
En 2025 se detectaron casi 300 mil billetes apócrifos, confirmando que la falsificación en México sigue siendo un problema persistente sin tendencia clara a la baja
La falsificación de papel moneda continúa siendo un desafío estructural para el sistema financiero mexicano. A pesar de que el Banco de México (Banxico) ha incorporado en los últimos años elementos de seguridad cada vez más sofisticados —relieves sensibles al tacto, ventanas transparentes, tintas que cambian de color y microimpresiones—, las redes dedicadas a la reproducción ilícita han elevado su nivel técnico y operativo, acortando la brecha tecnológica y dificultando la detección inmediata de piezas apócrifas en transacciones cotidianas.
Las cifras más recientes del banco central evidencian esta presión constante. En 2025 se falsificaron 291,673 billetes, lo que implicó un incremento anual de 1.7% frente a los 286,917 registrados en 2024. Aunque el avance es marginal en términos porcentuales, confirma que el fenómeno no ha sido erradicado y mantiene una tendencia de vigilancia permanente para las autoridades monetarias.
En términos relativos, la incidencia equivale a 30.4 billetes falsos por cada millón de piezas auténticas en circulación durante 2025. Desde una perspectiva macroeconómica, el volumen detectado es bajo frente al tamaño total del circulante, por lo que no compromete la estabilidad del sistema de pagos ni la confianza en la moneda nacional.
Sin embargo, el impacto microeconómico puede ser significativo: las pérdidas recaen directamente en comercios y ciudadanos que reciben los billetes falsificados, afectando ingresos y generando costos adicionales de verificación.
LA FALSIFICACIÓN: UN DESAFÍO QUE PERSISTE EN EL TIEMPO
El comportamiento de la falsificación de billetes en México desde 2007 confirma que no existe una trayectoria descendente consolidada. Por el contrario, la dinámica ha sido cíclica y volátil, con episodios de expansión acelerada seguidos de ajustes temporales, sin que ello configure una reducción estructural del problema.
En 2007 se contabilizaron 183,114 piezas apócrifas. A partir de ese punto se observó una fase de crecimiento continuo que culminó en 2012 con 352,625 billetes falsificados, el nivel más alto del periodo analizado (2007-2025). Este incremento acumulado en cinco años reflejó no sólo una mayor actividad de las redes delictivas, sino también un entorno de amplio uso de efectivo, que amplificaba las oportunidades de colocación.
Gráfica 1. Número de billetes falsificados (piezas) y tasa de crecimiento anual (%), 2007-2025.

Fuente: Elaboración propia con información de Banxico.
Posteriormente, entre 2013 y 2014 se registró una contracción relevante: -5.6% y -30.8%, respectivamente. La caída de 2014 marcó el ajuste más pronunciado de la serie. Sin embargo, la disminución no inauguró una fase prolongada de descenso. En los años siguientes, la falsificación retomó impulso y alcanzó nuevamente niveles elevados, situándose en 339,655 piezas en 2018, cifra cercana al máximo histórico previo.
El periodo de la pandemia introdujo un punto de inflexión. Entre 2019 y 2021 se observó una reducción que llevó el total a 258,508 billetes en 2021. Este descenso se explica, en buena medida, por la menor movilidad y la contracción temporal de la actividad económica, factores que redujeron la circulación de efectivo y, por ende, las oportunidades de distribución de billetes falsos.
No obstante, la moderación fue transitoria. En 2022 se exhibió un repunte de 35.7%, la variación anual más elevada en todo el periodo analizado, en un contexto de reactivación económica. Aunque en 2023 se registró nuevamente una caída (-18.8%), los datos de 2024 y 2025 muestran incrementos de 0.7% y 1.7%, respectivamente, lo que confirma que la problemática persiste y mantiene una trayectoria ascendente.
¿QUÉ BILLETES FUERON LOS MÁS FALSIFICADOS?
En 2025, el billete de 500 pesos fue el más falsificado, con 148,652 piezas —equivalentes al 51% del total detectado—, a pesar de registrar un retroceso anual de 15.8%. En términos relativos, se identificaron 32 billetes apócrifos por cada millón de piezas auténticas en circulación.
El segundo caso más relevante fue el billete de 100 pesos, con 73,875 piezas (25.3% del total), pero con un elemento adicional que merece atención: su tasa de crecimiento anual fue de 212.1%, la más elevada entre todas las denominaciones.
Además, presentó una incidencia de 64.2 piezas falsas por cada millón en circulación, prácticamente el doble del promedio nacional. Este comportamiento sugiere un desplazamiento parcial de los esfuerzos de falsificación hacia denominaciones de menor valor nominal, posiblemente para reducir el riesgo de detección en transacciones de bajo monto.
Un fenómeno similar, aunque en menor escala, se observó en el billete de 20 pesos, cuya falsificación aumentó 91.9% anual. No obstante, en términos absolutos se detectaron únicamente 426 piezas, lo que significa apenas 0.1% del total. El fuerte crecimiento porcentual responde a una base comparativa reducida más que a un problema masivo.
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En contraste, las denominaciones de 50 y 200 pesos mostraron retrocesos significativos. El billete de 50 pesos registró una caída de 59.7%, con 5,797 piezas (2.0% del total), mientras que el de 200 pesos disminuyó 14.1%, con 56,153 unidades (19.3%). Estas reducciones amortiguaron parcialmente el repunte observado en otras categorías.
Por su parte, el billete de 1,000 pesos presentó un incremento moderado de 1.8%, con 6,770 piezas (2.3% del total). Su baja participación relativa refleja que las denominaciones de mayor valor tienden a enfrentar mayores filtros de revisión en operaciones formales, lo que limita su circulación fraudulenta.
En conjunto, la distribución por denominación revela una estrategia diferenciada: mientras el billete de 500 pesos concentra el mayor volumen por su intensidad de uso, el dinamismo reciente se está trasladando hacia denominaciones más bajas, particularmente la de 100 pesos.
Este patrón confirma que la falsificación no solo depende del valor nominal, sino también de la probabilidad de detección y de los hábitos de pago en efectivo.
Gráfica 2. Número de billetes falsificados por denominación (piezas), 2023-2025.

Fuente: Elaboración propia con información de Banxico.
PIEZAS REMITIDAS: EL FILTRO DEL SISTEMA BANCARIO
Cuando un billete es identificado como presuntamente falso, puede ser retenido por un cajero, una institución financiera o incluso por un particular. A cambio, se entrega un recibo y la pieza es enviada para dictamen al Banco de México, única autoridad facultada en el país para determinar de manera definitiva su autenticidad.
En 2025 se remitieron al Banco de México un total de 308,734 piezas para dictamen. Del universo analizado, 91.2% fue confirmado como falso, lo que evidencia que la gran mayoría de las retenciones realizadas por el sistema financiero y otros canales corresponde efectivamente a billetes apócrifos.
Asimismo, 3.5% de las piezas permanece en proceso de análisis, mientras que otro 3.5% fue clasificado como alterado —es decir, billetes auténticos que presentaban modificaciones— y 1.8% resultó ser legítimo. La baja proporción de piezas auténticas dentro del total remitido sugiere que los mecanismos de detección en sucursales bancarias y puntos de recepción son relativamente precisos.
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La mayor proporción de piezas remitidas fue canalizada por instituciones de crédito, responsables del 92.8% del total. En contraste, las personas físicas o morales aportaron 5.3%, mientras que las autoridades contribuyeron con 1.9%.
Esta composición evidencia que el principal mecanismo de contención de billetes presuntamente falsos se ubica dentro del propio sistema bancario, especialmente en sucursales, cajas y centros de procesamiento de efectivo. En términos operativos, son estas instancias las que concentran el mayor volumen de transacciones y, por ende, funcionan como la primera línea de detección antes de que el circulante irregular pueda expandirse en la economía.
Entre las entidades financieras, BBVA encabezó las remisiones con 26.5% del total, seguido de Santander (22.9%), Banco Azteca (16.1%), Banorte (13%) y Citi Banamex (5.9%). En conjunto, estas cinco instituciones concentraron 84.4% de las piezas canalizadas al banco central, gracias a su amplia cobertura territorial, volumen de clientes y nivel de operaciones en efectivo.
Gráfica 3. Instituciones de crédito que remitieron piezas para su análisis al Banco de Mexico, 2025.

Fuente: Elaboración propia con información de Banxico.
FALSIFICACIÓN DE MONEDAS: INCIDENCIA BAJA Y EN RETROCESO
La falsificación no se limita al papel moneda. En 2025 se detectaron 1,091 monedas metálicas apócrifas, cifra que expuso un decremento anual de 33.6% respecto al año previo. En comparación con el volumen total de monedas en circulación, el fenómeno mantiene una incidencia marginal dentro del sistema de pagos.
La concentración se ubicó principalmente en la moneda de 10 pesos, que representó 88.9% del total detectado, seguida por la de 5 pesos, con 8.7%. Ambas denominaciones registraron descensos relevantes frente a 2024, de 31.8% y 55.8%, respectivamente. Este comportamiento sugiere que, aun cuando estas piezas son las más susceptibles dentro del segmento metálico por su mayor uso en transacciones cotidianas, la actividad ilícita perdió dinamismo en el último año.
El resto de las denominaciones reportó niveles prácticamente residuales de falsificación. En el caso de las monedas de 5, 10, 20 y 50 centavos, así como las de 1 y 2 pesos, el bajo valor nominal reduce el incentivo económico para su reproducción ilegal.
Por otro lado, las monedas de 20, 50 y 100 pesos también muestran escasa incidencia, aunque por una razón distinta: su limitada circulación en operaciones diarias dentro del sistema de pagos disminuye las oportunidades de colocación.
TÉCNICA DE IMITACIÓN: PREDOMINIO DE LA IMPRESIÓN DIGITAL
El análisis técnico de los 291,673 billetes apócrifos detectados en 2025 revela una clara concentración en métodos de reproducción de fácil acceso. La impresión digital —realizada mediante escáner, computadora e impresoras de inyección de tinta o láser— fue la técnica predominante, utilizada en 76.7% de los casos.
En segundo lugar, se ubicó la técnica offset, que aglomeró el 22.8% del total. Este método, asociado a procesos de impresión más sofisticados y de mayor volumen, suele implicar una estructura operativa más compleja, lo que sugiere distintos niveles de organización dentro de la actividad ilícita.
El 0.5% restante permanece en proceso de clasificación para determinar el procedimiento empleado.
¿CÓMO IDENTIFICAR UN BILLETE FALSO?
Al recibir un billete, es fundamental revisar sus características físicas. El Banco de México advierte que la textura y consistencia del papel moneda es distinta al papel bond convencional.
Para verificar su autenticidad, se deben considerar los siguientes elementos:
- Los billetes de 20, 50 y 100 pesos están elaborados en polímero, por lo que tienen una textura similar al plástico.
- Los billetes de 200, 500 y 1,000 pesos están fabricados con algodón.
- Todos los billetes cuentan con relieves sensibles al tacto.
- Los de polímero incorporan una ventana de seguridad, mientras que los de algodón incluyen un hilo de seguridad con elementos que cambian con la luz.
- Además, cuentan con fluorescencia, por lo que al colocarlos bajo luz negra emiten brillos en tonos azul eléctrico.
La revisión de estos elementos permite reducir el riesgo de aceptar piezas falsas y contribuye a fortalecer la seguridad en las transacciones cotidianas.
Elementos de seguridad en los billetes

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