

El Jueves Santo en Madrid se vive con solemnidad y tradición. Conoce cómo se desarrolló la procesión de Jesús “El Pobre” y María Santísima del Dulce Nombre
El Jueves Santo volvió a convertirse en una jornada de intensa devoción en la capital española, con miles de fieles y visitantes abarrotando las calles del centro histórico para presenciar una de las procesiones más emblemáticas de la Semana Santa: la organizada por la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno «El Pobre» y María Santísima del Dulce Nombre en su Soledad.
Desde las 18:00 horas, el cortejo partió de la Iglesia de San Pedro El Viejo, en la calle del Nuncio, recorriendo puntos icónicos como la Plaza Mayor, la Calle Mayor y la Puerta del Sol, hasta culminar cerca de la 1:00 de la madrugada. La atmósfera estuvo cargada de silencio, recogimiento y respeto, cualidades que distinguen esta procesión del bullicio de otras celebraciones religiosas.
Las imágenes que conmueven
Las figuras religiosas son parte central del Jueves Santo madrileño:
- Nuestro Padre Jesús Nazareno «El Pobre», una talla del siglo XVIII atribuida al escultor Antonio Primo Garrote, representa a Cristo con la cruz a cuestas, en una expresión de sufrimiento y humildad.
- María Santísima del Dulce Nombre en su Soledad, una obra moderna (1999) de la escultora Lourdes Hernández, acompaña al Nazareno como símbolo del dolor materno.
Uno de los momentos más emotivos fue el paso por la Plaza de la Villa, donde el reconocido cantaor Moisés Vargasinterpretó una saeta, una forma de canto flamenco tradicional cargada de pasión religiosa que suele dedicarse a las imágenes procesionales.

Madrid, cuna viva de la Semana Santa hispánica
España es, sin duda, la madre de muchas de las tradiciones católicas que también se celebran con fervor en países como México. La estructura de las hermandades, el uso de pasos procesionales y el simbolismo de la música religiosa provienen, en buena parte, del legado español.
En este sentido, la Hermandad de Jesús «El Pobre» es la que más nazarenos saca en su procesión en todo el centro de Madrid, con más de 1,400 hermanos, lo que refuerza su papel protagónico dentro de la Semana Santa madrileña.
Un puente simbólico entre Madrid y México
Aunque las procesiones mexicanas del Jueves Santo poseen un carácter propio —como el lavatorio de pies, las representaciones vivientes y la visita a los siete templos—, todas tienen un mismo origen: las celebraciones penitenciales y litúrgicas de la vieja España.
México ha hecho de estas expresiones religiosas un componente esencial de su identidad, pero no se puede negar que Madrid conserva el esplendor original de estas manifestaciones de fe, con una puesta en escena solemne, artística y profundamente espiritual.

El significado eterno del Jueves Santo
Más allá del rito externo, el Jueves Santo conmemora tres momentos esenciales para la fe cristiana:
- La institución de la Eucaristía, en la Última Cena.
- El nacimiento del sacerdocio ministerial, cuando Cristo dice “haced esto en memoria mía”.
- El mandamiento del amor, simbolizado en el lavatorio de pies: “Ámense unos a otros como yo los he amado”.
El Jueves Santo en Madrid no es solo un evento religioso, sino una experiencia que conecta el arte, la fe y la historia. Procesiones como la de Jesús “El Pobre” nos recuerdan el poder del silencio, el valor de la humildad y la belleza de una devoción transmitida por generaciones.
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