Pero volvamos a la venta de burritos, que es la actividad que más caracteriza a esta Asociación. De acuerdo con el licenciado David Saucedo, abogado laborista, cuando hay una supra-subordinación es decir, cuando alguien obtiene el beneficio a través del esfuerzo físico o mental de una persona, deben existir derechos laborales. El primero de ellos es el salario, de modo que el patrón debe pagar al trabajador su actividad, y este puede disponer libremente de su salario.

Otro de los derechos es tener una jornada de trabajo, es decir que se fija una duración sin exceder las horas legales, o sea, ocho horas si es una jornada diurna; si es jornada nocturna, siete, y si es mixta, debe ser de siete horas y media. Además, durante esta jornada se le concederá al trabajador media hora de descanso, por lo menos; cuando sea necesario extender la jornada será únicamente tres horas diarias y no puede ser más de tres veces por semana. Si por alguna razón se exceden las horas de trabajo legales, el patrón debe pagar un doscientos por ciento más del salario.

Otro de los derechos laborales establecidos en México es la seguridad social, que cubre riesgos de trabajo como accidentes, enfermedades, maternidad o invalidez.

Pero, ¿por qué estamos hablando de derechos laborales? Entrevistando a los vendedores ambulantes de Cristo Vive supimos cuatro cosas relevantes:

  1. No tienen un horario laboral: si bien es cierto que su hora de salida de la Casa de Rescate es cerca de las 9:00 a.m (no salen exactamente a esta hora, puede ser minutos antes o minutos después); pero ellos vuelven a las instalaciones hasta que llevan la hielera vacía, pero con el dinero de la venta diaria. Es por esto que, a veces vemos a los vendedores de burritos a altas horas de la noche aún vendiendo o pidiendo ride para regresar a la Casa de Rescate (porque los llevan al lugar de trabajo, pero no los recogen).

  2. No cuentan con seguridad social: al hablar con ellos nos dimos cuenta que no están registrados ante el seguro social, por lo que al enfermarse o lesionarse son los mismos miembros de la comunidad quienes los atienden ¿caridad o ahorro de dinero? Al no estar registrados ante el seguro social como trabajadores, tienen que pagar servicios privados de ser necesario, lo que sale más caro; sin embargo, en el contexto de los derechos laborales y la importancia de la seguridad social, es fundamental considerar el costo anual del seguro, que a partir del 1 de febrero de 2023 es de $15,539.12 para un trabajador que percibe el salario mínimo.

    Este seguro cobra relevancia especialmente para los patrones que son personas físicas con trabajadores asegurados a su servicio bajo la modalidad 35. En esta modalidad, se proporciona una cobertura esencial a través del Seguro de Riesgos de Trabajo. Como parte de sus responsabilidades, estos patrones deben asegurarse de pagar la cuota correspondiente a la prima asignada para su actividad patronal. ¿Ser vendedor ambulante es considerado como un trabajo que conlleva riesgos? Por supuesto que sí, desde ser asaltado hasta sufrir un accidente vial, son riesgos que un vendedor puede correr.

    La seguridad social desempeña un papel crítico en el bienestar de los trabajadores, ya que cubre riesgos de trabajo, como accidentes o enfermedades, así como situaciones relacionadas con la maternidad o invalidez. Este sistema de protección es esencial para garantizar que los trabajadores tengan acceso a atención médica y apoyo en caso de necesidad, lo que promueve un ambiente laboral más justo y seguro. ¿Qué pasa con las mujeres embarazadas?, ¿qué pasa con quienes se enferman estando en la Casa de Rescate? Estamos hablando de personas que, por la naturaleza de sus casos, son vulnerables, que antes de entrar a rehabilitación no tenían acceso a una seguridad social digna, misma que la Casa de Rescate tampoco les proporciona.

  3. Los vendedores ambulantes de Cristo Vive no reciben un salario: Cuando cuestionamos a varios de ellos sobre qué ganaban al vender burritos, las respuestas fueron: “pues retribuirles”, “es una ayuda”, “no, nada”. Es decir, ellos tienen la convicción de que por haber sido rehabilitados le deben a la Casa el trabajo. En la comunidad de Cristo Vive, dos de los vendedores han destacado inspiradoras historias de superación personal y atribuyen su transformación a esta organización. Ambos comparten con gratitud que no se les cobra por su estadía en el lugar, destacando el profundo significado de agradecer a Cristo por haberles brindado una segunda oportunidad en la vida.

    Este discurso de gratitud no sólo es compartido por los vendedores, sino que también es enfatizado por Carlos Pacheco en sus discursos dominicales. Uno de los vendedores ha sido parte de la asociación durante 27 años, actualmente tiene 55 años y es soltero. El otro, ingresó a la comunidad a los 35 años junto a su esposa e hijos. En Cristo Vive, reciben no sólo un refugio seguro, sino también apoyo integral que incluye alojamiento, comida y la oportunidad de acceder a educación, lo que ha marcado un impacto positivo en sus vidas y sus familias.
  4. Derecho al INFONAVIT, todos los empleados que trabajan para un patrón tienen derecho al acceso a una vivienda, para esto deben cotizar las semanas trabajadas con el INFONAVIT. En Cristo Vive al estar trabajando de manera informal y sin salarios y derechos laborales, las personas no tienen acceso a INFONAVIT, así que, si un día deciden salirse de la casa de rescate, no tendrán acceso a una casa propia.

     

Sin embargo, los beneficios mencionados como educación, vivienda, comida, atención en casos de enfermedad, todo sale de ellos mismos, Cristo Vive realmente es una comunidad. Todo se hace y se vive dentro de la Casa de Rescate.

Esto no quita que todos los que trabajan para prestar estos servicios, vivan o no en la Casa, deberían recibir un salario, un horario laboral y prestaciones de ley, pues de no ser así, se convierte en explotación laboral.