

La paz no es sólo la ausencia de conflictos, como papás y docentes debemos ser ejemplo de ellos
La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció en 1981 el Día Internacional de la Paz reconociendo que no se trata solamente de “la ausencia de conflictos, sino que también requiere un proceso positivo, dinámico y participativo en el que se promueva el diálogo y se resuelvan los conflictos con espíritu de entendimiento y cooperación mutuo”. Y quiero detenerme en esta definición, pues muchas veces pensamos que la paz es “no meternos en problemas”. En realidad se trata de algo que debemos construir y es importante enseñar a nuestros niños y jóvenes a hacerlo.

Y sí, por una parte, se trata de evitar problemas, pero eso no es suficiente. Es fundamental enseñar desde pequeños, que la paz se trata de construir relaciones basadas en el respeto y en la empatía; respeto al reconocer que hay diferentes formas de pensar y de actuar y ser empáticos para escuchar esas diferencias y tratar de entenderlas, aunque no estemos de acuerdo con ellas, lo que requiere enseñarles a expresar de forma asertiva sus puntos de vista siendo capaces de decir cuando no estén de acuerdo con algo, pero también escuchando activamente para no reaccionar o responder impulsivamente cuando algo sea diferente a lo que piensan.
EMPATÍA ANTE TODO
Requiere que les enseñemos a ser empáticos entendiendo por empatía no sólo compartir las emociones de los demás, sino a verdaderamente ponerse en los zapatos del otro, para tratar de ver lo que ven y de sentir lo que sienten y así comprender perspectivas diferentes a la propia. Solamente en la comprensión podemos verdaderamente dialogar y encontrar un punto de acuerdo.
Construir la paz requiere enseñarles a los niños que las diferencias e incluso los conflictos son parte de la vida cotidiana. Pero no se resuelven con agresiones de ningún tipo, sino que existen estrategias como la mediación y los medios alternos para la resolución de conflictos que son herramientas muy útiles y poderosas para manejar desacuerdos de forma pacífica, sin necesidad de tener confrontamientos.
Por supuesto que aprender a manejar estas herramientas requiere de un importante y perseverante trabajo de los papás y maestros. Pues debemos enseñar a los niños y jóvenes que cuando se presenta un problema o una diferencia, primeramente debemos aprender a reconocer cómo nos sentimos, aceptando nuestro enojo, frustración, desesperación, decepción, incomodidad, etc., como sentimientos perfectamente válidos ante una situación que consideremos injusta. Pero dándonos nuestro espacio para gestionar esas emociones antes de responder, y así evitar una reacción impulsiva que seguramente nos hará sentirnos peor después.

Cuando aprendemos a gestionar nuestras emociones podemos entonces disponernos a escuchar de forma asertiva. Tratando de entender la situación o la perspectiva de los demás, sin interrumpirlos, pues esto permitirá que encuentren puntos en común o incluso soluciones creativas que dejen a todos los involucrados más satisfechos con el resultado.
LA PAZ COMO EJEMPLO
Y un punto fundamental para enseñar a los niños a trabajar por la paz es sin duda cómo participamos los adultos en sus procesos de conflicto. Si como papás y docentes actuamos más como “sancionadores” sin escuchar todas las perspectivas, sin ayudar a los niños y jóvenes a gestionar sus emociones y a expresarse de forma asertiva, estamos coartando su capacidad de resolver conflictos. Sii ven que nuestra forma de resolver las diferencias es enojándonos, agrediendo a otros y tomando represalias, será muy difícil que aprendan a escuchar antes de actuar o a buscar realmente una solución.

Los papás y docentes somos ejemplo para la construcción de paz; modelamos de forma natural cómo se resuelven los conflictos. Tanto cuando a nosotros nos toca enfrentar alguno como cuando intervenimos con ellos en alguna situación, y nuevamente resultan de gran ayuda las técnicas de mediación. Pues nos enseñan a no tomar partido, dar soluciones o tomar decisiones por los involucrados o afectados, sino guiarlos para que aprendan a escucharse y comprenderse, y aprendan a ver y aceptar sus diferencias como algo natural, estando dispuestos a encontrar entre ellos la mejor solución. Lo que les permitirá crecer personalmente, mucho más seguros y confiados y buscando siempre cómo promover relaciones sociales positivas y fuertes.
PROMOVER EL CAMBIO
Es muy lamentable ver que en pleno siglo XXI estamos viviendo situaciones de guerra en las que los países no han sido capaces de ponerse de acuerdo para terminar con ella. Y creo que la única manera de realmente provocar un cambio es enseñando a los niños desde que son pequeños no a evitar los problemas, las diferencias y discusiones -que son parte de la vida cotidiana-, pero sí a promover el diálogo, la tolerancia a las diferencias, la empatía, la solidaridad, y aprender a trabajar deliberadamente en la resolución de conflictos.
Como papás y docentes debemos ser ejemplo de comportamiento pacífico, manejando nuestros desacuerdos con respeto y diálogo, expresando nuestras emociones de forma constructiva, escuchando y valorando las opiniones de otros y comunicando nuestros sentimientos de forma respetuosa.
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