La moda de perder peso con fármacos GLP‑1 dispara alarmas sanitarias

Perder peso con fármacos / Foto: Getty
Perder peso con fármacos / Foto: Getty

Entre los riesgos documentados se encuentran pancreatitis, ceguera súbita, trastornos psiquiátricos y muerte

En los últimos dos años, medicamentos como OzempicWegovy y Mounjaro —basados en principios activos como la semaglutida y la tirzepatida— se han popularizado como soluciones rápidas para adelgazar, incluso entre personas sin diabetes. Estos fármacos son agonistas del receptor GLP‑1 y fueron diseñados originalmente para tratar la diabetes tipo 2, aunque también se han aprobado para el tratamiento de la obesidad. Sin embargo, su uso extendido y sin supervisión médica ha generado efectos secundarios graves, incluyendo muertes, enfermedades crónicas y daños irreversibles.

¿Cómo funcionan y por qué se usan para adelgazar?

La semaglutida, comercializada como Ozempic (inyección) o Rybelsus (oral), actúa estimulando receptores que promueven la liberación de insulina, reducen el apetito e incrementan la sensación de saciedad. En 2021, la FDA también aprobó su uso en adultos obesos. El efecto sobre el peso corporal puede ser notable: estudios muestran pérdidas de hasta el 15% del peso en un año. Estos resultados han convertido a estos medicamentos en una especie de “droga mágica para adelgazar”, muy buscada incluso por celebridades, lo que ha provocado escasez y demanda desmedida.

Riesgos para la salud: de lo leve a lo fatal

El uso de semaglutida, especialmente sin supervisión médica, puede derivar en una serie de complicaciones.

Trastornos gastrointestinales

Náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y dolor abdominal son frecuentes, sobre todo al inicio del tratamiento o al ajustar dosis. En algunos casos se desarrollan condiciones más graves, como gastroparesia (parálisis del estómago) o obstrucción intestinal.

Afecciones pancreáticas y renales

Se han descrito casos de pancreatitis aguda, que puede ser mortal si no se atiende oportunamente. También se reportan problemas renales, algunos atribuibles a vómitos e hipotensión.

Problemas endocrinológicos y tumorales

Algunos estudios en animales sugieren que la semaglutida puede incrementar el riesgo de tumores de tiroides, aunque esto aún no está comprobado en humanos.

Trastornos visuales y neuropatía óptica

La Agencia Europea de Medicamentos alertó sobre un caso poco común de neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NOIANA), que puede provocar ceguera súbita, estimada en un 1 por cada 10 000 pacientes.

Efectos psiquiátricos: ideación suicida

Un análisis de la OMS registró 107 casos de ideación o comportamiento suicida, con 7 muertes, entre unos 30 000 informes relacionados con semaglutida. La FDA también recibió reportes graves relacionados con salud mental.

Pérdida de masa muscular y rebote

El uso sin un plan nutricional adecuado puede causar pérdida de músculo, no solo de grasa, lo que ralentiza el metabolismo basal y aumenta las probabilidades de recuperar el peso.

Casos graves y muertes en México

Aunque la literatura en español sobre muertes directas por semaglutida en México es limitada, existen alertas y registros indirectos que muestran consecuencias graves.

Venta ilegal y falsificación: Cofepris detectó jeringas falsificadas de Ozempic y Saxenda en redes sociales y alertó que pueden contener ingredientes peligrosos, como insulina, que pueden causar convulsiones o la muerte.

Escasez y mercado negro: En México hay desabasto y ventas no reguladas. Usuarios han reportado mal uso e interrupciones abruptas que causaron vómitos, fiebre y escalofríos.

Caso de secuelas graves: Un hombre perdió 68 kg con Ozempic y, según medios mexicanos, sufrió problemas de memoria, vista, habla y audición, requiriendo varias cirugías sin éxito total.

Riesgo sin supervisión: Autoridades médicas han advertido que usar semaglutida sin padecer diabetes u obesidad validada puede sobrecargar hígado y páncreas, generando daños severos.

¿Por qué es peligroso usarlo sin control médico?

Monoterapia sin diagnóstico: Muchas personas se autotrataban sin análisis médicos previos, lo que eleva el riesgo de efectos adversos.

Falta de equipo multidisciplinar: Expertos recomiendan que el tratamiento incluya nutriólogos, médicos y psicólogos, y no se use como «inyección milagrosa».

Falsificación y conservación inadecuada: El mercado negro puede contener sustancias tóxicas o mal almacenadas, lo cual agrava los riesgos.

Uso fuera de indicación: Personas sanas, sin obesidad médica, se exponen a efectos severos sin beneficios clínicos comprobados.

Consecuencias mentales: La pérdida rápida de peso puede tener impacto psicológico, incluso en pacientes sin historial psiquiátrico.

Recomendaciones de especialistas y autoridades

Supervisión médica especializada: Debe haber evaluación clínica previa, seguimiento continuo y ajustes por parte de un equipo multidisciplinar.

No es una moda ni un atajo: Estos medicamentos no deben usarse simplemente para verse mejor; sí son útiles en tratamiento de obesidad clínica, con pautas sanas de nutrición y ejercicio.

Evitar comprar en internet sin prescripción: Así se reducen riesgos de falsificación, adulteración, mala conservación o ingredientes tóxicos.

Informar de síntomas tempranos: Ante náuseas severas, dolor abdominal, cambios visuales o mentales, el tratamiento debe suspenderse y evaluarse de inmediato.

Regulación más estricta: CoFEPRIS y autoridades internacionales reforzaron recomendaciones para restringir el uso sin control y alertar sobre efectos adversos.

¿Qué sigue? Retos y perspectivas

Hay necesidad de más estudios clínicos para identificar de forma clara efectos a largo plazo, especialmente en personas sanas. Se debe fortalecer la capacidad de farmacovigilancia, y registrar en México casos de efectos graves, incluyendo eventos psiquiátricos. También se debe promover educación sanitaria, para que la población entienda que no hay atajos saludables sin evaluación médica. Por último, es clave implementar campañas que incentiven métodos sostenibles de pérdida de peso: dieta balanceada, actividad física y cambio de hábitos.

La utilización de fármacos como Ozempic sin supervisión médica puede acarrear daños severos e irreversibles, desde pancreatitisproblemas renales y visuales, hasta trastornos psiquiátricos y muertes. En México ya se observan casos graves y condiciones que merecen atención prioritaria. Para un uso seguro se requiere: prescripción médica, equipos especializados, diagnóstico y seguimiento, vigilancia de síntomas adversos y evitar fuentes no reguladas. Solo así podrán aprovecharse los beneficios terapéuticos reales de estos medicamentos, sin poner en riesgo la vida ni el bienestar.

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