APRENDER A FRACASAR ES IMPRESCINDIBLE DESPUÉS DE LA PANDEMIA

“La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes”, le cantaba John Lennon a su hijo Sean en la canción Beautiful boy. Estábamos nosotros planea que te planea cuando de pronto llegó un virus que nos dio con la puerta de la vida en las narices. El mundo entero se ha detenido y pasará tiempo hasta que regresemos a la normalidad. Pero, ¿volverán a ser nuestras vidas como antes?.

Estamos en uno de esos momentos que delimitan un antes y un después y tenemos que perder uno de los temores que más nos atenazan y condicionan nuestra vida: el miedo a fracasar. Debemos concienciarnos de que para salir adelante vamos a tener que apoyarnos en una actitud proactiva, emprendedora, valiente. Muchas cosas van a cambiar y nosotros debemos cambiar con ellas.

Fracaso, para empezar, es una palabra generalmente mal utilizada y si lo que queremos es cambiar el discurso oficial en torno al mismo, restarle siquiera una parte de su connotación disuasoria, tenemos que entender que fracasamos cada vez que algo no sale como esperábamos, es decir, cada vez que no conseguimos lo que pretendemos.

Más cerca del éxito, tenemos que darnos cuenta, por otra parte, de que cuando se fracasa empresarialmente, si se ha tomado nota y se ha identificado el error cometido, se está más cerca de tener éxito al siguiente intento. Así lo demostró un estudio de la Universidad de Stanford realizado en 2014.

Pero es que lo normal será fracasar la primera vez. No podemos esperar que las cosas, sin tener la experiencia suficiente para hacerlas bien, salgan bien.

Un 75 % de las startups cierran. En San Francisco se creó incluso una conferencia dedicada al fracaso y como aprender de él para llegar al éxito, la Failcon, un evento que se ha extendido con éxito a muchos países europeos.

Un día dedicado. En Finlandia, por ejemplo, se celebra desde 2010, cada 13 de octubre, el Day for failure –Día del Fracaso– en el que empresarios, cineastas, deportistas, etc. explican las razones por las que su proyecto fracasó.

Emprender y fracasar son, ambos, consustanciales al hombre y difícilmente puede uno huir de lo que es. No quiero decir con esto que todos debamos ser emprendedores, pero si algo podemos aprender de esta pandemia que tiene arrodillado al mundo es que las adversidades suceden, lo queramos o no, y que no se trata de temerlas por el hecho de no desearlas, sino de estar preparados para cuando se presenten.

Así es como se gestiona el fracaso y como se le vence: no teniendo miedo a que suceda.

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