
Una entrevista llena de anécdotas, risas, sentimientos y una increíble pasión por la música, es lo que nos ofreció Nathanael Espinoza
Si haz asistido a uno de los múltiples conciertos ofrecidos por la Orquesta Filarmónica del Desierto, seguramente conocerás a nuestro personaje de hoy, quien quizá ni necesita presentación. Apasionado y entregado, él es Natanael Espinoza.
Desde temprano nuestro invitado llegó muy amigable saludando al equipo, observando el estudio y nos aceptó un espresso doble. Mientras se acomodaba para la entrevista, estuvo platicando con nuestro anfitrión, todo en bastante confianza.
Y como ya sabrán, en este espacio nos dedicamos a hablar de las cualidades que vimos de nuestros invitados en la entrevista. Y aunque nada más es una hora, siempre nos dejan conocer ese lado que normalmente no vemos en su ámbito profesional día a día.
Cuando vamos a un concierto estamos acostumbrados a verlo de espaldas la mayor parte del tiempo. También lo vemos bastante concentrado en dirigir a la orquesta, lo que muchas veces requiere de una seriedad y sobre todo precisión.
Sin embargo, verlo fuera del escenario, aunque no abandona su “lado de músico”, nos permitió conocer qué es lo que hay detrás de ese hombre que vemos dirigir a toda la orquesta. Tras de cada presentación hay muchos sueños, pasión y entrega.
Casado con su profesión, romántico por naturaleza…
“Supe que era lo que quería hacer el resto de mi vida”, expresó el maestro respecto a su profesión como músico. Aunque empezó como guitarrista, pronto se cambió a Violloncello y al egresar inició su búsqueda para prepararse como director de orquesta.
Hay pocas personas que vuelven su profesión parte de su identidad debido a la entrega y el amor que le tienen. Sin duda alguna Nathanael es uno de ellos, y es que, al hablar de él, de su vida, nos damos cuenta como la música es parte de su día a día.
Lo pudimos en cada una de las analogías que usa para hablar de otros temas, siempre usando la música como ejemplo.
Pero creo que sin duda algo que más emociones causó fue cuando nos contó la historia detrás de lo que significa el Claro de Luna de Debussy para él, un adiós y un nuevo comienzo. Una anécdota que quizá fue la que nos mostró su lado más humano, más romántico y más músico.
Esta pieza la estaba escuchando cuando murió su padre, pero también fue la que quiso poner al nacer su primer hijo. Así es señoras y señores, el maestro orquestó el nacimiento de su primogénito ¿Se imaginan tener un papá dispuesto a hacer lo posible porque lo primero que escuchen tus oídos no sea médicos, enfermeras e inmobiliario hospitalario?
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Padre de familia amoroso
Esto además de dejarnos ver su pasión por la música nos permitió ver también ese lado amoroso que tiene como padre. Y no sólo esto sino las anécdotas que sacó acerca de sus hijos, por ejemplo, el tema de escuchar reggaetón porque a sus hijos les encanta.
Además, entre bromas, mencionó que la pieza Oh mio Babbino será la que su hija le cante en protesta si algún día alguien llega a pedir su mano. Claro que esto surgió a modo de broma, como muchos padres celosos de que su pequeña algún día encuentre el amor, “Aria va a ser monjita”, expresó. Pero no quiero resaltar aquí el chiste que hizo, sino ese lado paternal de querer proteger a su princesa de todo mal.
Comprometido por llevar la música a cada rincón
Para Natanael al igual que para otros expertos, las bellas artes deberían estar incluidas desde la educación básica y ser parte de la vida de los estudiantes desde pequeños. Pudimos ver cómo para él, poder llevar la música hasta cada rincón de Saltillo es un compromiso, pero también un sueño.
Y es que el maestro nos explicó que contrario a lo que muchos piensan, la música académica (o música clásica como muchos la conocen), no es sólo para fifís. De ahí que muchos de sus conciertos están enfocados en música que la gente está más acostumbrada a escuchar.
Sin embargo, espera que, gracias a estos conciertos, la gente de Saltillo reconozca más a la orquesta. Cosa que sin duda ya sucede, ya que expresó que en varios eventos les aplauden como si llevaran años conociéndolos, situación que lo llena de orgullo.

Soñador que no descansa hasta cumplir lo que quiere
Este orgullo de que la gente ubique a la Orquesta Filarmónica del Desierto, lo lleva a pensar en querer seguir y buscar el siguiente escalón. Creo que algo muy característico de él es su lado soñador…
La primera vez que Natanael visualizó formar una Orquesta propia de la región, no pensó en lo difícil que era “lo bueno que estaba chavo”, agregó. Ya que sólo en una ocasión pasó por su mente abandonar este sueño porque lo vio difícil, pero no imposible.
Así que siguió adelante con ese sueño hasta verlo materializado en lo que hoy conocemos como la Orquesta Filarmónica del Desierto. Ahora lo que sigue es encontrar ese sonido que distingue a Saltillo, ya que ha tratado de recrear en el escenario “a lo que suena Saltillo”.
Sin duda el maestro, es alguien con sueños tan grandes como su orquesta, con un alcance sin límites como el sonido de su música, y tan alcanzables como los conciertos que han logrado montar. Sin duda además de soñador esto nos demuestra que Natanael Espinoza es alguien persistente, a quien su pasión, su entrega y su decisión lo ha llevado a deleitar nuestros oídos con ese instrumento que es la orquesta.
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