

Jesús Díaz
En una nueva realidad pospandémica, la industria cinematográfica mexicana cierra 2024 con 200 millones de boletos vendidos, una cifra baja atribuida a audiencias esporádicas, la desconexión de las generaciones más jóvenes y una marcada dependencia de dos o tres grandes éxitos taquilleros
¿Cuántas veces fue al cine este año? Si la respuesta es «pocas» o «menos que antes de la pandemia» —ni se diga comparado con los años dorados de principios de los 2000—, felicidades, está dentro de la norma.
No es ningún secreto que el encierro por el Covid-19, especialmente entre 2020 y 2022, dejó huella en la forma en que consumimos cine. En México, las salas cerraron por meses, y cuando reabrieron, fue con muchas dudas, medidas estrictas y, al principio, solo con opciones como los autocinemas, muchos de ellos armados sobre la marcha. El golpe fue durísimo para la industria, pero también para el público, que empezó a acostumbrarse a otras formas de ver películas, las cuales se consolidaron durante y después de la pandemia.

A esto se sumaron varios factores que complicaron más las cosas. Los grandes estrenos se retrasaron por meses, y muchos terminaron lanzándose directamente en streaming, un formato que ya venía ganando terreno desde antes de la pandemia. Producciones hechas para plataformas como Netflix habían empezado a brillar en premios importantes, como los Oscar. ¿Quién no recuerda «Roma» de Alfonso Cuarón en 2019?
La gente, casi a regañadientes, tuvo que aceptar que ver cine desde casa era la nueva realidad. Y aunque la experiencia nunca será la misma, resultó ser no solo más cómoda, sino mucho más práctica. Por otro lado, las películas que llegaban a los cines no ayudaban mucho: pocos estrenos, títulos flojos y, para ser sinceros, nada que valiera realmente la pena arriesgarse. Así, poco a poco, el hábito de ir a las salas comenzó a diluirse.
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Las cifras en México no mienten. Según los reportes anuales de la Cámara Nacional de la Industria de Cinematografía (CANACINE), el panorama fue desolador. En 2019, antes de la pandemia, se vendieron cerca de 350 millones de boletos. Pero en 2020, el primer año pandémico, la caída fue estrepitosa: apenas 64.5 millones. La recuperación en 2021 fue lenta, muy lenta, con 113 millones de boletos vendidos, aunque un estreno en particular marcó un hito: «Spider-Man: Sin camino a casa».
Esta película, que reunió a los tres actores que habían interpretado al Hombre Araña en las primeras dos décadas del siglo, no solo simbolizó el regreso al cine, sino también la esperanza de revivir la magia de una historia que se disfruta mejor en la pantalla grande. Su impacto no solo se reflejó en las cifras de 2021, pues se estrenó en diciembre de ese año, sino también en 2022, cuando en México se vendieron 181.8 millones de boletos. Fue una señal clara de que la recuperación estaba en marcha.
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Pero el mundo ya no era el mismo. Una especie de boomerang comenzó a tomar forma, impulsado por películas que habían estado esperando su momento para llegar a los cines. Poco a poco, la recuperación encontró nuevos aliados en grandes éxitos que el público celebró con entusiasmo.
El fenómeno más emblemático de esta etapa fue el llamado efecto Barbenheimer, nombre que se le dio al estreno simultáneo de «Barbie» y «Oppenheimer». Lejos de ser una coincidencia, fue una jugada estratégica de contraprogramación, una técnica que busca enfrentar dos películas con tonos opuestos para captar diferentes tipos de público. Este inesperado duelo generó un nivel de interés que no se veía desde hacía tiempo, convirtiéndose en un evento cultural por sí mismo y atrayendo a una amplia audiencia de regreso a las salas.

Este fenómeno fue clave para el empuje que vivió 2023, un año en el que las salas mexicanas lograron vender 218 millones de boletos, consolidando la recuperación de la industria.
UN ÉXITO QUE MARCÓ EL AÑO
Aunque las cifras de 2024 no alcanzaron las alturas de 2019, cuando se vendieron 350 millones de boletos, los 200 millones logrados este año indican una leve estabilización para la industria del cine en México. Eso sí, el hábito de ir al cine sigue centrado en grandes estrenos puntuales. Esta vez, no fue «Spider-Man» ni «Barbie»; el fenómeno del año fue «Intensamente 2», una producción de Disney Pixar que arrasó en taquilla y rompió récords históricos.

Con cinco de cada diez boletos vendidos este año, «Intensamente 2» representó la mitad de las entradas en el país. Según la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (CANACINE), la película ya es la más taquillera en la historia de México, acumulando mil 851 millones 843 mil 174 pesos.
El impacto global de esta secuela no se quedó atrás. De acuerdo con Box Office Mojo, generó ingresos de mil millones de dólares a nivel internacional y 646 millones en Estados Unidos. El 24 de julio, logró posicionarse como la película de animación más taquillera de todos los tiempos, además de liderar la lista de éxitos animados de Disney.
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De los 200 millones de boletos vendidos este año, 25.6 millones corresponden a «Intensamente 2», consolidando su lugar como el fenómeno cinematográfico de 2024. Su éxito no es casual. Retomó a una generación que conectó con la primera entrega en 2015, sumando también a los padres y cautivando a adolescentes. Desde el tráiler, quedó claro que tocaría una fibra sensible: la ansiedad.
En esta nueva entrega, la protagonista enfrenta una etapa de cambios donde esta emoción se convierte en eje central. Su relato resonó en el público, que se vio reflejado en una lucha que marcó la época pandémica: aprender a lidiar con lo catastrófico en un contexto de incertidumbre global. Con su enfoque fresco y humano, la película se convirtió en un espejo de las emociones colectivas de los últimos años, combinando profundidad y entretenimiento en la pantalla grande.
Nada parece indicar que esto vaya a cambiar pronto. La experiencia de ir al cine está más enfocada que nunca en los grandes éxitos de taquilla. Siempre fue así, pero ahora el fenómeno es más evidente: cada vez menos cinéfilos están dispuestos a acudir religiosamente a las salas, sin importar qué película esté en cartelera.
Entre los títulos mencionados y la creciente segmentación de nichos —como películas de terror para adolescentes, conciertos en pantalla grande y eventos en vivo de televisión o deportes—, el cine se ha transformado en una experiencia más especializada. No va a desaparecer, pero está claro que ha sido redirigido, dividido y segmentado como nunca antes.
Para dimensionar el panorama, la cifra de boletos vendidos en México este 2024 (200 millones) es similar a la de 2011, cuando se registraron 205 millones. Sin embargo, las condiciones eran muy diferentes: había menos salas, la piratería estaba en su punto más alto y el streaming apenas comenzaba a asomarse como una opción.
Avelino Rodríguez, presidente de CANACINE, reconoce que los jóvenes menores de 25 años representan una gran pérdida para la industria. Según él, esta generación, los centennials nacidos después del 2000, no han sido atrapados por el cine debido a factores como los dispositivos digitales, una menor interacción presencial y vivencias más ocasionales. Además, sus ingresos limitados complican aún más su asistencia a las salas.
AÑO DE GUIÓN COMPLICADO
El 2024 tampoco inició con el pie derecho. Durante el primer cuatrimestre, se registró una caída del 30% en los boletos vendidos, encendiendo las alarmas entre los exhibidores. Además, algunas películas con altas expectativas de este año no lograron brillar: «Guasón 2», por ejemplo, quedó en el lugar 21 con apenas 2.1 millones de espectadores, muy lejos de los 15 millones que atrajo su predecesora. «Wicked» tampoco cumplió del todo, registrando solo 1.7 millones de boletos en sus primeros diez días, a pesar de una fuerte campaña de promoción.
Hasta noviembre de 2024, el cine en México logró un leve incremento en los estrenos con 641 películas lanzadas, 18 más que en 2023, y aún quedan semanas por contabilizar. De este total, 217 provinieron de Estados Unidos, 136 fueron producciones mexicanas y 288 llegaron del resto del mundo. Sin embargo, las cifras reflejan un panorama desigual.
Solo 42 películas lograron superar el millón de espectadores, entre ellas dos mexicanas: «El candidato honesto» y «El rommie». Otras 102 apenas alcanzaron los 100 mil boletos vendidos, demostrando lo difícil que es captar al público en un mercado tan competitivo. En contraste, «Intensamente 2» dominó por completo el año, alcanzando 25.6 millones de espectadores y consolidándose como la película más vista en México. Le siguieron «Mi villano favorito 4» con 11.6 millones y «Deadpool & Wolverine: acabaron juntos» con 10.8 millones.
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El top 10 fue un desfile de franquicias y personajes familiares. Entre los más destacados estuvo «Beetlejuice Beetlejuice», que atrajo a 5.6 millones de asistentes y se colocó en el octavo puesto, mientras que la sorpresa del año fue «El robot salvaje», que alcanzó el sexto lugar.
Por su parte, el cine mexicano tuvo un impacto más limitado. «El candidato honesto» lideró con 1.6 millones de boletos, asegurando el puesto 32, seguido por «El rommie», con Fiona Palomo y José Eduardo Derbez, que logró 1.2 millones y el lugar 38. Más abajo quedó «Noche de bodas», una comedia con Ludwika Paleta y Osvaldo Benavides, que acumuló 660 mil espectadores, posicionándose en el puesto 57. Producciones como «Pedro Páramo», en cambio, optaron por estrenarse directamente en plataformas de streaming, eludiendo las salas tradicionales.
El impacto de la pandemia y el avance tecnológico han transformado radicalmente el consumo de cine. Los centennials, acostumbrados a interacciones virtuales en sus estudios y trabajos, han encontrado en el streaming una opción más atractiva que la experiencia de la sala. Al mismo tiempo, generaciones mayores han reducido sus visitas al cine, desmotivadas por la falta de propuestas que realmente justifiquen el gasto.
Esto contrasta con el auge de otras industrias, como la música en vivo, que ha registrado cifras récord en conciertos y festivales, o el sector restaurantero y el turismo, que han recuperado su fuerza con experiencias presenciales que el público está dispuesto a pagar.
A pesar de estos retos, México continúa invirtiendo en nuevas salas de cine, tanto en grandes ciudades como en regiones menos pobladas. Sin embargo, el futuro del cine tradicional sigue siendo incierto. Aunque no estamos ante un escenario apocalíptico, la industria enfrenta un desafío constante para mantener su relevancia en un panorama cada vez más fragmentado.
El desenlace de esta historia aún está por escribirse, y 2025, agitado además por un escenario político complicado para Hollywood, será determinante.
LISTA DE LAS MÁS TAQUILLERAS EN MÉXICO EN 2024
- Intensamente 2: 25.6 millones
- Mi villano favorito 4: 11.6 millones
- Deadpool & Wolverine: acabaron juntos: 10.8 millones
- Kung Fu Panda 4: 8.8 millones
- Godzilla y Kong: el nuevo imperio: 8 millones
- El robot salvaje: 6.9 millones
- Venom: última batalla: 5.9 millones
- Beetlejuice Beetlejuice: 5.6 millones
- Garfield: fuera de casa: 5.5 millones
- El planeta de los simios: nuevo reino: 5.1 millones
*En millones de asistentes
Fuente: CANACINE
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