
Los deportes han pasado de ser una forma primaria de convivencia para convertirse en una fuente de entretenimiento industrializada. Los alcances de la organización un evento deportivo, su transmisión, así como de su difusión se vuelven entonces, susceptibles de ser manipulados. Así como utilizados para diversos fines, más o menos cuestionables. Es así como, sin ser planeado, pero no por eso menos casual que, el jugador de un popular equipo deportivo mexicano llega a convertirse en gobernador de un estado de México.
Es bien sabido que, las emociones y expectativas que evoca la afición en los espectadores y consumidores de los deportes es tal que, puede propiciar desde las más amenas convivencias en familia, hasta los más siniestros desenlaces entre aparentes rivales. Sucesos como el ocurrido en marzo del presente año en la Liga MX. En el que se enfrentaron en la cancha los equipos Atlas vs Querétaro, dan fe de ello con diversos hechos. En un primer momento, el iniciar una batalla campal a muerte so pretexto de las preferencias deportivas. Y por otro lado, las autoridades dando versiones de lo ocurrido que distan de la realidad, de acuerdo con los propios sobrevivientes. El contexto es fundamental porque explica el entorno de un hecho en concreto.
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Un ejemplo bastante claro lo pueden ser las lesiones. Al menos en México, no es lo mismo agredir físicamente mediante una patada a una persona estando en una plaza, que hacerlo practicando un deporte permitido por el Estado observando las reglas debidas. En este último caso, se da lugar a una causa de licitud que excluye el delito. Es decir, que no cabría la posibilidad de denunciar por tal agresión. Hay una suerte de riesgo permitido en el desarrollo del deporte que, a diferencia de otras situaciones, determina sí es jurídicamente relevante o no, de acuerdo con el artículo cincuenta y seis del Código Penal del Estado de Coahuila de Zaragoza.
Cabe preguntarnos, ¿el contexto de hace cincuenta años es el mismo que tenemos actualmente en este dos mil veintidós? Lamentablemente, lo cierto es que sí. No todas las coincidencias pueden presentarse tan puntualmente como la de los terremotos de los diecinueve de septiembre, pero no por eso dejan de tener trascendencia. Bien pudiéramos montarnos un estudio comparativo relativo a las violaciones de derechos humanos entre los Juegos Olímpicos de México de mil novecientos sesenta y ocho celebrados en México. Y la Copa Mundial de la FIFA Qatar de dos mil veintidós, en el que hallaríamos más similitudes que diferencias.
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La Masacre de Tlatelolco o del 68 figura como antesala de los Juegos Olímpicos del mismo año. Fue un dos de octubre que se asesinaron a más de trescientas personas. En su mayoría estudiantes quienes al ejercer una suerte de participación ciudadana ante un gobierno opresor fueron reprimidos hasta la muerte. En un intento por dar una buena imagen al mundo y celebrar el evento deportivo sin contratiempos. Es este el momento en el que viene a la mente el: encuentra las cinco diferencias…
Hoy la península arábiga alberga la presente Copa Mundial, pero para que este evento tuviera lugar, literalmente tuvieron que construir los cimientos materiales en Qatar. Debido a las deplorables condiciones de trabajo en compañía de un bajo nivel de vida. La Copa Mundial costó al menos 6,5000 vidas de trabajadores migrantes del sur de Asia, desde la India, Pakistán, Nepal, Bangladesh hasta Sri Lanka[1]. Esto sin contar, con la prominente violencia patriarcal que impera en la cultura del país en el que ni siquiera existe la figura jurídica del feminicidio.
Desde Amnistía Internacional, la Organización Internacional del Trabajo, e incluso algunos famosos y famosas dentro del espectáculo se han pronunciado en contra de la actual situación en Qatar. Se solicita a la FIFA y al gobierno de Qatar investigaciones adecuadas para un panorama real de la situación laboral de los trabajadores migrantes. Que permitieron la celebración en boga, hasta indemnizaciones a sus familias. En definitiva, la pasión por el futbol (o los deportes en general) no es nocivo en sí, pero lo que se hace por esa pasión o a costa de ella, llega al punto de ser repulsivo.
[1] De acuerdo con el medio de noticias británico The Guardian, en https://www.theguardian.com/global-development/2022/nov/19/qatar-working-conditions-world-cup-guardian-reporting.

