Después de 200 años podemos decir: Presidenta

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Monserrat Dávila

Representatividad, mujeres y poder, la llegada de Claudia Sheinbaum al puesto por excelencia del poder

Mucho se cuestionó sobre la posibilidad de tener una mujer presidenta después de 200 años de independencia en México, el pasado 2 de junio las urnas reflejaron que sí. Con una ventaja de más de 30 puntos sobre su principal contrincante, Claudia Sheinbaum Pardo se convierte en la primera mujer electa para el cargo más representativo en México: la presidencia de la república. 

MUJERES Y PODER 

‘’Sé que tengo el cuerpo de una mujer débil y frágil, pero tengo el corazón y el estómago de un rey, el de un rey de Inglaterra.’’ Esta fue la pronunciación de Isabel I a las tropas en Tilbury en 1588 ante la llegada de la Armada española. 

La frase anterior es un claro ejemplo sobre las cuestiones complejas y multidimensionales a lo largo de la historia con relación a las mujeres y el poder. Los factores son diversos: las mujeres han sido históricamente subordinadas en términos de acceso al poder y a la toma de decisiones. Esto, trayendo como resultado sistemas de dominación patriarcal y estructuras sociales que han limitado el papel de las mujeres en la política, la economía, la cultura y otros ámbitos de influencia. 

Por otro lado, en el siglo XX y XXI, han existido avances significativos en la igualdad sustantiva de los géneros, más mujeres accediendo a posiciones de poder o dirección política y económica; movimientos feministas que han jugado un papel crucial en cambios sobre la resignificación de la libertad femenina y la decisión de sus propios cuerpos, proporcionando no sólo un mayor empoderamiento femenino sino también una cultura que responde y reconoce las múltiples violencias -no exclusivamente físicas- que puedan vivir las mujeres. Esto no quiere decir que la agenda continúe siendo abundante y con múltiples metas por llegar.

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Hay reconocidos ejemplos de mujeres que han llegado a posiciones de liderazgo, como en la política Agela Merkel, Jacinda Ardem, en los negocios Sheryl Sandberg, Indra Nooyi, entre muchas más. Esta representación no solo rompe barreras, sino que también alimenta el futuro de las próximas generaciones. En pocas palabras, el acceso al poder para las mujeres no es homogéneo. Las mujeres de diferentes razas, clases sociales y contextos culturales enfrentan día a día desafíos diversos. Por ello, la interseccionalidad es importante de comprender, cómo diversas formas de opresión y privilegio afectan la capacidad de las mujeres para ejercer poder. 

Sin lugar a duda la relación entre las mujeres y el poder también está influenciada por cambios culturales y sociales, por ello es por lo que la lucha por la igualdad es parte de un movimiento mucho más amplio y trascendente hacia la justicia social y los derechos humanos que busca modificar las normas que no garantizan mayores derechos y libertades desde las perspectivas feministas. En resumen, la relación entre las mujeres y el poder es una dinámica en evolución, marcada por avances y retos. La lucha por la igualdad de género continúa siendo fundamental para lograr una distribución equitativa de poder en todos los niveles sociales. 

¿SE ROMPIÓ EL TECHO DE CRISTAL?

Los techos de cristal son una metáfora utilizada de manera preponderante en la última década refiriéndose a las barreras invisibles pero muy reales que impiden a las mujeres y diversos grupos vulnerables social e históricamente, alcanzar posiciones de liderazgo o poder a pesar de sus méritos y habilidades. La feminista Carolyn Wheat en su artículo The Glass Ceiling: Why women can’t reach de top of the corporate ladder explora cómo las mujeres y minorías a menudo encuentran obstáculos invisibles que dificultan su ascenso y permanencia en las posiciones más altas dentro de las organizaciones. 

Es imprescindible comprender que aunque no hay legislación o reglas explícitas que prohíban a las mujeres desempeñarse en puestos clave o de dirección, existen prejuicios y estereotipos basados en sesgos culturales por razón de nuestro género que crean barreras tácticas que imposibilitan a las mujeres acceder al poder. 

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Con ello, afectando la representación de las mujeres en estos cargos de liderazgo, se manifiesta entonces a través de una menor presencia de mujeres en consejos de administración y curules legislativos. Entonces, ¿quiénes y cómo se verbalizan y representan las inagotables luchas de las mujeres para acceder a mayores libertades y derechos? Lo que no se nombra no existe.

Marcar un hito en la historia del México independiente, convirtiéndose en la 67 presidenta de México pero convirtiéndose en la próxima mandataria de México pero siendo la primer mujer en lograrlo se traduce en un representación simbólica y visible de la superación de barreras excluyentes de mujeres en la más alta esfera de poder político, el ejercicio de poder más alto por excelencia, la presidencia. 

Sin embargo, su apabullante triunfo no queda exclusivamente en la visibilidad femenina y su representación simbólica en el poder sino también en las implicaciones culturales y perceptuales. Representa un desafío a los estereotipos por razón del género que históricamente se han asociado al liderazgo político con figuras masculinas. 

LOS RETOS

México actualmente enfrenta una serie de desafíos significativos para una mejor gobernabilidad, democracia y justicia social los cuales abarcan necesariamente cambios y reestructuras en aspectos políticos, económicos, sociales y ambientales. Estos desafíos requieren un enfoque multidisciplinario e integral, la creación de estrategias eficaces para promover un desarrollo sostenible y una administración pública eficiente serán fundamentales en el nuevo gobierno. 

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Dentro de los paradigmas a resolver, la desigualdad social y la pobreza, se mantienen. La pobreza extrema afecta a gran parte de la población en el país provocando altos índices de violencia, hambre y sin derecho a una vida digna. Por ello es que las políticas públicas sociales deben enfocarse en reducir esta desigualdad y mejorar las condiciones de vida para quienes se han encontrado sistemáticamente desfavorecidos. La implementación de programas efectivos de educación, salud y empleo lograrían un menor índice de desigualdad. 

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Claudia Sheinbaum además de ser la primera mujer presidenta ha sido la que llega al poder hombre o mujer con más votos en la historia y con una mayoría calificada en el congreso de la unión que no se veía desde Miguel de la Madrid. Sin embargo, se encuentra en juego la reforma al poder judicial. Los contrastes de opiniones y perspectivas sobre esta reforma han agitado de manera convulsa el debate en la sociedad, sin embargo, las discusiones o propuestas de reforma que el actual grupo en el poder así como la presidenta electa sometan a consideración en los próximos seis meses serán un reflejo claro de sus directrices y agenda que alinearán el futuro de nuestro país.

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