

La tasa de delitos sexuales es ocho veces mayor para mujeres, evidenciando una crisis de desigualdad y revictimización
La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025 reveló una profunda disparidad de género en la criminalidad que afecta a México. En 2024, se registraron 23.1 millones de personas víctimas de delitos. La distribución de la victimización muestra que el 52.7% fueron mujeres y el 47.3% fueron hombres, con una prevalencia delictiva consistentemente más alta para ellas.
El dato más contundente y que subraya la crisis de seguridad que enfrentan las mujeres es la tasa de delitos sexuales. Para ellas, el número de delitos sexuales fue ocho veces mayor que para los hombres.
La tasa de agresión: Una cifra desigual
La tasa de delitos por cada 100 mil habitantes en 2024, que incluye hostigamiento, manoseo, exhibicionismo e intento o violación sexual, confirma la brecha de género:
- Mujeres: 4,160 delitos sexuales por cada 100 mil habitantes.
- Hombres: 546 delitos sexuales por cada 100 mil habitantes.
Esta disparidad se extiende a la prevalencia delictiva (tasa de víctimas por cada 100 mil habitantes), que se ha mantenido consistentemente más alta para las mujeres que para los hombres a lo largo de los últimos años.
| Año | Mujeres (Tasa) | Hombres (Tasa) |
| 2024 | 25,010 | 23,399 |
| 2023 | 23,817 | 22,903 |
| 2022 | 23,648 | 21,675 |
El muro de la no denuncia: miedo e impunidad
La ENVIPE 2024 también revela las barreras estructurales que impiden a las mujeres denunciar estos crímenes. Las mujeres reportan ciertas causas de no denuncia con mayor frecuencia que los hombres:
- Falta de Pruebas: 11.2% para mujeres vs 7.6% para hombres.
- Miedo al Agresor: 7.5% para mujeres vs 4.5% para hombres.
La sensación de «falta de pruebas» es una manifestación de la desconfianza en que el sistema validará el relato de la víctima. Esta percepción se alimenta del prejuicio institucional que históricamente ha exigido pruebas materiales irrazonables para delitos que, por su naturaleza, son de realización oculta. El temor al agresor y a la revictimización institucional induce una alta reticencia a reportar.
En cuanto a las causas atribuibles a la autoridad, los motivos más comunes de no denuncia reportados por las mujeres fueron: la pérdida de tiempo (32.4%) y la desconfianza en la autoridad (13.3%).
El desafío probatorio y la perspectiva de género
El Nuevo Sistema Penal Acusatorio (NSJP) se enfrenta a una dificultad probatoria inherente a los delitos sexuales: su carácter de «realización oculta». La jurisprudencia reconoce que la declaración de la víctima es fundamental y debe tener un carácter preponderante.
La reforma del consentimiento activo (‘Sólo Sí es Sí’) busca fortalecer el marco jurídico al centrar el delito en la ausencia de voluntad expresa, mitigando la carga impuesta a la víctima de demostrar la resistencia o la coacción.
Para contrarrestar el miedo y el trauma de la victimización secundaria, es esencial el soporte integral. Existen modelos, como el Centro de Atención y Protección Integral para Mujeres del DIF Coahuila, que brindan servicios totalmente gratuitos y especializados bajo una perspectiva de género, derechos humanos e interseccionalidad.
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