

Kevin Farrell, ex capellán en México, lidera la transición papal tras la muerte de Francisco
Con la muerte del papa Francisco y el inicio del período de sede vacante, todas las miradas se dirigen al hombre que ahora sostiene el timón del Vaticano: el Cardenal Kevin Farell, camarlengo de la Santa Sede y ex capellán universitario en México.
Farrell, de 77 años, nacido en Irlanda y con una carrera marcada por su paso por Monterrey y Washington, es quien verificó oficialmente la muerte del pontífice, iniciando los protocolos que ahora rigen el mundo católico hasta que sea elegido un nuevo sucesor de Pedro. Lo hizo como dicta la tradición: repitiendo tres veces el nombre de pila del papa —“Jorge, Jorge, Jorge”— sin respuesta, para luego declarar su fallecimiento.
Desde ese momento, Farrell asumió como máxima autoridad operativa del Vaticano, siendo el encargado de:
- Custodiar el cuerpo del papa,
- Organizar su funeral y sepultura,
- Coordinar la transición hacia un nuevo cónclave,
- Velar por el funcionamiento del Estado Vaticano.
Aunque no es líder espiritual —ese rol queda vacante hasta el cónclave—, el camarlengo ejerce el poder temporal sobre el Vaticano, asegurando su estabilidad administrativa, financiera y diplomática.

De Monterrey al poder vaticano
La historia de Kevin Farrell es también una historia con tintes mexicanos. En sus primeros años como sacerdote, fue capellán en la Universidad de Monterrey (UDEM), experiencia que marcó el inicio de su vínculo con América Latina. Más adelante, su dominio del español, su perfil pragmático y su capacidad de gestión lo llevarían a ocupar cargos clave en la arquidiócesis de Washington, hasta que en 2007 fue nombrado obispo de Dallas.
Francisco lo integró a su círculo de confianza en 2016 como prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, y en 2019 lo designó camarlengo, preparándolo —sin anunciarlo— para el momento que hoy atraviesa la Iglesia.
¿Puede ser papa?
Históricamente, dos camarlengos han sido elegidos pontífices: León XIII y Pío XII. Aunque Farrell no figura entre los favoritos del próximo cónclave, su rol actual lo convierte en una figura central del Vaticano. Es discreto, con escasa proyección doctrinal y bajo perfil mediático, cualidades que el propio Francisco valoró para elegirlo.
¿Qué hace un camarlengo?
El cargo, vigente desde el siglo XI, implica múltiples funciones:
- Confirmar y anunciar la muerte del Papa.
- Organizar el funeral y los rituales de los «nueve días» (Novendiales).
- Custodiar los bienes personales del difunto.
- Preparar el cónclave con los 138 cardenales electores.
- Administrar el Estado Vaticano sin intervenir en decisiones doctrinales.
Farrell y el legado de Francisco
Kevin Farrell supervisa ahora un funeral que rompe con siglos de tradición, como lo pidió Francisco: sin tres ataúdes, sin plataforma elevada, sin embalsamamiento, con una tumba sencilla en Santa María la Mayor y con gastos pagados por un benefactor privado.
En medio del duelo, el pueblo vaticano ha encontrado en Farrell a un administrador confiable, silencioso y fiel al estilo de su predecesor: más pastor que príncipe, más humano que poder.
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