El hartazgo social y sus actuales niveles catastróficos

Si bien en nuestra localidad se ha tratado de erradicar el odio o desesperación que existen hacia ciertas incidencias que se han vuelto comunes en nuestro día a día, es cierto también que ha hecho falta la reconciliación y fortalecimiento de valores clave para el desarrollo de nosotros mismos como personas y que nos conviertan en mejores ciudadanos.

Como espectador de lo que ocurre constantemente en las calles, he logrado percibir y, confío en que muchos otros atentos observadores me replican, la falta de tolerancia hacia las población en diferentes aspectos que se vuelven un dolor de cabeza con el pasar del tiempo sin una solución adecuada; no es sencillo andar por las calles sin el temor de estar de frente con una persona que simplemente carece de los aspectos más básicos de educación y respeto hacia sus semejantes, lo que se ha convertido en un perfecto dolor de cabeza.

¿Qué ha fallado? ¿Cómo podemos lograr que la sociedad en la que convivimos diariamente se encuentre pacíficamente feliz sin perjudicar a otros? Son diversos los factores que pueden influir a que estas preguntas se respondan claramente sin contradicciones y abarcando ampliamente las necesidades de la localidad en la actualidad.

Se dice que no todo es culpa del gobierno, que hay que desarrollarnos a nosotros mismos como buenas ciudadanos y crecer mutuamente sin perjudicar al prójimo; sin embargo, si hay algo que hay que colocar como debate en este amplio tema y eso es la falta de seguimiento a los valores sociales y morales con los que aseguraremos a próximas generaciones una idónea disciplina para crear relaciones sociales, laborales, entre otras para no caer en las malas decisiones, esto último mencionado es lo alarmante.

Todo comienza con el estudio y la facilidad que los padres de familia ofrezcan a los docentes y personal directivo de las distintas instituciones, ya sean públicas o privadas, para enfatizar con los alumnos la necesidad de ser mejores personas, ampliando su conocimiento dentro de las ramas de la formación cívica, la ética, tutoría, la actividad física, etc., todo es un proceso que seguir, mismo, que desde mi perspectiva como conocedor del tema educativo, habiendo ocupado ya puestos directivos, hay un déficit que viene desde casa.

Se ha malinterpretado las intenciones que tienen las instituciones educativas para con los estudiantes en los temas anteriormente mencionados, y es que los padres de familia pretenden hacer creer a los alumnos que a las escuelas asisten a desarrollar sus valores y educación básica, como el respeto a sus superiores o mayores, pero, esto no ha sido del todo correcto, ya que apenas los jóvenes estudiantes son sancionados y reprendidos con algún castigo teórico, los docentes llegan a ser incluso suspendidos de sus actividades laborales por dar la razón a un padre o madre de familia que molesto se encuentra por la represión anteriormente mencionada.

Como lo plantee anteriormente, todo es una cadena que conlleva a la situación actual de la sociedad y la poca, sino es que nula tolerancia, a los pequeños errores que se pueden cometer por cuestiones totalmente humanas y descuidadas.

Es momento de un razonamiento social y moral que nos permita incentivar a las nuevas generaciones a ser mejores ciudadanos, con valores éticos y adecuados para crearse oportunidades a futuro y hacer de nuestra localidad, un lugar seguro y fraterno.

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