La melodía de la manipulación: De las urnas a las playlists

En una elección histórica, Movimiento Ciudadano sobresalió solo en su estrategia musical, con implicaciones ocultas que deberán considerarse seriamente en futuras campañas

Jesús Díaz

En una elección histórica, Movimiento Ciudadano sobresalió solo en su estrategia musical, con implicaciones ocultas que deberán considerarse seriamente en futuras campañas

Finalmente, las elecciones terminaron. Cuando usted lea este texto, y a menos que ocurra algo catastrófico, México estará presidido por una mujer. En el pasado quedarán los dimes y diretes del proceso electoral, los temas serios que marcaron esta contienda, como la violencia, y otros más bien superfluos, como el «Presidente Máynez».

Puede parecer algo trivial, pero si se sorprendió tarareando esta canción, sepa que no está solo. Es parte de los casi 4.7 millones de personas que la reprodujeron en Spotify, manteniéndola en el top viral durante semanas, algo que solo había sucedido antes con otro éxito del partido Movimiento Ciudadano, «Movimiento Naranja», en 2017.

Visualice esto: imagine que usted es una señora, o conoce a una señora (esposa, hermana, madre) que nunca votaría por este partido, pero de pronto se ve cantando este tema en su camioneta, influenciada por sus hijos. Esto no es casualidad, sino la visión que tuvo en 2014 el músico y productor Moisés Barba, mejor conocido como Moy Barba.

Ese año, este creador tuvo una idea que transformó la percepción de la música en las campañas políticas en México. “Hice un experimento de crear tantas canciones como fuera posible con cuatro acordes», recuerda. La progresión que eligió en ese momento fue La menor, Fa, Do y Sol, algo que funcionó como una adicción musical. «Mi objetivo era que la melodía fuera tan pegajosa que incluso la estrofa se quedara en la cabeza de la gente».

Tres años después, el músico recibió un encargo del partido Movimiento Ciudadano para crear un jingle para su campaña en Nayarit. En abril de ese año, la grabó con la voz de Yuawi López, un chico de origen wixárika que se convirtió en un fenómeno mediático.

«Cuando me pidieron hacer la canción, ya sabía cuál base iba a usar», explica. «Esa canción de Movimiento Naranja es parte del ejercicio de crear 15 rolas con una misma progresión. Me imaginé una situación real: visualicé a una señora manejando su camioneta, con sus hijos en la parte trasera cantando la canción. La señora, irritada al principio, terminaría cantando la canción ella misma sin darse cuenta».

El creador del tema reconoce la importancia del carisma de Yuawi en el éxito del tema, pero atribuye más bien el hitazo a una mezcla de elementos. De inicio, un tema compuesto para ser pegajoso, producto de un ejercicio de 15 temas con la misma progresión, sencilla pero efectiva: Em (Mi menor), C (Do mayor), G (Sol mayor) y D (Re mayor). Es decir, no fue una elección aleatoria. Barba sabía que muchas canciones populares compartían esta estructura, lo que las hacía familiares y fáciles de recordar.

Por ejemplo, si ahora mismo va a YouTube y reproduce los primeros acordes de «Save Tonight» de Eagle-Eye Cherry, bien podría acompañarlos con un: Movimiento Naranja, movimiento ciudadano. Luego, atribuye el éxito a una estrategia bien definida de lanzamiento que coincidió con el sismo de 2017 que sacudió parte del país.

El tema fue relanzado en esas fechas con una estrategia nacional, algo que encajó bien con el tono de unión y la necesidad de una energía positiva en medio de la tragedia. «Por eso fue el trancazo del Movimiento Naranja, porque se hizo de la forma correcta con la estrategia correcta. La canción estaba hecha para ser la más pegajosa en la historia de la comunicación política en México, pero sin estrategia no es nada. Se decidió que fuera esta canción para la estrategia nacional, estas personas son unos genios».

Valga decirlo, la canción no solo fue un éxito en México, sino que también se posicionó en el primer lugar de «Las 50 Virales Globales» de Spotify y alcanzó el número uno en 17 países, incluyendo España y varios países de América Latina. El video acumuló millones de reproducciones en YouTube y se convirtió en un símbolo cultural.

Siguiendo el éxito de «Movimiento Naranja», este año Barba aplicó su fórmula en otra canción para Movimiento Ciudadano: «Presidente Máynez». Aunque la melodía y el ritmo tienen un tono más solemne en comparación con el alegre «Movimiento Naranja», la estrategia detrás de su creación fue la misma.

La progresión de acordes esta vez (Re menor, Si bemol, Fa y Do) y su BPM más lento (67) le dan una sensación de profundidad al señor Máynez, a la vez que los coros le añaden una sensación de concordia, de pueblo.

La canción rápidamente ascendió a los primeros puestos de popularidad en esta campaña, logrando posicionarse en el segundo lugar de las canciones más virales en Spotify México, solo superada por «Ur Such a Lame» de la DJ Rixxia, y su impacto no se limitó a esta plataforma. La canción también se convirtió en un éxito en TikTok, con miles de usuarios creando videos al ritmo de su contagiosa melodía.

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Esta capacidad de Barba para crear temas pegajosos no es fortuita, de hecho, nació a los 17 años, cuando comenzó a cantar en camiones. «Dije: ‘Yo quiero hacer esto siempre, no importa cómo. Y si el camión va a ser mi escenario, voy a hacerlo con toda mi energía, como si fuera un gran concierto'», recuerda Barba.

«Que la gente no esté simplemente en el trayecto y diga: ‘Se subió uno más’. Sino que, en su trayecto de regreso a casa después del trabajo, pase algo. O sea, que cuando me suba al camión, suceda algo que tengan algo que contar. Entonces, me subía con toda la energía y la meta era que, en vez de que buscaran las moneditas, le pusieran un valor a lo que estaba haciendo. Entonces, sí le echaba toda la energía».

Dicha ya la parte romántica del asunto, veamos ahora la parte medular.

La única elección ganada por Movimiento Ciudadano es la de propaganda musical, con temas bien posicionados que tararearon, primeramente niños del 2017 y otros con sus padres y madres en 2024. Estos pequeños, muchos de ellos, tendrán la oportunidad de votar en 2030. Hay aquí dos factores a considerar en esta batalla de las conciencias: la económica y la de manipulación, claro, implícita.

La primera la explicaré así: según dos solicitudes de transparencia, los derechos de la canción Movimiento Naranja costaron a ese partido 221 mil pesos en 2018; la factura de la de Presidente Máynez, esa sí con menos vida al tratarse de algo enfocado en un candidato, 167 mil, dinero pagado con el erario. Nada malo, si es legal y legítimo, pero sí sobresaliente.

La segunda la define mejor Barba en su visión sobre la mujer que tararea el tema junto a sus hijos: «Los niños se bajan para la escuela y ella ya empieza a manejar y a cantar, pero aquí ya no se da cuenta de que lo está haciendo porque está sola. Entonces, cuando llega a otro lugar y empieza a cantar con otra persona sirviendo el café, se le pega la canción. Cada quien en su rollo, entonces significa que cruza una línea subconsciente y ya no hay forma de quitarla de la mente».

Eso, “cruza una línea subconsciente”. Anótelo para las siguientes elecciones.

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