

Josué Vázquez
Esta semana hablaré de un fenómeno social (vigente) que al inicio creía que sólo sucedía dentro del ámbito universitario; dicho fenómeno es “La decadencia de la concentración”. La palabra concentración está formada por tres raíces; con- (convergencia, reunión), centrum(centro) y tio (acción y efecto). Podemos decir que concentrarse es la acción de converger en el centro.
La concentración es un ejercicio de razonamiento y práctica. Hay personas que sólo con mirar unos cuantos segundos lo que se intenta comprender logran ese grado de transe sensible, otros lo logran con una lentitud que emula la del perezón paraguayo, cuyos movimientos son al parecer los más pausados de vertebrado alguno en el continente americano. Por último, muchos intentan concentrarse punzantemente sin obtener otra recompensa que una jaqueca.
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Llevando este tema a la mente de personas interesantes, obtuve dos respuestas distintas, quizá diferentes en forma pero similares en sustancia. La primera opinión es de mi tío, un erudito en todo menos en trabajar, él me dijo: “Existe un refrán que dice: ‘padre comerciante, hijo principito, nieto pordiosero’. Creer que hace tan poco tiempo la especialización educacional resultaba inimaginable, y hoy en día es la contemplación inexorable de cualquier joven.
La diferencia entre el ahora y el ayer es la motivación e iniciativa. La generación millenial considera una obligación inalienable estudiar, pero aún más inalienable, no estudiar. Es ridículo. A mi parecer alguien con iniciativa e internet podría darle una paliza a cualquier estudiante matriculado”. Podríamos decir que el pensamiento de mi tío es el de la inminente degradación generacional. Para él la concentración es la fuente de la iniciativa, y ya que no hay concentración, no hay iniciativa, por lo tanto nadie se mueve.
La segunda respuesta es de una buena amiga, ella dice que: “la concentración debería de ser una práctica natural de cada uno con el entorno en el que se desarrolla, incluso, para saberse relajado es necesario un tipo de concentración; la desinteresada. Vivir sin estar concentrado provoca faltas de creatividad y asesina las ganas de aprender. Sucede en TikTok con este formato de información tamaño cápsula, donde se aprende micro información para luego exponerla y causar gran asombro, quedando como una persona altamente culta. Actualmente la información sirve más para impresionar que para comprender. Entonces tenemos como resultado que las personas creen saber las cosas a fondo y nadie sabe nada más que lo que le dijeron en un TikTok”. Mi amiga cree que vivir concentrado es vivir creativo.
¿Pueden imaginar cómo serán las formas de concentración en un futuro no muy lejano?
Quizá no falte mucho tiempo para que alguna IA nos escriba los ensayos, resuelva problemas matemáticos, nos diga que mirar y qué consumir, y que en algún momento dado ya no sea necesario pensar. ¿Acaso no es eso lo que ya sucede? Como sea, nada bueno aporta pensar, es cansado y tedioso, para eso tenemos a las inteligencias artificiales. -Siri, ¿Cómo me abrocho los zapatos?
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