Un esclavismo moderno que finalmente sigue toda una estructura medieval y religiosa en la que los siervos pagan al señor feudal y a la Iglesia lo que “por derecho” les corresponde, pues ellos les proporcionaban lo más importante “protección física y espiritual”. De acuerdo con el abogado David Saucedo, si hay un beneficio de una colectividad, de un esfuerzo de otros por medio de ventas o un negocio, se habla de una explotación laboral, porque si la remuneración que ellos reciben no es equitativa, ni hay prestaciones laborales, se trata de una especie de esclavitud.