El corazón de Saltillo: el Mercado Juárez 

fachada del Mercado Juárez
fachada del Mercado Juárez / Foto: Edrei Durón

“Lo recorrí por años enteros de mercado a mercado. Porque México está en los mercados. No está en las guturales canciones de las películas, ni en la falsa charrería de bigote y pistola”.

Pablo Neruda

Sarapes, sombreros, recuerditos y miles de colores, olores y sabores es la experiencia que brinda el tradicional Mercado Juárez

Todos en Saltillo lo conocemos, y hemos pasado aunque sea una vez en la vida por fuera, viendo el colorido que hay por dentro. Pero también viendo esa película antigua, pasar por aquí nos da una sensación de viejo, de nostalgia de “cosas que compraría un turista”, porque los saltillenses ya no lo hacen. Así es, hablo del tradicional, famoso y antiguo Mercado Juárez, ese edificio color café que pareciera ser un retrato de antaño, que nos da la sensación de que los años no han pasado.

Cuando observas su fachada, caminas alrededor y recorres sus pasillos, quedas como atrapado en el tiempo. Todos aquellos artículos que nuestros abuelos o bisabuelos alguna vez compraron para su hogar, hoy se vuelven una especie de “alguien que me quiere mucho me trajo este recuerdito de Saltillo.” Y es que en su interior encontramos dulces artesanales, sarapes, ropa artesanal, sombreros, huaraches, molcajetes y todo tipo de productos hechos por artesanos de la región. 

interior del Mercado Juárez
interior del Mercado Juárez / Foto: Edrei Durón

Estos productos así como sus vendedores y los mismos puestos, nos cuentan una historia de 123 años de existencia. Si esos pisos pudieran hablar, si sus paredes pudieran contarnos la infinidad de cosas que han visto y escuchado, necesitaríamos más de un apartado para relatar lo que el Mercado Juárez ha pasado desde su fundación en 1901. 

MÁS QUE UN LUGAR PARA VENDER

Los mercados han formado parte de la sociedad mexicana desde tiempos remotos, durante la época prehispánica estos servían para comerciar todo tipo de productos. Podemos traer a colación Tenochtitlán que se convirtió en un centro de intercambio y producción artesanal; aquí se encontraban los temes, cargadores y pochtecas, que eran comerciantes profesionales, su labor era tan importante que podían acceder a ciertos privilegios de la nobleza, además a veces actuaban como embajadores o espías. 

Estos lugares se convirtieron en lugares de intercambio de alimentos, objetos, animales, materiales procedentes de todo el imperio, pero también en centros sociales. La gente acudía al mercado a socializar y a enterarse de las novedades (no es tan diferente de la actualidad). Cuando llegaron los españoles, esta tradición siguió viva e incluso creció, los mercados y tianguis tuvieron su auge ya que no solo había comercio de productos locales, también llegaban telas, especias y perfumes de Asia. 

Además los mercados también fueron usados para eventos oficiales y corridas de toros. En 1791 el virrey Revillagigedo emitió el Reglamento para los Mercados, con la finalidad de mantener la seguridad y el equilibrio en sus instalaciones. Esto permitía que hubiera un orden público, un proceso organizado de recolección de basura y aseo de los locales, así como evitar siniestros (aunque esto último no funcionó).

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Cuando pasó la independencia, implementaron tres estrategias en estos centros comerciales, la demolición, la reforma y la construcción. A lo largo del país muchos mercados fueron demolidos para evitar riesgos tanto sanitarios como de incendios, ya que muchos por su antigua y desgastada estructura eran propensos a estos accidentes. 

Para la década de los 50 los mercados públicos se expandieron y se reordenaron, pero en los 70´s comenzaron a competir con las tiendas de autoservicio y los mercados sobre ruedas. Debido a esto los mercados empezaron a deteriorarse y esto fue cada vez más evidente, el abandono por parte de los gobiernos, provocó que las instalaciones de muchos representaran nuevos riesgos. 

Los mercados desde la época prehispánica hasta la actualidad, son testigos de la consolidación de las ciudades, así como intercambio no solo de bienes y servicios, también de información. Son espacios de convivencia, donde la sociedad habla, comparte ideas, costumbres y tradiciones. Generan cohesión social y dan identidad a quienes asisten a ellos. Desde la camaradería que hay entre los comerciantes, hasta la complicidad en los clientes, son lugares que configuran la identidad cultural de cada sociedad. 

EL INICIO DE TODO 

No existe un acta de fundación, alguna solicitud de apertura o documento que nos de la fecha exacta de inicio del Mercado Juárez, sin embargo, los primeros documentos existentes son el Libro de “Lo cobrado por la administración como cuotas asignadas a los departamentos” y el libro de “Estados que demuestra los departamentos ocupados en el local”. Ambos libros dan inicio el 1 de julio de 1901, así que podemos decir que el mercado inició sus labores por esas fechas.

Cuando el mercado empezó había locales que se dedicaban a la venta de:

  • Frutas y legumbres
  • mercerías
  • loza
  • barbacoa 
  • pan
  • pulquerías
  • neverías 
  • fiambre(carne de pescado)
  • miscelánea
Mercado Juárez
Lista de departamentos existentes en el Mercado Juárez en 1901 / Foto: AMS,

Pero también había otras ventas esporádicas, por ejemplo de atole, caña y cabritos. Por cada cabrito el comerciante pagaba uso de piso de un costo de seis pesos. De la venta de caña no es posible sacar un costo aproximado, ya que los libros de cobro no mencionan si se vendían por pieza o por kilo. 

Cabe mencionar que los locales no siempre abrían, si bien, había comerciantes ya establecidos (sobre todo los de carnes, frutas y verduras), algunos vendían solo algunos días. Por esta razón la cuota que pagaban por vender era diaria, variaba desde los 30 hasta los 75 pesos, dependiendo de lo que vendían y el local que ocupaban.

Además podemos ver un notable aumento desde 1901 a 1902 de comerciantes dentro del Mercado Juárez, para este año ya había 224 vendedores registrados en las cuotas diarias. Lo que más se vendía era la fruta y la carne, en cuánto a comida, aunque al inicio registraban barbacoa y menudo, para 1902 predominaban los puestos de barbacoa. Además se añadieron puestos de neveria, pan y pulque. 

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El Mercado Juárez fue creciendo tanto, pero solo vendían de lunes a sábado y los días festivos no solían abrir, sin embargo fue tal su éxito que para 1921 los comerciantes solicitaron al municipio poder abrir también esos días y no solo eso, pidieron poder vender hasta tarde, solicitud que les fue concedida. 

Fachada del Mercado Juárez en 1985
Fachada del Mercado Juárez en 1985 / Foto: Archivo Municipal de Saltillo

EL AVE FÉNIX DE LOS MERCADOS 

Debido a la ley emitida por Revillagigedo un siglo antes, desde que el Mercado Juárez abrió sus puertas, tramitaban las las pólizas contra incendios y riesgos. Esta poliza pagada por la presidencia municipal daba una suma de $145 mil, que cubría al mercado y sus anexos. Se pagada año con año a las compañías “Phoenix Assurance” y “Sun Insurance office”, el encargado de realizar todos estos trámites era el mismo Guillermo Purcell.

No obstante, pese a estar asegurados, las instalaciones del mercado con el paso de los años se fueron maltratando y dejando en el olvido. En 1919 la Compañía de Luz y Fuerza Motriz Eléctricas solicitó al presidente municipal de Saltillo mandara reparar la instalación eléctrica ya que estaba en muy mal estado. 

Debido a las malas condiciones y a que toda la estructura era de madera, el 15 de noviembre de 1925 el ya tradicional y famoso mercado, quedó reducido a cenizas. Por suerte y gracias a la precaución de Don Guillermo y los comerciantes, todo estaba asegurado, lo que les permitió resurgir de las cenizas cual ave fénix e iniciar de nuevo. 

Mercado Juárez en 1986
Mercado Juárez en 1986 / Foto: Archivo Municipal de Saltillo

Años más adelante, un 14 de diciembre de 1952, el mercado sufrió un nuevo incendio, pero gracias a que era un centro de negocios que movía fuertemente la economía local, lo levantaron de nuevo y siguió sus ventas. Aunque hay registro de dos siniestros de este tipo, un tercer incendio acabó con varios locales en la década de los 70`s, algunos de los comerciantes que aún permanecen en el mercado lo recuerdan. Pese a todo, el Mercado Juárez ha sabido mantenerse. 

AÑOS DE RESISTENCIA Y TRADICIÓN

Han pasado 123 años desde que este pintoresco lugar abrió sus puertas y las cosas ya no son como antes. Fernando Flores Castro, quien es comerciante en el Mercado Juárez desde hace 25 años en un negocio que heredó de su padre, reconoce que hay mucho menos clientela que antes. 

“Antes había mucho más turismo, venía gente de otros estados”. 

Uno de los principales problemas que enfrentan actualmente los comerciantes que trabajan aquí, es el cierre de V Carranza los fines de semana que es la principal vialidad que tiene conexión desde la entrada de la ciudad hacía el centro. Los turistas ya no conocen los museos del centro y mucho menos el Mercado Juárez.

Fernando Flores, comerciante del mercado
Fernando Flores, comerciante

“que nos tomen en cuenta en lo de turismo para poder mejorar, nos hace falta algo de mantenimiento…spots o anuncios para que la gente conozca el mercado, hay gente que no conoce y no sabe que existe este Mercado Juárez”.

“que nos tomen en cuenta en lo de turismo para poder mejorar, nos hace falta algo de mantenimiento…spots o anuncios para que la gente conozca el mercado, hay gente que no conoce y no sabe que existe este Mercado Juárez”.

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Una de las cuestiones que nos menciona Fernando es que las nuevas generaciones ya conocen el mercado, por lo que cuando llegan turistas a la ciudad, no los mandan hasta aquí. Lugar donde de hecho podemos encontrar todo tipo de productos artesanales y recuerdos de nuestra tierra. Además la mala fama que se ha ganado la plaza Manuel Acuña, llega a afectar, pues quienes sí conocen, prefieren no ir para evitar cruzar por la plaza y la gente que ahí se ha posicionado. 

puesto dentro del Mercado Juárez
Local de Fernando Flores / Foto: Daniel Díaz

Sin duda los reglamentos que anteriormente existían para los mercados deberían ser retomados, ya que de acuerdo con Flores Castro, ya hace falta mantenimiento en las instalaciones, además la gente tiene catalogado el lugar como sucio. Mucho ayudaría si como en el siglo XIX, esto pudiera regularse y darle vitalidad al mercado.

En el local de Fernando encuentras los colores tradicionales de Saltillo, desde los pintorescos sarapes, las muñequitas lele, los carritos artesanales, juguetes, cobijas, huaraches y sombreros. ¿Qué tal nos caería un letrero en las entradas de Saltillo anunciando este tradicional lugar? Es algo que a muchos comerciantes como a Fernando, le gustaría ver para que este lugar vuelva a tener la grandeza que tuvo en sus inicios. 

Local de Fernando Flores
Local de Fernando Flores / Foto: Daniel Díaz

NECESIDAD DE PROMOCIÓN 

Oscar Saucedo, al igual que otros comerciantes, dirige un negocio familiar que tiene más de 30 años en el mercado; la tienda que él atiende tiene toda clase de artículos para turistas y menciona que la mayoría de la clientela es extranjera. 

Coincide en que durante los últimos años la clientela ha disminuido notablemente, sobre todo tras la pandemia de COVID-19, ya que tuvieron que cerrar. Además la clientela más fuerte eran todos los empresarios que venían de otros lugares a trabajar a Saltillo, ahora dejaron de venir debido al home working. 

“lo quisiera ver mejor, con más apoyo, más difusión, que nos ayudaran a difundir lo que tenemos en el mercado para la gente de Saltillo y la gente extranjera”

Sin duda, algo que necesita el mercado es la difusión, que la gente lo conozca, que no solo sea un edificio más que viste el centro histórico, sino que recobre vida.

“Que la gente de antes traiga a las nuevas generaciones revivir la nostalgia que tenía la gente que venía a pasear al mercado”.

Local de Oscar Saucedo
Local de Oscar Saucedo / Foto: Daniel Díaz

TRADICIONES MÁS ALLÁ DEL TIEMPO

Como mencionamos al inicio, los mercados funcionan como centros sociales, de cohesión social, de integración y fomento de la cultura y las tradiciones de antaño. Cuando subimos al segundo piso del mercado podemos ver los locales de comida, de piñatas, trastes, como si el tiempo no pasara. E incluso encontramos también el local de Max Hernández, quien atiende la hierberia “Abundancia”. Aunque Max es de oficio contador público, ahora decidió relajarse y dedicarse al negocio familiar. 

La hierberia era de su papá pero no se la ganó tan fácil, antes de esto él estudió y trabajó por su cuenta, “Abundancia” tiene cerca de 80 años en el mercado, es uno de los negocios más antiguos y de los que ha pasado un incendio, la pandemia, las crisis económicas y se mantiene en pie. Fue precisamente el incendio ocurrido en la década de los 70`s al que sobrevivió este negocio, pero toda la mercancía estaba asegurada, así que siguieron adelante. 

Hierberia La Abundancia
Hierberia La Abundancia / Foto: Daniel Díaz

Al igual que el resto de los comerciantes, Max coincide en que la clientela ha disminuido mucho, con nostalgia menciona que con su papá el negocio fue tan próspero que gracias a eso lo pudo mandar a estudiar lejos. Pese a la disminución de clientela, la hierberia tiene sus clientes, quienes ya conocen a Don Max, quien no es un comerciante más  “si voy a vender algo tengo que saber que voy a ofrecer y porque, las hierbas a mi me gustan mucho… He estado investigando y estudiando…tengo un libro…mi fuerte es la herbolaria y la gente me viene a buscar por eso”; es alguien a quien le apasiona tanto su negocio, que estudió herbolaria y esoterismo durante muchos años. 

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Mercado Juárez
Hierberia La Abundancia

Gente experta, comerciantes conocedores y apasionados es lo que encontramos en los pasillos de este lugar; cuando pareciera que no sabes lo que buscas, sin duda lo encuentras y no solo porque lo veas en exhibición, sino porque los mismos locatarios te invitan a que pases a los negocios y pruebes sus productos. 

Así que si no sabes, si tienes un malestar de salud por que algo te hizo daño o porque alguien te hizo daño, sin duda ir al segundo piso del mercado y buscar a Max, es una solución a todos tus males. Pero no solo él, recorrer los pasillos, caminar por aquí mientras observas todo lo que aquí se comercia, es un solecito para el alma de los que amamos Saltillo, sus sabores, olores y colores. 

La nostalgia que sentimos al recorrer el Mercado Juárez no debe ser solo un recuerdo del pasado, sino un llamado a la acción. Cada visita, cada compra y cada recomendación contribuyen a mantener vivo este espacio. Revitalizar el Mercado Juárez es una responsabilidad compartida, y al hacerlo, no solo preservamos una parte esencial de nuestra historia, sino que también aseguramos un futuro vibrante para nuestras tradiciones y para Saltillo. Es imperativo que la ciudadanía, las autoridades y el sector turístico trabajen juntos para devolverle al Mercado Juárez su antigua gloria.

Así que, la próxima vez que pienses en un lugar para explorar, recuerda que el Mercado Juárez te espera, con sus puertas abiertas, listo para ofrecerte una experiencia única llena de color, sabor y tradición. Revivamos juntos la esencia de Saltillo en cada visita a este maravilloso lugar.

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