

La Presidenta evadió responder preguntas clave sobre los disturbios, el Bloque Negro y las agresiones tras la marcha del 2 de octubre
La conmemoración del 57º aniversario de la matanza de Tlatelolco, el 2 de octubre de 2025, no solo reavivó el debate sobre la memoria histórica en México, sino que también puso en evidencia la tensión entre el gobierno y la protesta social contemporánea. La jornada culminó con severos incidentes en el Centro Histórico, y el saldo oficial reportó 94 policías lesionados y 29 civiles atendidos, además de destrozos en establecimientos comerciales aledaños al Zócalo.
El punto de inflexión político se produjo en la conferencia matutina del día siguiente, el 3 de octubre, cuando la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo evitó de manera abrupta responder a los cuestionamientos sobre los enfrentamientos, los saqueos y las agresiones. Su concisa declaración, «Ahí la dejamos» , fue interpretada por diversos colectivos y analistas como una evasión calculada ante la presión por esclarecer la actuación policial y la violencia en la capital.
Iconoclasia o vandalismo
Los grupos encapuchados, identificados como el “Bloque Negro”, fueron señalados por lanzar bombas molotov, cohetones y piedras contra elementos de seguridad y periodistas. Ante la destrucción, surgió la pregunta sobre la naturaleza de estos actos: si pueden ser calificados como iconoclasia o si, por el contrario, son vandalismo.
La Iconoclasia se refiere a la destrucción dirigida y simbólica de imágenes o representaciones de poder, religión o símbolos opresores, con una función primordialmente política. Por otro lado, el
Vandalismo es el daño a la propiedad que carece de un vector simbólico o político claro y puede estar motivado por el caos o el lucro.
Los reportes de la jornada mostraron que los incidentes trascendieron la esfera de la iconoclasia simbólica. La evidencia de saqueos a establecimientos comerciales, como una Tienda 3B, donde se sustrajeron medicamentos y alimentos, califica legalmente como un acto de vandalismo criminal, despojando a la acción de una intención puramente política contra los símbolos del Estado. Asimismo, la agresión física contra el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, un espacio de memoria , y el ataque directo con artefactos peligrosos a la policía y civiles se configuran como agresión criminal.
Esta despolitización de los actos de destrucción permite a la narrativa oficial catalogar los hechos como un problema de seguridad pública, y no como un conflicto político.

El significado político del silencio presidencial
La decisión de la Presidenta Sheinbaum de no abordar el tema en la mañanera del 3 de octubre se interpreta como una estrategia para gestionar las contradicciones de su gobierno con la base progresista.
1. El Conflicto de Narrativas: El gobierno de la Cuarta Transformación (4T) se legitima históricamente condenando la represión autoritaria de 1968. Una condena explícita a la violencia del “Bloque Negro” podría interpretarse como una criminalización de la protesta y una traición a la narrativa histórica de la izquierda, mientras que defender la protesta extrema minaría la autoridad de la policía. Al evadir el tema, la administración intentó mantener la imagen de «no represión».
2. Desvío de la Agenda: El silencio permitió a la Presidenta Sheinbaum reorientar el discurso público hacia temas de gestión, como programas sociales y proyectos de infraestructura , minimizando la gravedad de la confrontación en el Zócalo.
Claudia Sheinbaum y la Conexión con el 68
La omisión de respuestas por parte de la Presidenta Sheinbaum resulta particularmente compleja debido a la profunda conexión histórica e ideológica con el Movimiento de 1968. Sheinbaum se ha declarado públicamente como la “hija del 68” , una expresión que subraya el peso ideológico y familiar de esta fecha en su trayectoria política.
- Identidad Histórica: La Presidenta utiliza esta identificación para reafirmar su compromiso con la memoria histórica y la justicia social, pues el 2 de octubre es un símbolo de la represión y la rebeldía que marcó a una generación.
- Activismo Estudiantil: Su militancia estudiantil está establecida, siendo una figura destacada en el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) de la UNAM en 1986, un movimiento que defendió la educación pública y se opuso a reformas académicas.
- Reconocimiento Institucional: Como Presidenta, ha mantenido un compromiso público con el legado de Tlatelolco, firmando un acuerdo que reconoce formalmente la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968 como un crimen de lesa humanidad.


La paradoja para la administración actual radica en la tensión entre su compromiso histórico (honrar el pasado de 1968) y su rol de gobernante (contener la violencia de grupos que utilizan la bandera del movimiento social contemporáneo para justificar actos de destrucción). El silencio presidencial del 3 de octubre se interpreta como una dificultad para conciliar su identidad ideológica con la necesidad pragmática de imponer el orden público ante actos de vandalismo y agresión
ATiempo.Tv es el primer medio de comunicación nativo digital e independiente en Coahuila, caracterizado por su compromiso y responsabilidad de contribuir a la sociedad; brindando información verificada de manera profesional, ética y confiable. Es por eso que te invitamos a seguirnos en nuestras redes sociales para que tengas acceso a las noticias más relevantes a nivel local, nacional e internacional.

