
El sufrimiento del suicidio

Las cifras oficiales sobre el suicidio en Coahuila nos obligan a detenernos; la tasa registrada en nuestro estado se encuentra por encima de la medida nacional y nuestra capital registra más del 30% de los casos; pero detrás de cada número existe una historia, una persona que atravesó un sufrimiento profundo y una familia que enfrenta una ausencia difícil ーsi no imposibleー de explicar.
Sin embargo, aunque las cifras permiten dimensionar el problema, no son suficientes para comprenderlo; tampoco podemos atribuir cada caso a una sola causa. El suicidio es un fenómeno complejo en el que suelen presentarse diferentes factores: depresión, ansiedad, desesperanza, aislamiento, pérdidas, conflictos afectivos, violencia, consumo de sustancias, dificultades económicas, agotamiento físico o emocional y/o falta de redes de apoyo.
Ante cada caso buscamos una explicación: ¿Ruptura sentimental? ¿Deuda? ¿Problema familiar? ¿Dificultad escolar o laboral? Pero estos casos pueden ser solo un detonante y no necesariamente la única causa. Detrás de cada persona puede existir un sufrimiento acumulado que no fue expresado, reconocido o atendido oportunamente.
Comprender esta complejidad es fundamental para evitar dos errores principales: el primero, juzgar a quien atraviesa una crisis y pensar que pudo haberle faltado carácter, voluntad, gratitud, etc. El segundo, creer que, como padres o amigos, podemos impedir cualquier desenlace doloroso. No siempre es posible anticiparlo, pero lo que sí podemos hacer es construir entornos que disminuyan los riesgos y favorezcan la búsqueda de ayuda, como el programa del Gobierno “Lo que sientes, importa”.

Te puede interesar: ¿Y si la primera conversación sobre tu salud mental es con una máquina?
Y aunque como padres, no podemos vivir temiendo que algún día lo tengamos que enfrentar, sí es importante que recordemos la importancia que tenemos en enseñarle a nuestros hijos a reconocer y validar sus emociones y a enfrentarse gradualmente a las dificultades de la vida.
Por amor podemos caer en la tentación de evitarles cualquier frustración e intervenimos ante el primer conflicto que tienen; resolvemos todos sus problemas, justificamos sus errores o los defendemos para que nunca experimenten una consecuencia incómoda. Y aunque nuestra intención es protegerlos, hay que recordar que crecer requiere también aprender que no siempre se gana, que algunas relaciones terminan, que podemos equivocarnos y que nuestros actos tienen consecuencias. También implica entender que los objetivos que valen la pena exigen tiempo, esfuerzo, constancia y nuevos intentos.
Fortalecerlos no significa endurecerlos ni dejarlos solos; significa acompañarlos mientras desarrollan sus propios recursos. Y quiero enfatizar esta idea: SUS propios recursos. ¿Cómo van a desarrollarlos si no les permitimos tener la oportunidad de ponerlos en práctica?
Dejarlos resolver problemas acordes con su edad, ayudarlos a analizar alternativas y a elegir una opción, aunque el resultado no sea el esperado; reconocer el esfuerzo y permitirles vivir un resultado adverso no determina su valor. Por el contrario, les ayuda a entender que todos tenemos momentos complicados, que podemos expresar nuestras emociones difíciles y que pedir apoyo no es señal de debilidad.

Te puede interesar: La epidemia del silencio en Coahuila
La fortaleza emocional no implica tener que soportar todo en silencio; una persona fuerte puede levantar la voz y decir cuando algo la está rebasando y necesita ayuda. Pero si en casa o en la escuela respondemos a estas expresiones con críticas, burlas o comparaciones, lo más seguro es que se aprenda a ocultar lo que se siente. Pero si, en cambio, encuentra apertura y respeto, irá desarrollando nuevas herramientas para enfrentar situaciones cada vez más difíciles.
También como amigos podemos representar una diferencia. Cuando alguien comparte un problema con nosotros, tenemos la tendencia a ofrecer soluciones inmediatas o a querer “minimizar la situación” para que se sienta mejor. Sin embargo, estas frases, aunque surjan de una buena intención, pueden hacer que la persona se sienta aún más sola, frustrada e incomprendida.
Acompañar comienza por escuchar, pero no escuchar para responder, sino escuchar con todo el cuerpo y todos los sentidos, para que con nuestro lenguaje corporal hagamos sentir al otro que aquí estamos, que queremos entender cómo se siente y que estamos aquí para ayudarlo a encontrar opciones juntos.
Como amigos también podemos ser los primeros en detectar algunas señales de alerta, como aislamiento repentino, cambios intensos en el estado de ánimo o en hábitos alimenticios, comentarios muy pesimistas, despedidas inusuales o conductas autolesivas. Si bien no son prueba inequívoca de intención de suicidarse, son alarmas de que algo está sucediendo y que debe ser atendido.
Encuentra contenidos similares en: Desarrollo de talento educativo
La prevención del suicidio no es responsabilidad solamente de las familias; todos somos corresponsables. Se requieren servicios de salud mental accesibles, escuelas que sepan detectar y canalizar, y espacios laborales más humanos y empáticos.
No podemos prometer a nuestros hijos una vida sin pérdidas, problemas, rechazos, errores o incertidumbres; tampoco podemos resolver cada una de sus batallas. Pero sí podemos aprovechar las pequeñas oportunidades que se nos presentan para fortalecerlos, ayudarlos a desarrollar estrategias para afrontar sus dificultades y expresar sus emociones.
Ante sus pequeñas o grandes dificultades, estar presentes, escucharlos, ser empáticos y acompañarlos hasta encontrar la ayuda que necesitan. Puede ser que una conversación no resuelva sus problemas, pero sí puede ser el primer paso para salvar una vida.
ATiempo.Tv es el primer medio de comunicación nativo digital e independiente en Coahuila, caracterizado por su compromiso y responsabilidad de contribuir a la sociedad; brindando información verificada de manera profesional, ética y confiable. Es por eso que te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales para que tengas acceso a las noticias más relevantes a nivel local, nacional e internacional.

