A una semana de las votaciones

Las lecciones que dejaron las elecciones

El domingo 7 de junio, mientras muchos esperaban los resultados de la jornada electoral para elegir a nuestros diputados locales, yo no podía dejar de observar algo que sucedía alrededor de las casillas y que, tampoco estuvo apareciendo en los análisis políticos de los siguientes días.

Vi adultos mayores llegar con paso lento, apoyados en un bastón o del brazo de un familiar. Algunos no podían bajarse del coche, por lo que algún funcionario se acercaba hasta ellos para que pudieran ejercer un derecho que han defendido durante décadas. Vi ciudadanos que, de forma voluntaria, dedicaron su día a recibir a sus vecinos, orientarlos y, al finalizar la jornada, contar los votos. Vi también representantes de distintos partidos atentos a cada detalle del proceso, vigilando que las reglas se cumplieran.

Pero, sobre todo, vi algo que me llenó de esperanza: padres y madres que llevaban a sus hijos y los hacían partícipes de ese importante momento. Los niños preguntaban qué estaban haciendo y cómo funcionaba eso de la “votación”. Quizá para muchos era una conversación sencilla, sin mayor trascendencia, pero no es así. En ese instante, esos niños y niñas estaban recibiendo una valiosa lección de ciudadanía que ningún libro puede sustituir.

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Y es que con mucha frecuencia escuchamos que a los jóvenes no les interesa la política o participan poco en procesos democráticos; y aunque es cierto que se vio una mayor presencia de adultos en las urnas, también fue muy alentador ver a jóvenes ahí, informados y ejerciendo su derecho al voto con responsabilidad.

Así que mi pregunta no es por qué algunos jóvenes no participan, sino qué estamos haciendo para formar ciudadanos. Y esa formación no debe comenzar cuando reciben su tan esperada credencial para votar, sino mucho antes de que cumplan dieciocho años.

La participación ciudadana no surge de manera automática cuando un joven obtiene su credencial; tampoco nace a partir de una campaña publicitaria o de un mensaje en redes sociales. La ciudadanía se construye poco a poco: observando, preguntando, dialogando y, sobre todo, siguiendo el ejemplo de quienes tenemos cerca.

Los niños aprenden mucho más de nuestro ejemplo que de nuestros discursos. Si en casa hablamos con respeto de quienes piensan diferente, si reflexionamos sobre los problemas de nuestra comunidad y mostramos interés por lo que sucede en nuestra colonia, nuestra ciudad o nuestro estado, ellos entenderán que la vida en sociedad exige algo más que observar: requiere involucrarse y asumir responsabilidades.

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En cambio, si durante cada proceso electoral escuchan frases como “para qué voy a votar”, “nada cambia” o “ya sabemos quién va a ganar”, también estamos enseñando una forma de participar y no la mejor: la indiferencia. Y la indiferencia, aunque parezca una postura cómoda, también tiene sus consecuencias.

Estoy segura de que, para cada niño o niña que acompañó a sus papás, esto dejará una semilla que germinará cuando reciban su credencial.

Otro aspecto que no se comenta es la cantidad de ciudadanos que hacen posible una elección. Las casillas funcionan gracias a personas que aceptan capacitarse, dedicar horas de su valioso tiempo a una labor ciudadana y asumir una responsabilidad que beneficia a toda la comunidad. A ellos se suman representantes de diferentes partidos políticos que observan el desarrollo de la jornada, verificando procedimientos y contribuyendo a dar transparencia al proceso.

En tiempos donde las redes sociales suelen amplificar la desconfianza, resulta valioso recordar que nuestra democracia no descansa únicamente en instituciones, sino en los miles de ciudadanos comunes que deciden participar para que las reglas se respeten. No es un sistema perfecto, porque ninguna obra humana lo es; pero sí uno que se fortalece al contar con tantas personas dispuestas a involucrarse.

Quizá ahí exista una enseñanza que va mucho más allá de una elección.

Muchas veces pensamos que formar ciudadanos consiste en enseñar artículos de la Constitución o explicar cómo se organiza el gobierno. Claro que esos conocimientos son importantes, pero la verdadera educación cívica ocurre en los pequeños actos cotidianos: cuando respetamos una fila, cuando cumplimos una regla -aunque nadie nos observe-, cuando dialogamos sin descalificar, cuando participamos en actividades comunitarias o cuando mostramos interés por mejorar el lugar donde vivimos.

Si queremos que nuestros jóvenes voten mañana, primero debemos invitarlos a participar hoy; que opinen sobre los problemas de la ciudad, que colaboren en proyectos escolares o de servicio, que conozcan el trabajo de organizaciones civiles, que aprendan a escuchar argumentos distintos y a expresar los propios con respeto. El voto es apenas una consecuencia natural de una ciudadanía activa; no su punto de partida.

Como educadora, estoy convencida de que las lecciones más profundas no siempre ocurren dentro de un salón de clases; a veces suceden bajo el sol de una mañana de elecciones, en una fila donde un padre responde con paciencia las preguntas de su hijo o donde un joven descubre que su voz también cuenta. Son experiencias sencillas, pero tienen el poder de sembrar una idea que puede acompañarlos toda la vida: que los asuntos públicos también les pertenecen.

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Las elecciones terminan, los resultados se conocen y los titulares cambian; los candidatos celebran o aceptan la derrota y la vida continúa; pero hay algo que permanece mucho después de que se cuentan los votos: el ejemplo que damos a las nuevas generaciones.

Personalmente creo que el verdadero éxito de una jornada electoral no se mide solamente por el porcentaje de participación o por el nombre de quienes resulten electos; el indicador más importante es la cantidad de niños y jóvenes que regresan a casa entendiendo que construir un mejor Coahuila, no es una tarea reservada para los políticos, sino una responsabilidad compartida con los ciudadanos. La democracia no se ejerce solamente un día en las urnas; se aprende y se construye todos los días, empezando en la familia.

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