MIGRANTES SALVAN A MÉXICO Y A LÓPEZ OBRADOR

Con un 51 por ciento en la pobreza extrema en México, son las remesas las que se convierte en un salvavidas para millones de familias. E, indirectamente, también en un bálsamo para la popularidad del presidente de México.

El gobierno mexicano no tiene un plan de recuperación económica que transfiera suficientes recursos a los pobres ni a los trabajadores.

Sus actuales programas sociales solo atienden a 22 millones de personas aunque existen más de 52 millones de pobres y no hay un solo programa que ayude a los desempleados que ha dejado el covid más allá de la repartición de unas 500.000 despensas.

Sin embargo, este vacío del gobierno Mexicano podría tener una inesperada red de seguridad: las remesas que mandan trabajadores mexicanos o mexicoamericanos a sus familias en el país.

Las remesas enviadas han aumentado respecto al año anterior en casi el 36 por ciento hasta alcanzar, en marzo, un máximo histórico desde 1995.

Una vez más, el pobre y el trabajador han quedado desamparados por el Estado mexicano y en manos de los mismos salvadores del pasado: los inmigrantes que trabajan sin protección y rodeados de un discurso de odio en Estados Unidos.

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