

Alegría, sencilles, carisma y una enorme perseverancia, son cualidades con las que podemos describir a Edna Dávalos Elizondo
¿Les ha pasado que hay personas que nada más ven y les caen bien? Es como esta buena vibra que te transmiten inmediatamente que piensas «Que agradable persona». Esta es la sensación que transmite Edna Dávalos, ya que desde que llegó, venía con una actitud bastante relajada, natural y alegre.
A su llegada a los estudios la diputada nos saludó a todos y llegó platicando con nuestro anfitrión, mientras preparaban todo para la transmisión. Durante estos minutos Edna Dávalos dejó ver que hay detrás de esa imagen que conocemos de la diputada.
Bien dicen que la mejor escuela es la vida misma y la educación se aprende en casa, esta No entrevista te ayudará a entender porque usamos esta frase para hablar de la diputada. Y es que, a lo largo de la Plática con Memo Flores, nos dimos cuenta que la sencillez, alegría y perseverancia que la caracterizan tienen que ver directamente con lo que ha vivido.
¿Necesidad o destino?
A través de esta entrevista nos dimos cuenta de porque Edna Dávalos es una funcionara pública muy distinta a los demás. Y es que ella en principio no buscaba incursionar en la política aunque siempre tuvo un gusto por ayudar a los demás.
Y es que, aunque por necesidad tuvo que entrar al mundo político, fue algo a lo que le agarró el gusto ya que desde ahí pudo ayudar a los demás. Dávalos Elizondo se vio obligada a formar parte de la mesa directiva de la escuela en la universidad ya que no quería abandonar sus estudios.
Entre risas nos contó que en la universidad la conocían como Edna Patrocinios, no hablo de risas de burla sino de esas que uno suelta cuando recuerda buenos momentos. Y es que ella era quien les conseguía todos los patrocinios a los estudiantes para lo que necesitaran, balones para los deportistas, etc. Al entrar en la mesa directiva empezó a incursionar en este lado de la política que lleva a ayudar a los demás.
Con un poco de nostalgia la diputada recordó como la escuela se convirtió en su vida, comía, desayunaba y a veces hasta cenaba ahí. En parte por el papel que adquirió en la mesa pero también porque para ella era un escape de lo que vivía en su hogar. Creo que finalmente la escuela no solamente le enseñó lo que sabe cómo publicista, también la encaminó a ser servidora pública y sobre todo a preocuparse por los demás.
Aprendiendo de la adversidad
Algo que me gustó mucho de esta edición de Platica con Memo Flores fue la sencillez de la diputada, desde el cómo se viste, como se expresa, como nos trata y sobre todo, descubrir porque es así. Edna tuvo una infancia difícil, ya que su papá era sumamente violento, tras la separación de sus padres, su madre, sus hermanas y ella vivieron una situación económica complicada.
Pero, ¿Saben que es lo bonito de escuchar esta historia? Más allá de un tema de superación, o un tema de querer causar sensacionalismo, es pensar en cómo ella es de los pocos funcionarios públicos que vienen desde abajo y no lo olvidan. Además, mientras nos contaba esta anécdota se notaba en ella un orgullo que podía transmitirnos un «por esto me gusta ayudar», sin palabras.
Dávalos Elizondo y su familia pasaron por la situación que muchísimas familias mexicanas han atravesado, y que no es mala, pero a veces le dan un mal enfoque. Es decir, recibir apoyo por parte de los partidos políticos «no hay nada más indignante que hacer a la gente formarse por comida», expresó a diputada. Y es que con tristeza recuerda como cuándo ellas adquirían estos apoyos pasaban hasta una hora formadas en el sol esperando recibir ayuda.
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Debido a esto, Edna vio las injusticias que se cometían muchas veces desde los partidos políticos. Sin embargo, también se queda con esos momentos buenos, fue inevitable verla transformarse en niña otra vez cuando recordó cómo se comían Los chachitos, o las galletas sopeadas en café. Esos momentos que la hacen a ella pensar en esas familias que actualmente reciben este tipo de ayudas.
«Quejarse es fácil, hacer cosas para transformarlo es otra cosa» , es una frase que a Edna la marcó mucho y que le dijo una vez su abuelita. Ella pensó en eso, cuando incursionó en la política, en transformar y buscar la solución para eso que en su momento le tocó vivir.
Edna Dávalos recuerda con algo de tristeza pero también con una enorme satisfacción el hecho de que su papá le recriminara quedarse con su mamá. Ya que siempre le decía que se avergonzaba de ella por quedarse en la pobreza, esto ella lo tomó como un impulso.
«En lugar de preguntarte ¿Por qué estoy viviendo esto? es decir ¿Para que estoy viviendo esto?
Pese a que aprendió a perdonar con su padre, también aprendió lo que no quería en su vida y en la vida de otras mujeres, Edna ha impulsado varias iniciativas contra la violencia hacia la mujer. Para mí la diputada es un ejemplo para muchas de que lo que no te mata te hace más fuerte y de que puedes aprender de la adversidad.
El no puedo no existe
Esta frase me resonó en la cabeza durante toda la plática y ni siquiera tuvo que decirla de manera verbal, pero creo que es algo que describe a Edna Dávalos perfecto. Y es que Edna trabajaba desde muy joven para pagar sus estudios, cuándo ya no pudo solo con eso buscó el modo de seguir solventando los gastos escolares con tal de no abandonarlos.
Y no solo esto, actualmente es una de las funcionarias públicas que está empeñada en cambiar a la sociedad si o si. Expresaba que la mayoría de sus propuestas se han aprobado en el senado, y está en busca de que le aprueben las que aún no.
Creo que esto es una muestra bastante grande de que en su vocabulario no existe el «no puedo» y que es algo que quiere dejarle como legado a sus hijos. Siendo una madre amorosa y responsable quiere que sus hijos aprendan a trabajar, que no les falte nada, pero que aprendan que no todo se obtiene fácil. Y creo firmemente que así será porque si ha logrado todo esto ¿Qué hay imposible para esta mujer? Yo pienso que nada.

