“Incendios En Coahuila: Un Análisis Desde La Conafor”

En solo 13 días se registraron 23 nuevos incendios. Para el 13 de abril la cifra incrementó a 69 incendios forestales activos en 21 estados.

Para liquidar el incendio en Arteaga, Coahuila y Santiago, Nuevo León, la Secretaría de la Defensa Nacional ofreció una aeronave que permitía descargas de agua; sin embargo no fue con recursos federales sino del estado con los que se logró la liquidación del siniestro.

El gobierno de Coahuila gastó dos millones de pesos por hora vuelo de un DC10 rentado en Estados Unidos, con lo que sumó al menos 40 millones de pesos para atender la demanda del incendio; ello sin contabilizar los costos de herramientas y recursos humanos locales.

A esto se suma la participación de algunos helicópteros, cuyo costo fue de cerca de 70 mil pesos la hora vuelo, mismos que estuvieron dos semanas, trabajando entre 8 y 10 horas diarias. También, se usaron equipos aéreos de mayor capacidad, cuyo costo ronda los 75 mil pesos la hora vuelo.

De igual forma, se pagó a cerca de 400 brigadistas que se trasladaron al lugar para combatir los incendios, tanto de Coahuila y Nuevo León, como aquellos que se trasladaron de Baja California, Sonora, Estado de México, Durango; así como técnicos de Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Durango, Tamaulipas, Guanajuato e Hidalgo.

En un inicio los gobiernos de Coahuila y Nuevo León acordaron cubrir el costo de la renta; sin embargo, con el control del incendio, el gobernador Jaime Rodríguez Calderón apostó por los recursos que ya tenía asignados en elementos locales y, al final, con la disponibilidad de horas vuelo –por parte de Coahuila- y para evitar que por el viento el incendio pudiera cambiar de dirección y regresar a la región de Arteaga, apoyó con descargas hacia la zona de Santiago.

“En este caso particular, obviamente no solamente es el incendio en sí, el gobernante (de Coahuila, Miguel Riquelme) tenía otra expectativa de presión, una social, hay también una presión de intereses. Hay particulares en esa sierra que tienen intereses muy altos y que tienen instalaciones de alto costo”, declaró en entrevista con ATiempo.Tv el ingeniero Eduardo Cruz Castañeda, gerente de manejo del fuego de Comisión Nacional Forestal (Conafor).

El anuncio de la Federación en torno a la intervención de aeronaves de la Sedena se dio el 23 de marzo y para el 29 el gobierno local anunció las primeras descargas del DC10.

De acuerdo a la Conafor desde Texas, Estados Unidos, la aeronave hacía las cargas y regresaba al norte de México para realizar los bombardeos de agua con retardante.

“Es demasiado caro y no cualquiera los tiene disponibles para la contratación de una aeronave de este tipo. También debes correr procesos, todo esto lo tienes que planificar a marchas forzadas porque la internación de una aeronave extranjera tiene que seguir protocolos”, declaró Eduardo Cruz Castañeda.

Detalló que “no por tener una emergencia se saltan protocolos, tienen que tener permisos internacionales para entrar al espacio aéreo de otro país, entonces también no es tan sencillo, además de que una cosa es la contratación de la aeronave con su piloto y sus mecánicos; y otra es el que la empresa que elabora el producto retardante y que además que garantice que sea biodegradable, es lo que complica los trámites”.

Las autoridades que atienden este tipo de siniestros aseguran que, aunque ésta podía ser la solución más rápida, primero debieron intentar liquidarlo con lo que hay en el país.

“Corremos esos procesos antes de erogar un recurso extraordinario y que pueda no ser necesario, primer se deben agotar los recursos disponibles”, explicó Cruz Castañeda.

El proceso inicial es el envío del recurso más cercano que normalmente es una brigada; sin embargo, las condiciones de viento que prevalecían provocó que la brigada solicitara apoyo adicional.

Para avanzar en el control, intervinieron con vehículos de motobomba y herramientas manuales para abrir brechas cortafuego.

Al paso de los días, y debido al comportamiento extremo del incendio, se incorporaron equipos como helicópteros para llegar a las zonas altas, para reducir su desgaste físico y, posteriormente, intentaron sofocar con helibaldes de 1,200 litros de agua.

Sin embargo, debido a que las condiciones meteorológicas seguían sin ser favorables, se presentó la dispersión del incendio, hasta llegar a zonas inaccesibles y de alto riesgo para los combatientes, por la condición topográfica, tanto en Coahuila como en Nuevo León.

“En esas pendientes iban prácticamente arrodillados, porque es muy fuerte la pendiente y muy difícil caminar”.

El gerente de Manejo del Fuego de Conafor explicó que no fue suficiente con los helibaldes y entró un aerotanque más grande; sin embargo, los equipos podían no ser tan eficientes sin personal en el lugar del incendio, porque significa un combate más agresivo.

Por esta razón deben retirar los demás recursos, dado la caída del agua en esas magnitudes y con esa fuerza, podría ocasionar, incluso, la muerte del personal.

El punto de quiebre en el incendio de Arteaga, con el que se tomó la decisión de la renta del DC10, fue cuando, a más de una semana de combate, las brigadas, con recursos locales, lograron controlar el 70% del incendio “y se pensaba que pronto se iba a lograr, porque cuando superas el 60% de control en un incendio de ese tipo, empiezas a pensar que ya lo vas a cerrar”, relató Cruz Castañeda.

Pero las condiciones meteorológicas y la expansión del fuego echaron abajo el control del 70%, y de pronto se perdió todo. Se pusieron en riesgo comunidades porque el viento, en una noche, corrió con mucha velocidad y fue prácticamente imposible mantener la gente en la línea y se tuvo que evacuar al personal.

Ese fue el punto de quiebre, el punto clave en el cual se determinó por parte del gobierno de Coahuila, contratar el aerotanque.

El funcionario añadió que “todos los que están atendiendo se desmoralizan por todo el esfuerzo que se invirtió y así pasó en el lado de Nuevo León, cuando entró el frente frío impulsó vientos de 60 km/h que cuando chocan con una pared, por las condiciones topográficas de la zona, llega a duplicarse o hasta triplicarse, según la pendiente”.

El incendio en Arteaga quedó 100 por ciento controlado, aunque Conafor indica que solo cuando ya registran cero humo, es cuando se puede declarar liquidado y una vez en este punto ya no hay probabilidad de que se vuelva a activar el siniestro.


EFICIENCIA DE LOS AEROTANQUES

El último recurso al que recurrieron, ha sido una técnica cuestionada, incluso, en el manejo de incendios de grandes magnitudes en otros países.

Una de las polémicas que surgieron por el uso de estos aerotanques fue durante el incendio en la Catedral de Notre-Dame, en la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuestionó por qué no usaron de inmediato este tipo de herramientas para liquidar el fuego.

La respuesta fue sencilla: ese tipo de aeronaves no se deben usar en zonas urbanas, además del riesgo de personas que se ubiquen cerca, la fuerza con la que cae el líquido, puede devastar estructuras.

Para incendios que han sido devastadores, Bolivia, Israel, Chile y Estados Unidos han recurrido a estos areotanques de grandes magnitudes, aunque siempre como última alternativa por el costo y para agotar los recursos cercanos.

Sin embargo, un debate que también se ha generado a raíz de cada vez más incendios y de mayores magnitudes, es la pertinencia de que haya personas que habiten zonas forestales, que tienen las características propicias para generar incendios en temporadas de mayor sequía.

De acuerdo con la Conafor, la dificultad del uso de la aeronave se presenta por la experiencia que los pilotos puedan tener. Otro factor es la velocidad a la que van, dado que si están en una pendiente tratando de hacer la descarga y el factor viento mueve ese tiro y no pegan en el objetivo, la falla puede generar accidentes.

Datos de la Conafor indican que en México los aviones del tipo DC10 se usaron en dos ocasiones más: en 1988 en un incendio en el sureste mexicano, para el que se contrató un aerotanque canadiense, y en 2011 también se usó para liquidar incendio de gran magnitud en la Sierra del Burro, en Coahuila.

En este último incendio en Arteaga, Eduardo Cruz Castañeda, gerente de Manejo del Fuego de Conafor, afirmó cuando llegó la aeronave rentada, la cantidad de personal en tierra eran centenas. “Esto ya lo hace más complejo porque las aeronaves en un círculo o en un área no muy grande también pueden tener un accidente”.


INCENDIOS SUPERAN CIFRAS EN UN AÑO

México se mantiene en temporada de incendios forestales, por la falta de humedad en zonas boscosas y, principalmente, por la falta de cuidado de las personas.

En solo 13 días se registraron 23 nuevos incendios. Al 30 de marzo de 2021 había 46 incendios activos en 21 estados.

Con una superficie afectada de 27,715 hectáreas, con el trabajo de 2 mil 602 combatientes. Para el 13 de abril la cifra incrementó a 69 incendios forestales activos en 21 estados y con la labor de 2 mil 749 personas.

En entrevista con Rubén Darío Rivera Balboa, encargado de la Subdirección de Riesgos Químicos, del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), afirmó que del 1 de enero al 25 de marzo de este año se registraron 2 mil 429 incendios, lo cual calificó de “un periodo alto, en comparación con otros años”.

Solo en el mismo periodo de 2020 el registro fue apenas de 895 incendios forestales, casi una tercera parte de lo que este año se registra.

Rivera Balboa explicó que la principal causa de incendios forestales son actividades antropogénicas, es decir causas humanas, con un 98%; y el 2% son a casusas naturales.

“Una de las causas a las que se atribuye en este año es al fenómeno de “La Niña” que está emparejada con menos precipitación en el país, con temperaturas y vientos cálidos, que no traen lluvia, por lo que el material combustible en los terrenos forestales, se seca, y con las altas temperaturas se convierte en un medio propicio para los incendios, después viene la imprudencia para las personas”, detalló.

Alertó que de ese 98% por causas humanas, un porcentaje importantes es con intencionalidad, al registrar un 41% de incendios por actividades ilícitas en este año.

“Esto quiere decir desde conflictos entre poseedores, litigios entre comunidades o tala clandestina. De ahí vienen otras causas que son como 27% que son las quemas agropecuarias, que no ha sido el principal detonante de todas las extensiones, el detonante principal es la intencionalidad”, dijo.

A las fogatas se atribuye un 10% y, por ejemplo, por cigarros en un medio propicio como hojarasca, altas temperaturas y gran sequedad, alcanza el 5% de los incendios registrados durante 2021.

RECOMENDACIONES

En México aún quedan dos meses críticos de la sequía, lo cual genera condiciones propicias para la generación de incendios forestales.

Conafor recomienda evitar el uso del fuego para la preparación de alimentos, llevar comida fría o preparada. En caso de detectar un incendio, ponerse en contacto con servicios de emergencia para ser canalizados con brigadas. Tampoco intentar, en ningún sentido, apoyar a combatir un incendio, dado que por la propagación a mucha velocidad, sin equipo ni entrenamiento es muy probable que tenga un accidente y que, incluso, pierda la vida.

El principal grupo de fallecidos en la atención de incendios son voluntarios.

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