MIGRACIÓN EN UN MÉXICO VIOLENTO

Un migrante ha sido asesinado, su cuerpo se encontró en un arroyo cercano a la colonia San Miguel, en Saltillo, mientras trataba de escapar de un operativo llevado a cabo por diversas autoridades, tanto migratorias como policiales. Con la información de diversos diarios de la ciudad, se sabe que algunos testigos aseguran haber escuchado detonaciones, mientras presenciaban a las autoridades ya mencionadas circular por el área. 

Imagen: Cuartoscuro

Una familia habría salido de la Casa del Migrante, alrededor de las 20:00 y 21:00 horas del día miércoles 31 de julio, con el objetivo de continuar su viaje hacia la frontera con Estados Unidos, esto con información proporcionada por personal de la Casa del Migrante.

Según la información hecha publica por medios locales, los migrantes durante su trayecto se habrían encontrado con personal del Instituto Nacional de Migración, acto seguido y con una preocupación evidente, los mismos se habrían dispersado para huir de las autoridades que los estaban buscando, atravesando terrenos baldíos y escondiéndose entre arbustos y matorrales. 

También se relata, que uno de los migrantes habría dejado a su hijo menor de edad en una tienda de abarrotes, para que no fuera violentado, protegiéndolo de cualquier consecuencia derivada del inevitable encuentro con las autoridades. Los migrantes arribarían a las colonias 15 de abril y San Miguel, en donde se encontrarían con fuerzas policiales. Testigos afirman que observaron gente corriendo por las calles, mismos que eran perseguidos por sujetos en ropa de civil y encapuchados. 

MÉXICO TERRITORIO HOSTIL PARA LOS MIGRANTES

Emigrar desde tu lugar de origen, dejar todo aquello que conoces, a tu familia, a tu tierra, a tu país, es una forma de violencia donde en la mayoría de las veces el único responsable es un gobierno ineficiente, apático y corrupto. Un gobierno donde no hay oportunidades de trabajo, y si las llega a haber, la recompensa por el esfuerzo gastado y la sangre derramada no es suficiente para comer. Es por eso que miles de personas emigran, para escapar de una condición de vida en la cual son violentados constantemente, donde no tienen un respiro, ni un momento de paz, dónde vivir al día se vuelve una constante obligada, una imposición dilapidaría.

Familias enteras que salen de Centroamérica buscan refugio más allá de las fronteras, tienen un objetivo simple: alcanzar territorio estadounidense, lograr un sueño universal, el de vivir una vida plena y digna. Miles de kilómetros se interponen entre ellos y su destino, caminos y rumbos desconocidos, abstracciones de lo que puede ser, y realidades de lo que es. Centenares de personas emprenden el viaje buscando salir de su entorno de violencia, y sin embargo, al entrar a territorio mexicano, se ven envueltos es una pesadilla peor de la que salieron, un calvario repleto de obstáculos que hace peligrar sus vidas.

Imagen: Voz de América

México es el reto más grande, y uno de los más peligrosos, el camino sin duda alguna es un torbellino de violencia y sacrificio. Tanto fuerzas policiales como militares en los últimos años han emprendido una campaña sin descanso en contra de cualquier migrante que cruce la frontera, esto debido a la introducción de nuevas políticas que han recrudecido el trato humanitario con respecto a los migrantes y a su vez, distorsionado la opinión publica sobre los mismos.

Los actos violentos empiezan desde la frontera entre México y Guatemala, granaderos cubiertos con cascos y macanas, escudos antidisturbios, sujetos repletos de una ferocidad desbocada; gases lacrimógenos, piedras volando por los aires, rostros inundados con desesperación y furia. Las imágenes asemejan una realidad distópica, una crisis humanitaria a todas luces. 

Imagen: Expansión Política

Si la frontera es superada, aun queda mucho camino por delante y los lugares de descanso escasean, la suerte de los migrantes recae en la buena voluntad de organismos de refugio y el buen corazón de quienes los dirigen. Como medio de transporte solo hay una opción medianamente viable e invariablemente peligrosa: la bestia, un tren que atraviesa México, uniendo norte y sur, los vagones se mueven a través del abrasante sol, y los seres humanos montados en ellos esperan, para llegar a un destino desconocido, para atravesar parajes desolados, con poca comida y poca agua, con el peligro de caer por algún descuido y correr la desdichada suerte de perder una extremidad, y en las circunstancias mas fatales, la vida. 

Imagen: Mexicampo

En el camino, el narcotráfico representa otra amenaza, muchos migrantes son secuestrados y desaparecidos, los objetivos de los delincuentes son diversos, desde pedir una recompensa por las personas secuestradas, hasta el reclutamiento forzado donde el crimen organizado presenta dos opciones a los migrantes: formar parte de las filas del cartel o la muerte. La opción resulta obvia, se opta por vivir, muchas almas se pierden entre las células delincuenciales solo por una razón, la supervivencia. 

Hay un doble peligro, si las organizaciones criminales no acosan a los migrantes, la policía lo hará, muchas veces con la complicidad del narcotráfico, organismos de seguridad del estado se aprovechan de la situación de vulnerabilidad de los migrantes y los golpean con mas violencia y persecución. Las mujeres y los niños son los que mas sufren en este trayecto dantesco, las primeras son víctimas de explotación sexual y los segundos carecen de una serie de elementos para su correcto desarrollo, aspectos como la nutrición, la educación y la atención medica se encuentran ausentes durante la mayor parte del recorrido, corren también el peligro de ser abusados, explotados y caer dentro de la trata de personas. 

Imagen: Noticieros Televisa

México es un país repleto de matices, una nación en desarrollo, un territorio con la promesa de justicia, la cual se ve lejana, tanto para sus ciudadanos como para las personas que van de paso. La discriminación, el odio y el resentimiento son factores influyen en nuestra visión del migrante, a su vez, la fuerte presión política y cultural de los Estados Unidos es como un veneno, mismo que corroe nuestra mente y nuestro corazón. Y aun así, por allá afuera hay rayos de esperanza, luchadores sociales, defensores de derechos humanos que cada día están haciendo progreso por salvaguardar la vida, no de extranjeros, sino de seres humanos, la lucha continúa, no hay descanso, las fronteras son ficciones, nadie es extranjero en un mundo libre. 

INFORMACIÓN: ZÓCALO, EL UNIVERSAL, BBC

Comments are closed.