

Al ver la situación en la que ingresan las personas a la Casa de Rescate en busca de ayuda, sabemos que se trata de personas vulnerables. Muchos de ellos con problemas de adicciones como drogadicción, alcoholismo, depresión, problemas familiares que los desestabilizan, lo que los hace estar mentalmente vulnerables. Ofrecer la religión como un tratamiento efectivo para mejorar sus problemas es, sin duda, su gancho más grande, ya que es lo que ellos predican tanto en sus servicios dominicales como con los vendedores a quienes mandan no sólo a vender sino a evangelizar a través de su venta.

¿Quién se beneficia realmente con los millones de pesos generados a través de los vendedores? Si bien, ellos abandonan sus adicciones para entregar su vida a Dios, esto les quita oportunidades a las que todos tenemos derecho: un salario justo, servicios médicos dignos y seguros, la oportunidad de tener un futuro propio.
Finalmente, estudiar a Cristo Vive como asociación, sin querer nos remite a estudiar a la Iglesia Mexicana del siglo XVI, donde sentirse menos llevaba a los individuos a buscar una hermandad que les brindara protección espiritual a través de un costo monetario, que tras el convencimiento de que era por su bien, no importaba el sacrificio. Queda pendiente investigar ¿por qué Cristo Vive no respeta los derechos laborales de sus internos?, pero también, saber cómo es que se bancarizan los millones de pesos que reciben en efectivo.

