mayor capacidad de protección frente al costo de la canasta alimentaria.

Durante el cuarto trimestre, el ingreso laboral promedio mensual de la población ocupada a nivel nacional fue de 7,674.56 pesos. Al desagregar, quienes se desempeñaron en la formalidad percibieron 10,609.74 pesos mensuales, mientras que en la informalidad la media fue de 5,455.61 pesos.

En términos prácticos, el trabajador formal obtuvo casi el doble que uno informal, diferencia que incide directamente en su poder adquisitivo y estabilidad económica.

Gráfica 3. Ingreso laboral promedio de la población ocupada a nivel nacional y según condición de formalidad. 

Fuente: Elaboración propia con información de INEGI.

A nivel nacional, el 10.4% de la población ocupada reportó un ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria. No obstante, la disparidad por condición laboral es contundente: en el sector formal, apenas el 0.7% se ubicó en esa situación, mientras que en el informal la proporción ascendió a 17.8%. 

En cuanto a la variación anual, el ingreso laboral de la población formal creció 2.5%, mientras que en la informal aumentó 6%. Aunque el dinamismo fue mayor en el segmento informal, este comportamiento responde en parte a un efecto base —al partir de niveles salariales más bajos— y a ajustes derivados de incrementos al salario mínimo y presiones inflacionarias.

Sin embargo, este mayor ritmo de crecimiento no elimina la brecha estructural: aun con aumentos porcentualmente superiores, el ingreso promedio en la informalidad continúa muy por debajo del registrado en empleos formales, lo que mantiene diferencias sustanciales en bienestar y seguridad económica.

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