

Un acuerdo en medio de tensiones comerciales, Vietnam ampliará el acceso a productos estadounidenses y fortalecerá sus aduanas
El 2 de julio, el presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos y Vietnam habían llegado a un acuerdo marco preliminar para establecer un nuevo pacto comercial bilateral. Este acuerdo busca evitar la imposición de tarifas arancelarias drásticas sobre los productos vietnamitas, mientras se implementan medidas para restringir el uso de Vietnam como ruta de evasión arancelaria por parte de fabricantes chinos. La medida se produce justo antes del vencimiento de la moratoria global sobre tarifas, prevista para el 9 de julio, lo que la convierte en un paso crucial dentro de la estrategia comercial de la actual administración.
¿De qué se trata el acuerdo?
El gobierno de Trump ha decidido imponer una tarifa del 20% sobre una gran parte de las exportaciones vietnamitas, una reducción significativa respecto al 46% propuesto en abril, con el fin de presionar para lograr un acuerdo favorable. Además, se aplicará una tarifa del 40% a los productos identificados como reexpedidos desde China a través de Vietnam, un mecanismo destinado a frenar la evasión arancelaria conocida como “transshipment”. Este fenómeno consiste en reetiquetar productos fabricados en China como si fueran “Made in Vietnam” para evitar los altos aranceles estadounidenses.
Por su parte, Vietnam se comprometió a ampliar el acceso al mercado estadounidense para diversos productos, incluyendo automóviles de gran cilindrada, componentes agrícolas y gas natural líquido. También se acordó la implementación de controles aduaneros reforzados y verificaciones digitales en tiempo real para garantizar la trazabilidad de los bienes exportados, una medida clave para impedir que productos chinos burlen los nuevos aranceles.
Negociaciones previas y contexto económico
Este acuerdo es el resultado de meses de negociaciones complejas. Desde febrero, la administración Trump había impuesto aranceles del 25% al acero y al aluminio importados, afectando severamente a Vietnam. En marzo, el ministro de Industria y Comercio de Vietnam, Nguyễn Hồng Diên, inició conversaciones con funcionarios estadounidenses, buscando suavizar la política arancelaria y evitar un daño económico mayor.
En junio, durante las rondas virtuales de negociación, Vietnam acordó firmar memorandos de entendimiento para adquirir productos agrícolas estadounidenses por un valor de 2.000 millones de dólares. Este gesto fue interpretado como un paso clave para garantizar un trato preferencial en las futuras relaciones comerciales entre ambos países.
El rechazo de China: razones y advertencias
China reaccionó de forma inmediata y contundente, expresando su rechazo absoluto al acuerdo comercial entre Estados Unidos y Vietnam. El gobierno chino advirtió que estas medidas buscan dañar sus intereses comerciales y calificó el acuerdo como un acto de “bullying” económico y violación de los principios de comercio justo. Las autoridades chinas denunciaron que el pacto discrimina productos originados o ensamblados en su territorio, trasladando la disputa comercial hacia el sudeste asiático.
Beijing advirtió que tomará contramedidas firmes si sus intereses comerciales resultan afectados, y puso en duda la capacidad de Vietnam para implementar controles eficaces. Desde la óptica china, el acuerdo no solo tiene un objetivo económico, sino también un claro contenido geopolítico: desplazar la influencia de China en la cadena de suministro global e incentivar a los países vecinos a alejarse de la órbita de Pekín.
Impacto en Vietnam y en la industria global
Vietnam, que se ha convertido en el octavo socio comercial de Estados Unidos, ve en este acuerdo una oportunidad y un desafío. En 2023, el comercio bilateral entre ambos países alcanzó los 114.000 millones de dólares, un crecimiento exponencial en la última década. Sin embargo, una parte importante de los productos manufacturados en Vietnam depende de materias primas y componentes provenientes de China, lo que complica el cumplimiento de las nuevas reglas.
Las empresas vietnamitas temen que la tarifa del 20% afecte gravemente a sectores clave como el calzado, el textil y los mariscos, productos en los que Vietnam compite directamente con países como Ecuador. Por otro lado, la exigencia de controles de trazabilidad rigurosos representa un reto estructural para la aduana vietnamita, que deberá modernizar sus sistemas para evitar sanciones adicionales.
En Estados Unidos, los industriales han expresado su incertidumbre. Si bien el acuerdo bloquea la entrada de productos chinos bajo falsas etiquetas, la imposición de tarifas puede provocar un incremento en los precios para los consumidores estadounidenses y un riesgo de desabastecimiento en algunos sectores industriales.
Un juego geopolítico de poderes
El acuerdo entre Estados Unidos y Vietnam no puede entenderse sin su trasfondo geopolítico. En medio de las tensiones crecientes con China, la administración Trump busca diversificar las fuentes de producción globales y reducir la dependencia de los productos fabricados en China. Al ofrecer a Vietnam un acceso preferencial, Estados Unidos no solo fortalece sus lazos comerciales, sino que también envía un mensaje claro a la región Asia-Pacífico.
Por su parte, China ha redoblado sus esfuerzos diplomáticos en el sudeste asiático, promoviendo su Iniciativa de la Franja y la Ruta y advirtiendo a sus vecinos sobre los riesgos de alinearse demasiado estrechamente con Washington. En este escenario, Vietnam mantiene su tradicional política de “diplomacia del bambú”, intentando equilibrar sus relaciones tanto con Estados Unidos como con China, sin comprometer su soberanía ni su desarrollo económico.
Perspectivas y próximos pasos
Aún quedan varios puntos por definir antes de que el acuerdo se convierta en un tratado formal. Ambas partes deberán cerrar detalles sobre sectores estratégicos como automóviles, acero y aluminio, así como los mecanismos de verificación y fiscalización aduanera. Se espera que el acuerdo sea firmado oficialmente en las próximas semanas, antes de que entren en vigor las nuevas tarifas globales.
Estados Unidos, por su parte, busca replicar este modelo de acuerdos bilaterales con otras economías asiáticas como India, Japón y Corea del Sur, utilizando el mismo enfoque de presión arancelaria y promesas de acceso preferencial. El objetivo es claro: reforzar la posición económica y geopolítica de Washington, mientras se mantiene a raya la influencia china en el comercio mundial.
Para Vietnam, el desafío será cumplir con las exigencias sin perder su ventaja competitiva, consolidándose como un socio estratégico para Estados Unidos pero sin deteriorar su relación con China, su vecino más poderoso y principal fuente de materias primas. El equilibrio será delicado y el futuro del sudeste asiático se perfila como uno de los escenarios geopolíticos más decisivos de los próximos años.
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