
Choques externos, tensiones comerciales y ajustes internos pusieron a prueba la capacidad de adaptación del país en un entorno internacional crecientemente adverso
El año 2025 quedará registrado como uno de los periodos más complejos y volátiles para la economía mexicana en las últimas décadas. El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos alteró de manera sustantiva la relación bilateral y aceleró una reconfiguración del sistema económico global, caracterizada por el proteccionismo, la presión comercial y el uso sistemático de los aranceles como herramienta política.
Desde enero, la economía mexicana transitó un escenario de elevada incertidumbre. Las amenazas arancelarias se repitieron mes tras mes, entre anuncios, pausas temporales y negociaciones, condicionando las decisiones de inversión, producción y comercio.
Las principales variables económicas reaccionaron de forma heterogénea: mientras algunos indicadores mostraron resiliencia, otros no lograron recuperar los niveles previos. El balance de 2025 dejó lecciones claras sobre la vulnerabilidad externa de México, pero también sobre su capacidad de resistencia económica.
*Nota: La información correspondiente a los indicadores se presenta conforme al mes de su publicación; en consecuencia, algunos datos reflejan rezagos temporales respecto al periodo de referencia.
ENERO: EL INICIO DE LA RECONFIGURACIÓN GLOBAL
Enero marcó el punto de inflexión del año con la toma de protesta de Donald Trump como 47º presidente de Estados Unidos, el 20 de enero. Desde sus primeros mensajes, México fue señalado como un objetivo central en materia de seguridad fronteriza y comercio.
En el ámbito interno, el arranque del año mostró señales mixtas. La inflación se moderó a 3.69% anual en la primera quincena de enero, su nivel más bajo en cuatro años, acumulando cinco quincenas consecutivas de desaceleración.
Las cifras de cierre de 2024 mostraron una tasa de desempleo de 2.4%, una de las más bajas a nivel global, aunque contrastó con una elevada informalidad que involucró a 31.8 millones de trabajadores. Adicionalmente, el PIB del cuarto trimestre de 2024 se contrajo 0.6% trimestral, superando las previsiones negativas y activando alertas de recesión. El mes cerró con el anuncio de aranceles del 25% a México y Canadá a partir del 1 de febrero, consolidando a la política comercial como el principal riesgo económico.
FEBRERO: PAUSAS, VOLATILIDAD Y AJUSTES DE EXPECTATIVAS
Febrero comenzó con un ligero alivio. Tras una conversación entre los presidentes de México y Estados Unidos, se acordó suspender por un mes los aranceles anunciados, a cambio de compromisos en seguridad fronteriza y la instalación de mesas de trabajo bilaterales. Esta pausa contribuyó a una estabilización momentánea de los mercados financieros y permitió una recuperación parcial del peso mexicano, que había alcanzado mínimos de casi tres años.
No obstante, las remesas enviadas en diciembre de 2024 cayeron 4.9% anual, su primer descenso en nueve años, reflejando el endurecimiento de la política migratoria. En el plano externo, Estados Unidos anunció un aumento del 25% a los aranceles al acero y aluminio, con efectos adversos para la industria automotriz regional.
En contraste, la inversión extranjera directa alcanzó un máximo histórico de 36,872 millones de dólares, confirmando el atractivo estructural del país. Además, se acordó mantener el precio de la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro para contener el alza inflacionaria.

MARZO: EL MES DE LOS ARANCELES Y LAS ADVERTENCIAS DE RECESIÓN
El 4 de marzo entraron en vigor los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos a las exportaciones de México y Canadá, bajo el argumento de un insuficiente control del tráfico de drogas y los flujos migratorios. Aunque el 6 de marzo una nueva conversación presidencial permitió anunciar una pausa adicional, vigente hasta el 2 de abril y con exclusiones para los productos amparados por el T-MEC, el impacto sobre la certidumbre ya era significativo.
La situación se intensificó el 12 de marzo con la activación de aranceles del 25% al acero y aluminio, extendidos a productos derivados, afectando cadenas industriales estratégicas como la automotriz, la de maquinaria y la de envases.
El golpe más severo llegó el 26 de marzo, cuando se hicieron públicos aranceles del 25% a todos los automóviles no fabricados en Estados Unidos. En este contexto, la OCDE advirtió que México entraría en recesión en 2025, con una contracción estimada de 1.3%, profundizando el deterioro de las expectativas económicas.
ABRIL: SEÑALES MIXTAS ENTRE RECAUDACIÓN Y CRECIMIENTO
El temor a los aranceles impulsó una anticipación de exportaciones, plasmada en un crecimiento anual de 2.3% en los pedidos manufactureros durante marzo, con cuatro meses consecutivos de expansión.
Sin embargo, el entorno externo volvió a deteriorarse rápidamente cuando Estados Unidos impuso una cuota compensatoria de 20.91% a la mayoría de los tomates mexicanos, rompiendo el acuerdo de suspensión vigente desde 2019, mientras que el Fondo Monetario Internacional ajustó su previsión y anticipó una caída del PIB de 0.3% en 2025.
En la esfera nacional, las finanzas públicas ofrecieron un contrapeso. La SHCP reportó una recaudación histórica en el primer trimestre, con un crecimiento real de 17.8%. A ello se sumó un repunte inesperado de la actividad económica en febrero, impulsado por el sector industrial, con un avance mensual de 1.0%, el mayor en 22 meses, lo que permitió sostener un discurso oficial de resistencia ante el escenario recesivo.

MAYO: DETERIORO DEL EMPLEO Y PRIMEROS IMPACTOS VISIBLES
El mercado laboral formal comenzó a resentir de manera directa la desaceleración industrial. Al cierre de abril, el IMSS reportó la pérdida de 47,422 empleos formales, convirtiéndose en el segundo peor abril registrado y anticipando un deterioro más amplio en la generación de empleo.
El sector agropecuario también enfrentó presiones relevantes: la suspensión temporal de importaciones de ganado en pie por parte de Estados Unidos generó pérdidas estimadas en 171 millones de pesos, afectando principalmente a productores de estados fronterizos. El comercio exterior mostró señales de enfriamiento: en abril se registró un déficit comercial de 88 millones de dólares, explicado por la desaceleración de 7.1% en las exportaciones automotrices, que previamente habían sido infladas por compras anticipadas.
El PIB del primer trimestre creció 0.3% trimestral y 0.6% anual, sostenido por las actividades primarias. El 21 de mayo, se anunció que los vehículos fabricados en México pagarían un arancel promedio de 15%, menor al 25% original, lo que disminuyó parcialmente el estrés sobre el sector industrial.
JUNIO: AJUSTE DE EXPECTATIVAS Y TENSIONES EN EL SISTEMA FINANCIERO
El 4 de junio, Trump firmó una orden para elevar formalmente los aranceles al acero y aluminio del 25% al 50%. La presidenta Claudia Sheinbaum calificó la medida como injusta, al subrayar que México importa más de lo que exporta en esos insumos.
Por su parte, la OCDE revisó al alza su previsión de crecimiento para el país, reconociendo una mejora relativa frente al escenario recesivo de marzo, aunque advirtió que las amenazas persistían.
La confianza del consumidor mostró una leve recuperación en mayo, con un aumento mensual de 1.2 puntos, el mayor desde octubre de 2024. No obstante, el 26 de junio se produjo un golpe al sistema financiero: el Departamento del Tesoro de EE. UU. acusó a CIBanco, Intercam Banco y Vector Casa de Bolsa de lavado de dinero vinculado a cárteles, confirmando que la agenda antidrogas seguiría influyendo en la relación bilateral.

JULIO: NUEVA ESCALADA ARANCELARIA Y DESIGUALDAD PERSISTENTE
El anuncio de Trump de imponer aranceles del 30% a México a partir del 1 de agosto devolvió la presión a los mercados y a las expectativas empresariales. A ello se sumó la terminación formal del Acuerdo de Suspensión del tomate mexicano, lo que restableció aranceles antidumping de 17.09% y profundizó las tensiones en el sector agroexportador. Ambos movimientos confirmaron que la política comercial estadounidense seguiría siendo un peligro estructural para la economía mexicana.
En cambio, el comercio exterior mostró resiliencia. Las exportaciones crecieron 10.6% anual en junio, dinamizadas por las manufacturas, registrando su mejor desempeño desde finales de 2024. En línea con la OCDE, el FMI ajustó ligeramente al alza su previsión de crecimiento para 2025, de -0.3% a 0.2%, reconociendo una mejora relativa.
La ENIGH (2024) expuso la persistencia de la desigualdad: los hogares del decil más alto registraron ingresos promedio 14 veces superiores a los del decil más bajo, subrayando un desafío estructural que limita el crecimiento incluyente.
AGOSTO: EMPLEO RÉCORD VS. DEBILIDAD DE LA INVERSIÓN
El empleo formal alcanzó un máximo histórico, con 23.5 millones de trabajadores registrados ante el IMSS, impulsado en buena medida por la incorporación de empleados de plataformas digitales como Uber, Didi y Rappi, derivada de la prueba piloto de regulación laboral.
En sentido opuesto, la inversión fija bruta cayó 7.1% anual en mayo, sumando nueve meses consecutivos de retrocesos, con descensos relevantes en maquinaria, equipo y construcción, particularmente en la inversión pública.
La inflación continuó moderándose hasta niveles no observados desde 2020, asimismo, la recaudación aduanera y la inversión extranjera directa alcanzaron máximos históricos en el primer semestre, con crecimientos de 23% y 10.2% anual, respectivamente. El PIB del segundo trimestre creció 0.6% trimestral y 1.2% anual, confirmando que la economía había logrado esquivar una recesión técnica.

SEPTIEMBRE: REMESAS EN PICADA Y PAQUETE ECONÓMICO 2026
Se consolidó la tendencia a la baja en el flujo de remesas: en julio se presentó un retroceso de 4.7%, reportando cuatro meses seguidos de caídas anuales, producto de un menor dinamismo del empleo migrante en Estados Unidos.
El gobierno renovó el acuerdo para mantener el precio de la gasolina regular en 24 pesos por litro y el 4 de septiembre entraron en vigor cuotas compensatorias de entre 0.54 y 22.50 dólares por par al calzado importado desde China, fortaleciendo la estrategia de protección industrial frente a prácticas desleales.
El mes marcó además el inicio formal de la discusión fiscal rumbo a 2026 con la presentación del Paquete Económico. Las propuestas de nuevos gravámenes y mayores facultades al fisco anticiparon un entorno de mayor carga regulatoria y tributaria a partir del próximo año.
OCTUBRE: PARO NACIONAL AGRÍCOLA
Se anuncian aranceles del 25% a camiones medianos y pesados a partir del 1 de noviembre, acentuando aún más la crisis en la industria automotriz mexicana.
El sistema financiero enfrentó un episodio de tensión tras la revocación de la licencia de CIBanco, lo que obligó a las autoridades a activar mecanismos de liquidación y protección al ahorro. Aunque el impacto sistémico fue contenido, el caso evidenció los riesgos regulatorios y reputacionales en un entorno de mayor escrutinio internacional.
El paro nacional del campo que bloqueó las carreteras en más de 20 estados visibilizó el deterioro del sector agropecuario, agobiado por el alza de costos y la disminución de márgenes de ganancia.

NOVIEMBRE: CRECIMIENTO A LA BAJA
La aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2026 confirmó un marco de gasto elevado, aunque con mayores restricciones en rubros clave, anticipando un entorno fiscal más exigente. El PIB del tercer trimestre registró una contracción de 0.3%, interrumpiendo la recuperación de la primera mitad del año y elevando la posibilidad de un cierre económico débil.
La industria maquiladora profundizó su ajuste laboral, hilando casi dos años de caída continua del empleo. Al mismo tiempo, México alcanzó un récord al importar 40.7 millones de toneladas de granos, revelando la creciente dependencia del exterior para el abasto alimentario.
A partir del 11 de noviembre, el gobierno mexicano estableció aranceles de entre 156% y 210% a la azúcar importada para proteger a la agroindustria nacional. Además, se renovó el Paquete Contra la Inflación y Carestía, a través del cual fue posible fijar el precio de 24 productos para que la canasta básica no supere los 910 pesos en 2026.
DICIEMBRE: CIERRE DE AÑO Y RETOS ESTRUCTURALES HACIA 2026
El 3 de diciembre se aprobó un incremento de 13% al salario mínimo para 2026, elevando el ingreso diario de 278.80 a 315.04 pesos a partir del 1 de enero, equivalente a 9,582.47 pesos mensuales. En la Zona Libre de la Frontera Norte, el aumento fue de 5%, al pasar de 419.88 a 440.87 pesos diarios.
El año concluyó con la imposición de nuevos aranceles a importaciones provenientes de países sin tratado comercial. Aunque oficialmente orientada a proteger el empleo y la industria nacional, la estrategia pareció alinearse con las presiones de Estados Unidos. Las reacciones internacionales anticiparon nuevas tensiones, confirmando que 2025 no solo fue un año de ajuste, sino el inicio de una etapa prolongada de redefinición económica para México.
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