Obstáculos al crecimiento: ¿Qué está frenando a México?

Una persona con un traje de color rojo

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México enfrenta riesgos externos e internos que afectan crecimiento, inversión y estabilidad económica a corto plazo

El panorama económico de México enfrenta serios desafíos, y así lo revelan los datos más recientes de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, correspondiente al mes de abril y publicada por el Banco de México el pasado 2 de mayo.

El estudio, que reúne las opiniones de 43 grupos de análisis y consultoría económica —entre los que figuran gigantes como JP Morgan, Bank of America, Oxford Economics, BBVA, Banamex, Monex, Grupo Banorte, entre otros— ofrece una radiografía precisa sobre los riesgos que podrían poner freno al crecimiento del país en el corto plazo.

De acuerdo con estos expertos, el mayor riesgo para la economía mexicana proviene del exterior: un 40% de los encuestados señala que las condiciones internacionales podrían convertirse en el principal lastre para el avance económico. Le siguen muy de cerca los factores relacionados con la gobernanza (37%) y las condiciones económicas internas (18%).

Sin embargo, el mapa de riesgos va más allá. Otros factores que, si bien en menor medida, también podrían alterar el rumbo económico, incluyen la política monetaria (3%), el manejo de las finanzas públicas (2%) y la inflación (1%). Aunque estos porcentajes parecen bajos, no deben subestimarse, ya que son piezas clave en la estabilidad macroeconómica del país.

Entre los riesgos específicos, la política sobre comercio exterior destaca como el mayor foco de preocupación, con un 23% señalándola. Le siguen los problemas de inseguridad pública (15%), la debilidad del mercado externo y de la economía mundial (8%) y la incertidumbre política interna junto con la falta de estado de derecho (7% cada uno). Estos resultados no son meras opiniones: reflejan las percepciones de quienes analizan día a día los movimientos del mercado y anticipan las tendencias económicas globales.

CONDICIONES EXTERNAS: EL ENEMIGO ESTÁ AFUERA

El mayor peligro para el crecimiento económico de México ya no solo se encuentra dentro de sus fronteras. Hoy, el frente de batalla está también en el exterior, y lleva el rostro inconfundible de Donald Trump. La política agresiva del actual presidente de Estados Unidos ha encendido las alertas en el panorama financiero internacional, convirtiéndose en el principal foco de incertidumbre para México y el resto del mundo.

Hace apenas un año, en abril de 2024, sólo el 14% veían a las condiciones externas como un riesgo relevante. Pero todo cambió en noviembre, cuando Trump fue declarado presidente por segunda vez. Desde entonces, cada uno de sus anuncios —aranceles a sectores clave como el automotriz, el acero y el aluminio, feroces políticas migratorias, mensajes hostiles al comercio internacional, entre muchas otras más— ha tenido un efecto inmediato en los mercados.

La escalada es contundente: pasó de un 18% en noviembre a alcanzar un 40% en abril, es decir, un incremento de 22 puntos porcentuales en tan solo seis meses. Cifra que deja claro el nivel de tensión en los mercados. Cada palabra de Trump se traduce en inestabilidad bursátil y sacudidas en las economías más dependientes del comercio exterior, como la mexicana.

Dentro de esta tormenta externa, la política sobre comercio exterior destaca como el elemento más desestabilizador (23%), seguida por la debilidad del mercado externo y la economía mundial (8%), la inestabilidad financiera internacional (3%), la incertidumbre cambiaria (2%), la inestabilidad política global (2%), la contracción de los recursos provenientes del exterior (1%), y el tipo de cambio real (1%).

El mensaje es contundente: México no sólo enfrenta riesgos internos, sino también decisiones y discursos que se gestan fuera de su control. Y mientras Trump siga marcando el paso con su retórica incendiaria, el país deberá prepararse para navegar en un mar de incertidumbre económica.

Gráfica 1. Factores que podrían obstaculizar el crecimiento económico de México en los próximos 6 meses.

Fuente: Elaboración propia con información de BANXICO. Por cuestiones de redondeo, en algunos meses no suma el 100%.  
Fuente: Elaboración propia con información de BANXICO. Por cuestiones de redondeo, en algunos meses no suma el 100%.  

GOBERNANZA EN JAQUE

Dentro del país, la gobernanza es el segundo freno al crecimiento económico, alimentada por viejos males que se resisten a desaparecer: inseguridad, corrupción, impunidad y falta de Estado de derecho.

El 15% de los analistas consultados identifican a la inseguridad como el principal obstáculo interno dentro del rubro de gobernanza. Aunque en los últimos meses se han intensificado los operativos, decomisos y capturas —presionados en gran medida por las amenazas de Trump para frenar el tráfico de fentanilo y otras drogas a manos de los cárteles mexicanos—, la violencia sigue siendo un problema crónico. 

Pero la inseguridad no está sola. La incertidumbre política interna y la falta de Estado de derecho, señaladas por el 7% respectivamente, también erosionan la estabilidad del país. Cuando no hay reglas claras, la ley no se aplica de forma pareja y las decisiones parecen responder más a intereses personales que a un proyecto de nación, la economía se resiente.

A esto se suman fenómenos arraigados: la impunidad y la corrupción, que siguen carcomiendo las estructuras del gobierno en sus tres niveles. Sin credibilidad institucional, no hay certidumbre económica, y esa solo se construye con gobernanza sólida, justicia funcional y una verdadera rendición de cuentas.

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CONDICIONES ECONÓMICAS INTERNAS: UN MOTOR QUE NO DESPEGA

Mientras los riesgos externos y los problemas de gobernanza se llevan los titulares, las debilidades dentro de la propia economía mexicana también desafían con frenar su avance. Uno de los focos rojos es la falta de un cambio estructural real, señalada por el 6% de los especialistas. 

México ha postergado durante años las reformas estructurales que podrían redefinir su modelo económico. Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha comenzado a atender algunos de estos pendientes, la inercia acumulada ya comienza a cobrar factura. A esto se suma la percepción de incertidumbre económica, señalada por el 5%, una inquietud que hoy gira en torno a las medidas que implementará la presidenta ante un panorama cada vez más complejo, tanto dentro como fuera del país.

Hasta ahora, su respuesta ha sido el ambicioso Plan México, una estrategia orientada a reducir la dependencia de las importaciones, fortalecer la industria nacional y elevar el contenido mexicano en la cadena productiva. El objetivo: lograr una economía más autosuficiente. Sin embargo, aún está por verse si esta apuesta rendirá frutos a corto plazo.

Otro síntoma preocupante es la debilidad del mercado interno, mencionada por el 4% de expertos. El consumo, que debería ser uno de los pilares del crecimiento, sigue dando señales mixtas. Según el INEGI, el indicador mensual de consumo privado repuntó apenas un 1.2% en febrero —último dato disponible—, tras dos meses en caída. Pero a tasa anual, el indicador cayó un 0.7%, arrastrado principalmente por una fuerte caída del 5.3% en el consumo de bienes importados.

Aunque esta caída en importaciones podría interpretarse como una oportunidad para fortalecer el consumo nacional —que creció un 0.7%—, el dinamismo sigue siendo débil, y la economía necesita mucho más que ligeros avances para resistir los embates del entorno global.

A estos retos se suman la falta de competencia en los mercados (2%) y los persistentes problemas en la plataforma de producción petrolera (1%). En este punto, PEMEX sigue siendo el talón de Aquiles del aparato energético mexicano. Pese a las transformaciones que ya se comenzaron a implementar, la empresa estatal registró pérdidas netas por más de 43 mil millones de pesos en el primer trimestre de 2025, su peor inicio de año desde 2020. Atrapada entre bajos niveles de ventas, deuda creciente, caída en la producción y resultados financieros negativos, PEMEX ha pasado de ser un motor de riqueza a convertirse en una pesada carga para el Estado.

México necesita activar sus propios engranajes económicos con urgencia. Sin una reactivación interna sólida, ningún plan será suficiente para blindar al país de los choques externos. 

ENTORNO ECONÓMICO ACTUAL

De acuerdo con los resultados del sondeo de abril, el 98% de los expertos considera que la economía mexicana está peor que hace un año, mientras que apenas un escaso 2% cree que ha mejorado. Esta percepción marca un cambio drástico respecto a abril de 2024, cuando la opinión estaba prácticamente dividida: 49% afirmaba que la situación había mejorado y 51% que no.

Gráfica 2. Percepción de la situación económica actual respecto hace un año. 

Gráfico, Gráfico de líneas

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Fuente: Elaboración propia con información de BANXICO.

Fue justo en ese momento cuando las tendencias comenzaron a bifurcarse drásticamente —tal como se observa en la Gráfica 2—: mientras el optimismo se desplomaba mes a mes, la percepción negativa crecía sin freno. Octubre marcó un punto crítico con solo 8% de respuestas positivas, y desde entonces, la caída de la confianza no ha hecho más que acentuarse, tocando fondo en abril de 2025.

Lo que comenzó como una ligera diferencia de opiniones, hoy es una brecha insalvable. La economía mexicana, no sólo no avanza, sino que está retrocediendo a pasos acelerados. Una tendencia que, de no revertirse, podría tener consecuencias profundas sobre la inversión, el empleo y la estabilidad del país.

LA CONFIANZA PARA INVERTIR SE DESPLOMA

En el cuarto mes de 2025, un abrumador 71% de los especialistas consideró que era un mal momento para realizar inversiones, reflejando el impacto de la incertidumbre política, la fragilidad económica y la volatilidad externa. Apenas un 2% creyó que era un buen momento, el nivel más bajo en todo el periodo analizado, mientras que un 26% no tuvo certeza, lo que evidencia un ambiente de parálisis y duda. 

Este deterioro no es menor: hace un año, en abril de 2024, sólo el 21% opinaba que era un mal momento para invertir, lo que implica un salto de 50 puntos porcentuales en percepción negativa. Paralelamente, quienes creían que era un buen momento han caído en picada: de 36% a solo 2%, una pérdida de 34 puntos.

El dato es especialmente alarmante si se considera que la inversión es uno de los motores esenciales del crecimiento económico. La caída en la confianza no solo congela decisiones empresariales, sino que compromete seriamente el potencial de desarrollo del país a mediano plazo.

Gráfica 3. Coyuntura actual para realizar inversiones.

Fuente: Elaboración propia con información de BANXICO.

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