Volver a la rutina sin romper el vínculo y la armonía

Regreso a la rutina escolar

Hoy las casas amanecen distintas…el silencio regresó; las mochilas salieron del clóset, los uniformes se desempolvaron y los relojes volvieron a marcar horarios que durante dos semanas parecían haberse detenido.

Hoy muchos regresaron a clases…y seguramente no fue sencillo… ni para los niños ni para los papás.

Después de días de descanso, de dormir más tarde, levantarse sin prisas, compartir tiempo en familia o simplemente de cambiar el ritmo, volver a la rutina puede sentirse como un pequeño choque contra la realidad.  Seguramente hubo resistencia, cansancio, diferentes emociones…y, en algunos casos hasta conflictos para retomar rutina y llegar a tiempo a la escuela.

Pero creo que es bueno hacer un alto y ver esto desde otra perspectiva. Retomar la rutina no tiene por qué ser una batalla; puede ser una oportunidad para acompañar, contener y reconectar.

A veces esperamos que nuestros hijos simplemente “se adapten” nuevamente y de un día para otro: levantarse temprano, seguir instrucciones, cumplir con las tareas, como si nada hubiera pasado… Pero sí pasó y, sinceramente, tan difícil es para ellos como para nosotros.

Nuestro cuerpo cambió de ritmo; nuestras mentes descansaron de ciertas exigencias y nuestras emociones se acostumbraron a mayor libertad en ellos y nosotros. Por eso vale la pena enfocarnos en entender y compartir lo difícil de retomar la rutina, antes que exigir.

Y es que hay que reconocer que para un niño es difícil darle explicación a esos cambios que está sintiendo, y probablemente su forma de hacerlo sea a través de estar más irritable, distraído o poco cooperador, lo que no va a significar que esté desobedeciendo, sino que se está adaptando y reajustando nuevamente a su rutina.

VOLVER POCO A POCO, INCLUSO DENTRO DE LA RUTINA

Aunque obviamente el calendario escolar marca un regreso inmediato, nuestros hijos requieren un proceso gradual de readaptación. ¿Qué podemos hacer para ayudarlos? Te comparto algunas recomendaciones:

  • Anticipar. Hablar con ellos sobre el regreso, validando y compartiendo lo que sienten. Si compartimos que para nosotros al igual que para ellos es difícil levantarse temprano, puede ayudar a que no se sientan solos y luchen contra ese malestar.
  • Retomar horarios de forma flexible y gradual. Es lógico que los primeros días se sientan más cansados, por lo que podemos ir haciendo algunos ajustes que les vayan ayudando a retomar su rutina, como darles tiempo de descanso al llegar de la escuela en lugar de pedirles que hagan sus tareas o pendientes de forma inmediata.
  • Cuidar las noches. Las rutinas que imponemos en las noches para el descanso son muy importantes, y más cuando estamos en este proceso de adaptación. Por ello, con mayor énfasis, será fundamental generar espacios de relajamiento cuando se acerque la hora de dormir, evitando el uso de pantallas y promoviendo el leerles cuentos o leerlos con ellos.

En pocas palabras, no se trata de que relajemos límites, sino que acompañemos con sensibilidad el regreso a la rutina.

CUIDEMOS QUE LA RUTINA NO SE CONVIERTA EN CONFLICTO 

Algo que es importante tener presente es evitar que el establecimiento de la rutina se convierta en una lucha, porque lo que buscamos es que la rutina se vaya estableciendo, confiando en las bondades y ventajas que esta representa. Si nos enfocamos en la lucha, lejos de lograr algo que les genera seguridad y límites sanos, podríamos convertirlo en un espacio de tensión.  Por ello, en estos días de readaptación, algunas recomendaciones que podemos implementar son:

  • Dar opciones (dentro de límites claros). No se trata de preguntarles si quieren dormir o no; se trata de permitirles elegir, por ejemplo, qué pijama usarán o cuál será su menú de cena (entre dos o tres opciones que tú definas). 
  • Conectar antes de corregir. Recuerda que tu hijo se siente igual que tú. Antes de reaccionar desde el enojo, dale un abrazo, una palabra amable o una sonrisa. Y reconoce su esfuerzo, a fin de fortalecer su motivación.

RECUERDA: LA RUTINA ES NUESTRO ESPACIO DE SEGURIDAD

Las rutinas son de gran valor para nuestros hijos, pues establecen límites sanos y respetuosos que, lejos de hacerlos sentir “presos”, les dan seguridad, ya que les permiten saber qué sigue, qué esperas de ellos y cómo está organizado su día. Estas acciones, en lugar de limitarlos, les dan estructura emocional.

Por ello, retomar la rutina debe ser un proceso que no se construya desde la prisa, el enojo o la presión, para que no genere tensión; debe ser un proceso para ir retomando el orden, la claridad y la cercanía de forma amorosa y tranquila.

LAS RUTINAS SON TAMBIÉN UN RETO PARA NOSOTROS

Siendo sinceros, y aunque quizás nosotros regresamos a trabajar ya hace varios días, relajarnos de horarios, responsabilidades, tráfico y logística diaria por las actividades de nuestros hijos también nos relaja; por lo tanto, también nos cuesta trabajo retomarlo. Debemos ser muy conscientes de este proceso y bajar nuestro ritmo de exigencia interno, respirar pausadamente y recordar que, poco a poco, iremos retomando nuestras rutinas.

Así es que recuerda: no se trata solamente de que nuestros hijos regresen a la escuela y a sus actividades, sino de cómo regresan y cómo los acompañamos en el proceso. Si hubo lágrimas o resistencias, no pasa nada; es parte del proceso. Cada día será más fácil, pero el vínculo que establecemos con ellos y la manera como los acompañamos en este reajuste pueden ser la gran diferencia para que, aun retomando sus actividades, se sigan sintiendo en casa.

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