La paradoja de la defensa médica

En noviembre pasado, la Secretaría de Salud anunció que haría una compra complementaria de medicamentos y equipo médico para la adquisición de mil 601 claves de productos
En noviembre pasado, la Secretaría de Salud anunció que haría una compra complementaria de medicamentos y equipo médico para la adquisición de mil 601 claves de productos / Foto: Uno más uno

El desabasto antimicrobiano: la batalla perdida en la frontera de la ética y la negligencia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha levantado una bandera roja global. Desde 2015, la institución ha buscado concientizar sobre el uso responsable de los antimicrobianos, ese delicado arsenal que representa el arma secreta de la medicina moderna. La advertencia es clara: el uso prolongado y descontrolado de estos fármacos adapta y muta a los microorganismos, creando nuevas cepas resistentes. La única salvaguarda para el futuro es la estricta prescripción y supervisión médica.

Sin embargo, México se encuentra atrapado en una paradoja aún más cruel y devastadora. En nuestro contexto, la amenaza de la resistencia bacteriana no surge del exceso, sino de la ausencia. Mientras la OMS ruega por un consumo mesurado, el sistema de salud mexicano condena a sus pacientes a la interrupción de sus tratamientos, permitiendo que las bacterias se fortalezcan no por la voluntad del virus, sino por la negligencia administrativa. El escudo se oxida, no por el desgaste, sino por el abandono en la bodega.

EL ABISMO ENTRE LA CIFRA Y LA SALA HOSPITALARIA

El debate sobre el desabasto de medicamentos en noviembre de 2025 se ha convertido en una guerra de narrativas. El secretario de Salud, David Kershenobich, defiende con firmeza las estadísticas de su gestión: 96% de abasto nacional y un orgullo manifiesto por el ahorro de 105 mil millones de pesos gracias a las nuevas estrategias de compra. Bajo este discurso, la salud pública atraviesa un momento de eficiencia histórica.

Pero este relato se derrumba en la puerta de los hospitales. La experiencia cotidiana de médicos, enfermeras y pacientes desmiente cada punto porcentual oficial. El desabasto es un fantasma persistente que, aunque no reconocido en las cifras, asedia tratamientos vitales.

El caso del Hospital Infantil de México “Federico Gómez” es emblemático y trágico. La denuncia de sus especialistas revela que niños inmunocomprometidos –aquellos que reciben quimioterapia o esperan un trasplante– no han podido completar sus tratamientos. La falta de antibióticos de amplio espectro y, específicamente, de antifúngicos como la anfotericina B, no solo aumenta la mortalidad infantil, sino que obliga a los médicos a improvisar con alternativas menos eficaces y más costosas.

Este choque entre el «ahorro» presupuestal y el costo ético de la vida humana es la primera grieta en la credibilidad del sistema. El gobierno presume de la métrica financiera, mientras que el paciente lamenta la pérdida de la esperanza. Como bien señaló el legislador Éctor Jaime Ramírez Barba, médico de profesión, esta situación no puede calificarse sino como «negligencia criminal», que arrebata la posibilidad de curación a miles de mexicanos.

LA FRAGILIDAD DE LA CADENA: UN COLAPSO ANUNCIADO

Para entender la crisis, es necesario ir más allá de la discrepancia de cifras y analizar las fallas estructurales que alimentan la escasez de antimicrobianos, exponiendo la falta de prioridad del Estado en este tema:

  1. El Incumplimiento Contractual: Uno de los factores más graves es el retraso en los pagos a farmacéuticas y distribuidores, con adeudos que superan los 2,000 millones de pesos. El problema no es que el medicamento no exista, sino que el sistema de salud es un cliente moroso. Esta incapacidad de garantizar la continuidad en los pagos genera vacíos en el suministro, obligando a los hospitales a improvisar y comprometer la calidad de la atención.
  2. La Mala Ingeniería de la Planeación: La distribución es otro punto ciego. Las adquisiciones se han realizado de manera mal calendarizada, con licitaciones que se cancelan o se retrasan, lo que es fatal para los antimicrobianos, cuyo uso constante demanda disponibilidad inmediata. Esta falta de previsión no solo compromete la salud de los pacientes con enfermedades agudas, sino que obliga a recurrir a alternativas menos efectivas, acelerando el proceso de resistencia bacteriana.
  3. La Distribución Desigual y la Crisis de Confianza: La presunción del 96% de abasto nacional oculta una distribución profundamente desigual. Mientras que los datos oficiales pintan un panorama de cobertura, hospitales clave de la Ciudad de México o Jalisco enfrentan la ausencia de fármacos críticos. Esta brecha entre el discurso oficial y la realidad genera una crisis de confianza que erosiona la credibilidad de las instituciones y moviliza a colectivos como Cero Desabasto, forzando la protesta como única vía de interlocución.

LA INDIFERENCIA COMO DECISIÓN POLÍTICA

El desabasto de antimicrobianos es un problema de salud, sí, pero su persistencia es, fundamentalmente, una decisión política.

Los grupos más vulnerables —niños con cáncer, adultos mayores y pacientes inmunocomprometidos— dependen de un suministro constante para evitar infecciones letales. Cuando los médicos se ven forzados a interrumpir tratamientos, no solo enfrentan el riesgo de fatalidades inmediatas, sino que activan una bomba de tiempo: están creando superbacterias inmunes a los fármacos existentes, comprometiendo no solo el presente, sino la eficacia futura de la medicina global.

Y es aquí donde se revela la última y más amarga contradicción: mientras esta crisis de salud pública alcanza niveles de urgencia crítica, la alta burocracia y los altos funcionarios del gobierno se enfocan en aumentar sus sueldos y en destinar la tribuna presidencial a ataques políticos contra adversarios, medios y empresarios.

La Presidenta utiliza la «Mañanera del Pueblo» para debatir sobre «grupos de choque» y «golpeteo», mientras los efectos de los pagos atrasados, la mala planeación y la falta de transparencia matan en el silencio de las salas pediátricas. El tiempo y la energía del Estado se invierten en la defensa política y la guerra mediática, no en la corrección de fallas sistémicas que cuestan vidas.

REMATE Y JUICIO

El desabasto de antimicrobianos es más que una simple falla de logística; es la metáfora de una administración que ha confundido el ahorro con la negligencia y la rendición de cuentas con la defensa ideológica. La brecha entre el discurso de «salud para todos» y la realidad de los hospitales es el testimonio más contundente de un gobierno que ha perdido la brújula de sus prioridades.

Cuando el sistema ignora la fragilidad de la vida y el clamor de los enfermos mientras se fortifica políticamente, la pregunta es ineludible: Si los altos funcionarios siguen aumentando sus sueldos y atacando temas que realmente no les afectan, e ignoran lo verdaderamente importante, ¿realmente están gobernando para nosotros?

La opacidad y la indiferencia ante la crisis de salud son el verdadero virus que amenaza la esperanza en el México de 2025. El gobierno tiene la obligación no solo de surtir los antibióticos, sino de restaurar la confianza, antes de que el costo de su negligencia se cuente en las vidas de los más vulnerables.

ATiempo.Tv es el primer medio de comunicación nativo digital e independiente en Coahuila, caracterizado por su compromiso y responsabilidad de contribuir a la sociedad; brindando información verificada de manera profesional, ética y confiable. Es por eso que te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales para que tengas acceso a las noticias más relevantes a nivel local, nacional e internacional.