El brutal desafío de la caravana migrante: 3 claves

Un grupo de unas 1.000 personas sale caminando desde Tapachula con la meta de quedarse en Ciudad de México en lugar de cruzar la frontera norte / Foto: El País

La caravana migrante “Por la Libertad” avanza más de 300 km en Chiapas hacia CDMX, buscando seguridad y regularización

La caravana migrante “Por la Libertad” partió de Tapachula, Chiapas, el 1 de octubre de 2025, con un destino claro: la Ciudad de México. Integrada por centroamericanos, haitianos, cubanos, venezolanos y africanos, incluyendo niñas, niños, adolescentes y mujeres, el grupo avanza en busca de regularización migratoria, mejores condiciones de vida y oportunidades laborales dentro del país. Aunque su destino inmediato es el centro del país, su recorrido expone la vulnerabilidad de la ruta hacia el norte, con Monterrey como su próximo punto clave.

Hasta hoy, 17 de octubre de 2025, la caravana ha recorrido más de 300 kilómetros en 17 días, una travesía marcada por el sol y la lluvia. Su camino los ha llevado a través de Huehuetán, Tuzantán, Huixtla, Escuintla, Pijijiapan, Tonalá, Arriaga, Cintalapa y Ocozocoautla, antes de llegar a Tuxtla Gutiérrez. En la capital chiapaneca, algunos migrantes se entregaron al Instituto Nacional de Migración (INM) para regularizar su situación, aunque la mayoría ha decidido continuar caminando.

La Caravana de migrantes “Por La Libertad”, se dividió en el municipio de Tonalá luego que un grupo accedió a negociar con el Instituto Nacional de Migración.

La lógica de la caravana: ¿por qué viajar juntos?

El fenómeno de la caravana migrante masiva, aunque visible desde 2018, tiene raíces profundas en la violencia del tránsito por México, lo que explica la racionalidad detrás de la autoprotección colectiva.

El contexto de inseguridad extrema que llevó a la formación de las caravanas se hizo dolorosamente evidente con tragedias como la Masacre de San Fernando en Tamaulipas en 2010 y la masacre de Cadereyta en 2012. Estos eventos revelaron la vulnerabilidad absoluta de los migrantes individuales, quienes pueden ser víctimas de secuestros y asesinatos masivos por parte del crimen organizado.

La decisión de viajar en grupo surge directamente de la necesidad de mitigar estos peligros, ya que la migración individualizada expone al viajero a la captura criminal. La caravana ofrece un nivel de seguridad relativa en el tránsito masivo inicial, aunque el riesgo se reactiva a medida que el grupo se dispersa o se estanca.

Trabajos en la zona de la fosa común de Dolores donde fueron inhumadas las víctimas de la masacre de los 72. (Lucía Flores)

Riesgos y la respuesta institucional

Los integrantes de las caravanas, que incluyen un número creciente de familias, mujeres y menores no acompañados, son víctimas de delitos de alto impacto como robos, extorsiones, secuestros, homicidios, desapariciones, trata de personas y violencia sexual.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) ha estado monitoreando la caravana desde su salida, brindando apoyo en salud, alimentación y orientación jurídica. El INM ha ofrecido a los migrantes regresar a Tapachula para retomar sus trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR), pero la mayoría ha decidido continuar caminando.

Sin embargo, los migrantes en tránsito también enfrentan la violencia institucional. México ha utilizado al INM, en colaboración con la Guardia Nacional (GN) y la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), para militarizar la contención de los flujos. Un caso bien documentado de violencia institucional ocurrió en 2021, cuando la CNDH emitió una Recomendación 102/2021 por el uso excesivo de la fuerza y el abuso de autoridad por parte de las autoridades, con el objetivo de impedir que una caravana continuara su desplazamiento por la carretera federal 200. Estos hechos demuestran que, al priorizar la contención del flujo migratorio bajo la presión geopolítica de Estados Unidos, México ha incurrido en un riesgo institucional activo para el migrante.

Miembros de la Guardia Nacional detienen a dos migrantes que intentaban llegar a Estados Unidos (Foto: AFP)
Miembros de la Guardia Nacional detienen a dos migrantes que intentaban llegar a Estados Unidos (Foto: AFP)

El factor burocrático: el riesgo de la inmovilización

Uno de los principales desafíos para los migrantes es el riesgo burocrático que resulta en la inmovilización forzada. El incremento de las solicitudes de refugio ha saturado a la COMAR, provocando que las personas varadas en Tapachula deban esperar periodos mayores a tres meses solo para obtener una cita inicial. Esta demora prolongada genera una desesperación que impulsa a las personas a unirse a caravanas, a pesar de las restricciones.

La restricción intencional del movimiento, combinada con la incapacidad de procesar las solicitudes de asilo en un tiempo razonable, produce una captura geográfica y burocrática en el sur de México. Esta inmovilización forzada de miles de personas vulnerables en un cuello de botella logístico niega el propósito de seguridad de la caravana e irónicamente crea un mercado cautivo para la delincuencia local y la trata de personas.

La caravana de 2025, aunque busca la capital del país, expone nuevamente la fragilidad de la gobernanza migratoria. La llegada de los migrantes a puntos como Saltillo, donde el albergue «La casa del migrante» tiene una capacidad limitada para 45 personas, representa un desafío logístico y humanitario para los estados del norte que se preparan para el tránsito.

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