

Durante la audiencia de hoy, el Papa Francisco recordó la historia del no tan conocido cuarto Rey Mago
La festividad de la Epifanía, celebrada cada 6 de enero, conmemora la llegada de los tres Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar— al pesebre de Belén para adorar al niño Jesús. Sin embargo, existe una leyenda menos conocida que presenta a Artabán, el cuarto rey mago, cuya historia, aunque no forma parte de la tradición oficial, ofrece una narrativa rica en valores humanos y espirituales.
La figura de Artabán fue popularizada por el escritor estadounidense Henry van Dyke en 1896, con la publicación de su obra «El otro Rey Mago». En este relato, Artabán es un sabio persa que, al enterarse del nacimiento del niño Mesías, decide unirse a Melchor, Gaspar y Baltasar en su viaje hacia Belén para rendir homenaje al Jesús. Sin embargo, a diferencia de los otros tres Reyes, Artabán no forma parte de la tradición bíblica ni de las narrativas cristianas establecidas. Su historia es una creación literaria que busca transmitir lecciones de generosidad, sacrificio y fe.
El origen del cuarto Rey Mago
Según la leyenda, Artabán era un hombre de profundas convicciones espirituales y un profundo conocimiento de las estrellas. Al enterarse del nacimiento del niño Jesús, decide emprender un largo viaje desde su hogar en el monte Ushita, en Persia, hacia Belén, llevando consigo tres valiosos regalos: un diamante, un rubí y un zafiro, destinados al niño. A diferencia de los otros Reyes, Artabán no parte al mismo tiempo que ellos, lo que le permite ayudar a quien se encuentra en su camino.
En su travesía, Artabán se detiene para asistir a un hombre herido y despojado de sus pertenencias. Para ayudarle, le entrega el diamante que llevaba consigo, lo que retrasará su viaje. A lo largo de los años, Artabán continúa su búsqueda, ayudando a los necesitados y sacrificando sus propios deseos de encontrar al niño Jesús.
Finalmente, después de tres décadas de búsqueda, llega a Jerusalén, donde se entera de que están crucificando a Jesús. En ese momento, Artabán ofrece su última joya, la esmeralda, para liberar a una joven condenada, sacrificando así su oportunidad de conocer al Mesías. Según la leyenda, en ese acto de altruismo, Artabán es recibido por Jesús, quien le dice: «Lo que has hecho por el más pequeño de estos, lo has hecho por mí».
¿Por qué no se le considera dentro de las festividades?
La historia de Artabán no forma parte de la tradición oficial de la Navidad ni de la festividad de la Epifanía. Esto se debe a que su figura es una creación literaria moderna y no tiene base en los textos bíblicos o en las tradiciones históricas que han dado forma a la celebración de los Reyes Magos. La tradición de los tres Reyes Magos se consolidó a lo largo de los siglos, y la inclusión de un cuarto rey no se adoptó en las festividades religiosas ni en las representaciones culturales.
A pesar de no formar parte de la tradición oficial, la historia de Artabán ha resonado profundamente en la cultura popular y en la reflexión espiritual. Su relato enfatiza valores como la generosidad, el sacrificio y la búsqueda del bien común, ofreciendo una perspectiva alternativa sobre la Navidad y la Epifanía. La figura de Artabán es objeto de diversas adaptaciones en literatura, teatro y cine, demostrando su impacto y la universalidad de los temas que aborda.
Su historia destaca la importancia de la bondad, el sacrificio y la dedicación al prójimo, valores que trascienden las festividades y que pueden inspirar a las personas a vivir de manera más altruista y compasiva.
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