Más Allá del Asilo: Refugiados Contribuyendo al Desarrollo Mexicano

Refugiados trabajando en un centro de reciclaje
Refugiados trabajando en un centro de reciclaje / Foto: ACNUR

El 20 de junio es el día mundial de los refugiados, para enaltecer la fortaleza y el coraje de las personas que se han visto obligadas a abandonar su hogar para escapar de conflictos o persecuciones

En Saltillo, residen aproximadamente 4 mil refugiados, personas que se han visto obligadas a huir de sus países de origen debido a situaciones de riesgo como la guerra, la persecución o el terror. Afortunadamente, en Saltillo han logrado reconstruir sus vidas y, en la actualidad, existen empresas que emplean a refugiados.

Es importante comprender que no es lo mismo hablar de un refugiado que de un migrante. Los migrantes tienen la opción de regresar a su país de origen, los refugiados no. Los migrantes deciden salir de su país de manera voluntaria, mientras que los refugiados no pueden regresar se consideran refugiados. México tiene actualmente 25 mil 753 solicitudes de condición de refugio, la mayoría de las cuales provienen de Honduras. De estas solicitudes, 114 se dirigieron a Saltillo.

Esta condición de refugiado coloca a las personas en una situación de vulnerabilidad que las hace propensas a la discriminación. Regularmente, la sociedad tiende a marginar a los extranjeros que parecen carecer de privilegios. Sin embargo, el 20 de junio se dedica a combatir esta discriminación y a fomentar la empatía y la comprensión hacia ellos.

PRÁCTICAS DISCRIMINATORIAS

Según el profesor Patricio Solis del COLMEX, la discriminación se define como “el conjunto de prácticas, tanto informales como institucionalizadas, que niegan el trato igualitario o producen resultados desiguales para ciertos grupos sociales. Estas prácticas tienen como consecuencia la privación o el menoscabo en el acceso a los derechos y la reproducción de la desigualdad social”.

La discriminación se manifiesta en un orden simbólico, pero también tiene un trasfondo histórico. Es decir, son objeto de discriminación aquellos que la sociedad considera inferiores, así como aquellos que, con el paso de los años, han sido considerados vulnerables sin razón aparente.

Por ejemplo, una persona de origen haitiano puede sufrir discriminación de orden simbólico, ya que, al presentar diferencias físicas, la sociedad puede rechazarla, sintiéndose superior simplemente por haber nacido en el país, a diferencia de ella. Además, históricamente, migrantes, solicitantes de asilo, refugiados y apátridas son revictimizados en la sociedad, que tiende a verlos como “pobrecitos”.

En este sentido, comenzamos a construir narrativas de odio que no necesariamente se perciben como tales. Estas generan un sentido de cohesión y, por lo general, se sustentan en el discurso de la existencia de un estado de bienestar. Las narrativas de odio rara vez se cuestionan.

Un ejemplo claro de esto es cuando un extranjero (independientemente de su estatus), comete algún delito y, al convertirse en noticia, se destaca su nacionalidad, como si esto fuera relevante. Este discurso de odio no es directo, ya que no ataca a los extranjeros, pero sí los culpa por ser de una nacionalidad diferente a la nuestra. Esta sutileza en el discurso de odio puede pasar desapercibida, pero contribuye a perpetuar estereotipos y prejuicios.

¿CÓMO ELIMINAMOS LOS DISCURSOS DE ODIO?

Primero que nada, es quitarnos esa etiqueta tan grande que tenemos de que un refugiado es vulnerable solo por que sí. Si bien, es cierto que las personas refugiadas vienen huyendo por estar en riesgo en su país, esto no los hace menos personas, menos capaces, o diferentes.

Combatir la discriminación en nuestra sociedad es un esfuerzo colectivo que requiere de cambios tanto a nivel individual como institucional. Para poder eliminar estos discursos de odio ocultos es necesario que construyamos empatía y podemos hacerlo de la siguiente manera:

  • Conocer las causas de desplazamiento
  • Tratar de generar empatía con su necesidad de huir
  • Educación: La educación es una herramienta poderosa para combatir la discriminación. A través de la educación, podemos enseñar a las personas sobre la diversidad y la importancia de tratar a todos con respeto y dignidad.
  • Legislación: Las leyes que prohíben la discriminación y promueven la igualdad son fundamentales. Es importante que estas leyes se apliquen de manera efectiva y que las personas estén conscientes de sus derechos.
  • Conciencia social: Fomentar la empatía y la comprensión hacia los demás puede ayudar a combatir la discriminación. Esto puede lograrse a través de campañas de sensibilización, programas de televisión, películas, libros y otras formas de medios de comunicación.
  • Inclusión: Promover la inclusión en todos los aspectos de la sociedad, desde el lugar de trabajo hasta las escuelas, puede ayudar a combatir la discriminación. Esto significa asegurarse de que todos tengan las mismas oportunidades y sean tratados con igualdad.
  • Activismo: Las personas pueden tomar medidas para combatir la discriminación uniéndose a grupos de derechos civiles, participando en protestas pacíficas o utilizando las redes sociales para difundir mensajes de igualdad y justicia.
  • Reconocerlos como personas economicamente funcionales

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Recuerda, cada pequeño paso cuenta cuando se trata de combatir la discriminación. Todos tenemos un papel que desempeñar para hacer de nuestra sociedad un lugar más justo e igualitario. En México desde el 2016 gracias a la ACNUR existe el programa para la reubicación de los refugiados a la integración local. Esto incluye darles un empleo formal en estados del centro y norte del país.

EMPLEO PARA LOS REFUGIADOS

En 2016, la ACNUR y la Tent Partnership for Refugees, fundada por Hamdi Ulukaya, CEO de Chobani, crearon la Guía Mexicana para la Contratación de Refugiados y Solicitantes de Asilo. Esta guía no solo explica en detalle qué significa ser refugiado, sino que también reconoce a estas personas como individuos capaces de integrarse económicamente en la sociedad.

Desde el inicio del programa en 2016, el 91% de los refugiados han logrado acceder a un empleo formal. De estos, un 61% ha obtenido lo necesario para cubrir la canasta básica alimentaria y no alimentaria de sus familias. Además, desde esa fecha, han contribuido con más de 130 millones de pesos en pagos de Impuestos Sobre la Renta (ISR) a través de sus contrataciones.

Las ciudades con el mayor número de contrataciones son Saltillo, Monterrey, Tijuana, Guadalajara, Ciudad de México, Querétaro y Cancún.

¿Cómo contratar a un refugiado?

Si tú o tu empresa están interesados en unirse a esta iniciativa, es importante conocer en detalle los requisitos para la contratación de un refugiado:

  • Trámite ante la Comisión Mexicana de Ayuda a los Refugiados (COMAR). Este documento incluye la fotografía del solicitante y/o grupo familiar, su nombre completo, fecha de nacimiento, nacionalidad, Clave Única de Refugiado (CUR), fecha de emisión, sello y firma.
  • Documento Provisional de Visitante con Permiso para realizar actividades remuneradas.
  • Clave Única de Registro de Población Temporal para Extranjeros (CURP).
  • Preafiliación al Instituto Mexicano del Seguro Social.

Retos a los que pueden enfrentarse

Aunque ya existe un programa para la integración local de los refugiados, estos enfrentan diversas dificultades. En primer lugar, muchos bancos requieren la presentación del pasaporte para abrir una cuenta de nómina. Por lo tanto, es necesario que los bancos se unan a este programa y permitan la apertura de cuentas con otros documentos oficiales.

Además, no todos tienen acceso a una licencia para conducir, y en algunos empleos, tenerla es necesario. Normalmente, la licencia solo se otorga cuando se tiene un documento que respalde la residencia permanente en el país. Finalmente, la ausencia de un título académico puede complicar la situación. Muchos empleos requieren un comprobante de estudios mínimos, lo que niega el derecho al trabajo de muchas personas refugiadas o hace que su proceso sea aún más lento.

¿QUÉ EMPRESAS CONTRATAN A LOS REFUGIADOS?

En Saltillo empresas como Mabe, Palliser y Oxxo, ofrecen esta oportunidad a refugiados. En total el programa formado por Tent y ACNUR, está conformado por 46 empresas.

Las 46 empresas que participaran en Tent México son: Accenture, Accor Hotels, Adecco Group, Alsea, Amazon, ARCA Continental, AT&T, Baxter, Chedraui, Chobani, Comex, Coppel, DHL Group, FEMSA, Forvia, Foundever, Globant, H&M, H-E-B, Hilton, HP Inc, HSBC, Hyatt, Ingenico, ISS, Kellanova, L’Oreal, LEAR, Manpower Group, Marriott International, Menzies Aviation, Microsoft, Orbia, Organización Carvajal, PepsiCo Alimentos, Pfizer, Rappi, Sanofi, SAP, Sutherland, Teleperformance, Uber, Vertical Knits, Walmart, y WeWork.

«La oportunidad que me brindó Cosecha Natural a los pocos días, de contratarme sin importar de dónde venía, y de tener un trabajo digno, fue fundamental para mí y mi familia. Pude desarrollarme como persona, seguir mis objetivos económicos y poder ayudar a mi familia en México y Venezuela.» Declara un joven que tras huir de su país de origen y solicitar asilo en el país, pudo acceder a un empleo formal gracias a este programa.

Sin embargo, pese a contar con un título profesional como abogado expedido por la universidad de su ciudad de origen, no pudo ejercer aquí debido a la falta de experiencia. Este es otro reto al que pueden enfrentarse, y aunque es algo que pasa incluso siendo mexicanos, es más difícil para un refugiado obtener la experiencia necesaria, ya que pocas empresas abren la oportunidad de empleos donde puedan acceder con este tipo de grado académico. Lo que deja para ellos empleos que comúnmente en México son para quienes no tienen un título profesional.

La integración de los refugiados en el mercado laboral mexicano es un desafío, pero también una oportunidad. Las empresas que participan en el programa de Tent y ACNUR están demostrando que es posible brindar oportunidades laborales a los refugiados, beneficiando tanto a los individuos como a la economía del país.

Sin embargo, aún existen obstáculos que deben superarse, como la falta de reconocimiento de títulos académicos y la dificultad para abrir cuentas bancarias.

Es esencial que las empresas, los bancos y el gobierno trabajen juntos para superar estos desafíos y facilitar la integración de los refugiados en la sociedad mexicana. Al hacerlo, no solo estarán ayudando a las personas que han huido de situaciones difíciles, sino que también estarán enriqueciendo y fortaleciendo la economía y la sociedad mexicana.

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