

La reforma electoral plantea, entre otras cosas, el voto electrónico. ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas y como les ha ido a otros países con su incorporación?
El tema de la reforma electoral se encuentra actualmente en el centro de la polémica y la conversación en México. Entre los cambios que esta plantea se encuentran la reducción de diputados y senadores, el cambio de nombre del INE a INEC (Instituto Nacional de Elecciones y Consultas). La elección de autoridades electorales elegidas por el voto popular, la reducción del dinero a partidos y al instituto electoral. Así como eliminar los organismos electorales locales y la implementación del voto electrónico. Dejando de lado que tan buenas o malas son los demás cambios planteados, en esta columna nos centraremos en discutir el voto electrónico. Sus ventajas, desventajas y experiencias a lo largo del mundo.
Tipos de voto electrónico
El voto electrónico es un término utilizado para describir el proceso de la emisión del voto y/o su respectivo conteo mediante la utilización de medios electrónicos. Al igual que el voto tradicional, el voto electrónico debe garantizar que el voto sea único, libre y secreto.
En México, el voto electrónico ya se ha utilizado en procesos electorales tanto para pruebas de viabilidad y de opinión del sistema. Como para facilitar a los mexicanos residentes en el extranjero su participación en los procesos electorales o para la facilitación de procesos electorales extraordinarios. Actualmente se cuenta con dos tipos de sistemas de voto electrónico: la Urna Electrónica y el Voto por Internet:
- Urna electrónica: Es la incorporación de una urna electrónica en los sitios de votación, a través de la cual el votante pueda emitir su voto. En este sistema, Coahuila fue pionero en el voto electrónico al ser la primera entidad. Que, en 2005, empezó a incorporar urnas electrónicas para una elección vinculante.

- Voto electrónico por internet: Consta de la posibilidad de votar a través de internet desde una computadora utilizando un sistema diseñado para la emisión de votos. Este sistema ya ha sido utilizado en México para las elecciones del 2021 para el voto desde el extranjero, en la cual 21,585 personas (el 66.82% de la Lista Nominal de Electores desde el Extranjero). Decidieron emitir su voto a través de este sistema. Según el INE, otros procesos en los que se ha utilizado este sistema han sido la consulta de revocación de mandato (votos en el extranjero) y la elección extraordinaria de senaduría de Nayarit en 2021.
¿Por qué transitar al voto electrónico?
Una de las ventajas que estas modalidades ofrecen son las de la reducción de costos para los organismos electorales. La instauración del voto temprano, el aumento de la agilidad en la emisión del voto y la entrega rápida de resultados. Así como el ser amigable con el medio ambiente. El voto por internet tiene la probada capacidad de facilitar y garantizar el derecho al voto de personas que no pueden acudir presencialmente a las urnas. Personas en el extranjero, militares en funciones o personas que por enfermedad o trabajo no pueden acudir a votar.
En México, durante el pasado proceso electoral del 2021 se imprimieron 101,6 millones de boletas de papel seguridad. Que se tuvieron que transportar desde el estado de Chihuahua a los 300 distintos distritos electorales a lo largo y ancho del país. Este tipo de costos son los que se verían directamente impactados con una transición al sistema de voto electrónico.
Sin embargo, el voto electrónico implica otros tipos de costos. Para su implementación se requiere de una fuerte inversión inicial en la compra de computadoras, infraestructura de servidores, la contratación de expertos, la creación. Y pago de licencias del software, la incorporación de las medidas de seguridad necesarias y la capacitación de funcionarios en el uso de estos nuevos sistemas.
¿Cuáles son las desventajas?
Entre las desventajas podemos considerar la vulnerabilidad de los sistemas electrónicos ante hackeos o modificaciones que cambien los resultados de una elección. La dificultad de verificación de los resultados al no contar con evidencia física de los votos, la posibilidad de que el mal funcionamiento impida el desarrollo de las jornadas electorales. Y la desconfianza generada por parte de ciertos grupos políticos ante la transparencia y la legitimidad de los procesos de conteo de votos.
El tránsito al voto electrónico dejaría también de lado el factor humano. Mucha de la confianza que siente la ciudadanía en las elecciones proviene de que son los mismos ciudadanos -vecinos, familiares y conocidos- los que cuentan los votos y levantan las actas. Desde este punto de vista, la transición al voto electrónico no es una medida que empodere al ciudadano, sino que lo “saca de la jugada” del proceso electoral.
Experiencia en otros países
A lo largo del mundo hay múltiples experiencias en países que utilizan o han utilizado sistemas de conteo. Países como Brasil, Bélgica, Estados Unidos, India o Filipinas (entre otros) que utilizan estos sistemas para las votaciones a nivel nacional como a nivel municipal. Otros países utilizan sistemas de voto electrónico solo en ciertos tipos de elecciones (votos en el extranjero, consultas o solo en votaciones locales). Mientras que otros países han incorporado sistemas de voto electrónico en algún momento de su historia, para posteriormente descontinuarlo o descartarlo (como Alemania o Irlanda).
Entre las medidas de seguridad para fortalecer la seguridad del voto electrónico a lo largo del mundo se encuentra la incorporación de fuertes algoritmos de encriptación. La validación por retina o claves tipo token, la incorporación de teclados numéricos que impidan la introducción de comandos complejos. La emisión de tickets de registro, el uso de baterías o la posibilidad de conectar las urnas a través de baterías de coche, entre otras medidas para garantizar la confiabilidad en la emisión del voto.
En aquellos países donde se han bloqueado iniciativas para la incorporación del voto electrónico se encuentran preocupaciones como la vulnerabilidad de los sistemas de votación. La falta de la posibilidad del escrutinio público y la imposibilidad del reconteo de papeletas de voto. Así como el aumento gradual de la desconfianza en estos sistemas de emisión y conteo de votos, reflejado a través de la realización de encuestas nacionales.
¿En conclusión?
El tema conforma solo una pequeña parte de la discusión de la reforma electoral a discutirse en los próximos días. Y, si bien a título personal considero que es uno de los componentes más inocuos en esta iniciativa de reforma constitucional, ya se empiezan a levantar suspicacias en la conversación nacional.
La desconfianza en lo que pueda hacer el gobierno actual en control de los sistemas electrónicos recuerdan aquella elección de 1988 en la que a un actual funcionario del gabinete se “le cayó el sistema”. Y el reciente hackeo del grupo Guacamaya (el cual es el más reciente de una serie de hackeos al gobierno de México) ha sembrado dudas en la capacidad del gobierno en temas de ciberseguridad. Y, como se ha explicado en los foros del INE, la confianza es la precondición para la incorporación del voto electrónico.
Encuentra este y otros contenidos en: Semanario Atiempo Ed. 19
Si bien soy un firme creyente de que la tecnología es una fuerza que ha mejorado nuestras vidas de manera sustancial. Considero que su incorporación en la democracia y en las elecciones debe hacerse de manera muy cuidadosa y a conciencia. Tomando en cuenta a la ciudadanía y a los distintos entornos y situaciones locales de todo el país. En próximas semanas veremos como transcurre la discusión en este y otros aspectos de la reforma electoral.
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