

La respuesta del gobierno, centrada en la vacunación masiva y la declaración de emergencia, busca contener la propagación del virus y proteger a la población
El Gobierno colombiano decretó emergencia sanitaria tras un brote de fiebre amarilla que deja 34 muertos. Se refuerza vacunación y vigilancia epidemiológica. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció la declaración de emergencia sanitaria y económica debido a un brote de fiebre amarilla originado en septiembre en el oriente del Tolima.
Aunque el brote ha afectado a 74 personas, con 32 muertes (una mortalidad del 43,2%), la enfermedad, conocida y prevenible mediante vacunación, preocupa por su propagación impulsada por el cambio climático. El mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus, ha migrado a zonas más altas por el aumento de temperaturas.
Petro planea una campaña nacional de vacunación y dotará a hospitales con tecnología adecuada, aunque solo dos centros cuentan actualmente con medios para tratar casos graves. Esta emergencia llega cuando el Gobierno busca adelantar el cobro de impuestos para cubrir un déficit presupuestario, y la declaratoria le permitiría emitir decretos con fuerza de ley sin pasar por el Congreso. Petro también criticó la falta de prevención del distrito capital y defendió su reforma de salud, bloqueada en el Congreso, como necesaria para enfrentar emergencias. La fiebre amarilla, que no se consideraba peligrosa en Colombia desde hace más de una década, resurge como amenaza por factores ambientales y sociales.
Síntomas y tratamiento
La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa transmitida por mosquitos que pican principalmente durante el día. En la actualidad (2023) hay 34 países de África y 13 de América Central y del Sur en los que la enfermedad es endémica en todo el país o en algunas regiones.
Las personas con fiebre amarilla por lo general tienen que ser hospitalizadas. La fiebre amarilla puede causar: fiebre y síntomas parecidos a los de la gripe (influenza) ictericia (piel u ojos amarillos) hemorragias en varias partes del cuerpo; fallo del hígado, los riñones, el sistema respiratorio y otros órganos.
La detección temprana y el manejo oportuno de los síntomas son esenciales para un pronóstico favorable en casos de fiebre amarilla. La conciencia sobre la importancia de la vacunación y las medidas preventivas es fundamental para controlar y prevenir brotes de esta enfermedad potencialmente mortal.
Vacunación y prevención
El Ministerio de Salud de Colombia ha emitido una alerta sanitaria por un brote de fiebre amarilla que ha incrementado significativamente en varias regiones del país, especialmente durante la Semana Santa. Esta enfermedad viral, transmitida por la picadura de mosquitos infectados, presenta una letalidad del 47% y ha causado 22 muertes en lo que va del año 2025. Los síntomas incluyen fiebre, vómito, ictericia, dolor muscular y fatiga. Actualmente no existe tratamiento específico, por lo que se recomienda prevención mediante vacunación, que debe aplicarse al menos 10 días antes de viajar a zonas de riesgo.
Las personas con síntomas graves de infección por fiebre amarilla deben ser hospitalizadas. La instauración temprana en el hospital de un buen tratamiento de la deshidratación, la insuficiencia hepática y renal y la fiebre, aumenta la tasa de supervivencia.
Impacto regional y global del brote de fiebre amarilla
En 2024, se confirmaron 61 casos de fiebre amarilla en humanos en la Región de las Américas, de los cuales 30 resultaron fatales, distribuidos en cinco países: el Estado Plurinacional de Bolivia, Brasil, Colombia, Guyana, y Perú.
En América del Sur y África es donde se concentran la mayoría de los casos de fiebre amarilla. Según la Organización Mundial de la Salud, en América del Sur se registran brotes regulares en países como Brasil, Colombia, Venezuela y Perú. En África, los países con mayor incidencia son Nigeria, República Democrática del Congo y Angola.
La fiebre amarilla es endémica en África y América Latina. De los 47 países afectados, 13 en las Américas tienen el mayor riesgo de brotes, incluidos Brasil, México y Colombia. El World Mosquito Program ya empezó a trabajar en estos países en un esfuerzo por poner fin a la propagación de la enfermedad.
El brote de fiebre amarilla en Colombia representa una grave amenaza para la salud pública, exacerbada por factores como el cambio climático y la falta de infraestructura médica adecuada. Sin embargo, la situación requiere una acción coordinada y sostenida para prevenir futuras crisis sanitarias.

