

La pobreza menstrual en México afecta a más de 26 millones de personas, limitando su acceso a productos de higiene, educación y salud. A pesar de algunos avances legislativos, como la eliminación del IVA en productos menstruales, aún existen grandes desafíos para garantizar una menstruación digna para toda
La pobreza menstrual, entendida como la falta de acceso a productos de higiene, educación adecuada e infraestructura para gestionar la menstruación de manera digna, continúa siendo una problemática que afecta a millones de mujeres, niñas y personas menstruantes en México. A pesar de algunos avances legislativos, la realidad diaria muestra que aún queda mucho por hacer para garantizar este derecho básico.
Un problema que trasciende lo económico
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), aproximadamente el 42.2% de las mujeres en México no tienen solvencia económica para adquirir productos de higiene menstrual. Esto representa a más de 26 millones de personas que enfrentan dificultades para gestionar su menstruación de manera adecuada. Además, la falta de acceso a agua potable y baños limpios en muchas comunidades agrava la situación, impidiendo una gestión higiénica y segura del periodo menstrual.
La pobreza menstrual no solo implica una carencia de productos, sino también de información y educación. El desconocimiento sobre el ciclo menstrual y la falta de educación sexual integral perpetúan mitos y tabúes que afectan la autoestima y la salud mental de quienes menstrúan.
Impacto en la educación
La falta de acceso a productos de higiene menstrual y a instalaciones adecuadas en las escuelas tiene un impacto directo en la educación de las niñas y adolescentes. Un estudio realizado por Mexicanos Primero reveló que el 43% de las niñas prefiere no asistir a la escuela durante su periodo menstrual, y el 30% recurre a improvisaciones como usar papel higiénico por falta de productos adecuados. Esta situación afecta su rendimiento académico y perpetúa la desigualdad de género en el ámbito educativo
Patricia Vázquez, directora de Mexicanos Primero, ha enfatizado la necesidad de mejorar las condiciones escolares para garantizar una menstruación digna. «Hay chavas que pueden perder hasta un mes de clases porque se ausentan durante su menstruación», señaló Vázquez. «Esto afecta gravemente su proceso educativo y perpetúa la deserción escolar».
Avances legislativos y desafíos pendientes
En los últimos años, se han presentado diversas iniciativas para abordar la pobreza menstrual en México. En 2022, se eliminó el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en productos de higiene menstrual, lo que representó un avance significativo. Sin embargo, de las 50 iniciativas presentadas en la LXV Legislatura para garantizar una menstruación digna, solo una fue aprobada. Las demás, que incluían propuestas para otorgar licencias laborales por dismenorrea y garantizar el acceso gratuito a productos de higiene menstrual en escuelas y centros de detención, quedaron pendientes.
A nivel estatal, solo cinco entidades —Campeche, Colima, Hidalgo, Tamaulipas y Quintana Roo— han establecido días hábiles mensuales de descanso con goce íntegro de sueldo para las personas menstruantes diagnosticadas con dismenorrea. Además, 17 estados aún no cuentan con legislación que garantice una menstruación digna en las escuelas.
Iniciativas locales y comunitarias
Ante la falta de políticas públicas efectivas, diversas organizaciones y colectivos han tomado la iniciativa para abordar la pobreza menstrual. La diputada Alessandra Rojo de la Vega Píccolo presentó una propuesta para que la Secretaría de Salud de la Ciudad de México entregue copas menstruales de manera gratuita a quienes lo soliciten, con el objetivo de apoyar a las familias más vulnerables y reducir las brechas de desigualdad.
Asimismo, la diputada Jael Argüelles Díaz propuso una reforma a la Ley Estatal de Salud para que la Secretaría de Salud proporcione productos menstruales gratuitos en centros de salud, escuelas públicas, centros de detención preventiva, hospitales y albergues. Estas iniciativas buscan garantizar el acceso a productos de higiene menstrual y promover la educación sobre el tema.
El papel de la sociedad civil
Organizaciones como Menstruación Digna México han desempeñado un papel crucial en la visibilización de la pobreza menstrual y en la promoción de políticas públicas para abordarla. Este colectivo, conformado por más de 30 asociaciones, trabaja para eliminar los tabúes en torno a la menstruación y garantizar el acceso a productos de higiene menstrual para todas las personas.
Además, la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, en colaboración con la empresa Essity y la colectiva Menstruación Digna México, realizó la Encuesta Nacional de Gestión Menstrual 2022, que reveló que el 31% de quienes usan toallas desechables enfrentan dificultades para comprarlas. Estos datos han sido fundamentales para impulsar cambios legislativos y políticas públicas en favor de una menstruación digna.
La pobreza menstrual en México es una problemática que afecta la salud, la educación y la dignidad de millones de personas. Aunque se han logrado algunos avances legislativos, aún existen grandes desafíos para garantizar una menstruación digna para todas. Es fundamental que el Estado, en colaboración con la sociedad civil y las organizaciones comunitarias, implemente políticas públicas efectivas que aborden esta problemática desde una perspectiva de derechos humanos y equidad de género.
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