

Un 56% ha crecido la detención de mujeres migrantes en México durante los primeros tres meses del 2023
Durante el 2022, 136 mil 080 mujeres migrantes fueron detenidas por autoridades migratorias mexicanas, el 22%, 30 mil 781 mujeres eran menores de edad. La migración es un fenómeno que se ha convertido el en una realidad constante en diversas partes del mundo. En México, en los primeros tres meses del 2023 han sido detenidas 111 mil 505 personas, 42% más que en el mismo periodo del 2022. En el caso de mujeres migrantes durante el mismo periodo, se detuvieron a 35 mil 725, 56% más que en el mismo periodo del 2022. Cada día más mujeres dejan atrás su historia, su país, su vida, sus familias y hasta sus hijos en búsqueda de un posible mejor futuro a costa de lo que sea.
La migración forzada
Para la Organización de la Naciones Unidas, a través de la UNICEF, las mujeres migrantes “están expuestas a riesgos y vulneraciones de sus derechos humanos tanto en su país de origen como durante el proceso de movilidad. Entre los mayores riesgos se encuentran la discriminación y la violencia por motivos de género, la trata de personas, especialmente con fines de explotación sexual y laboral, desempleo, pobreza, mendicidad, malnutrición, falta de acceso a comida o medicinas, entre otros. Estos riesgos se exacerban si se encuentran en situación irregular.”
El 40% de los migrantes en México provienen de América del Sur y cerca del 30% de América Central. El 17% de los migrantes en México en los primeros tres meses del 2023 provenían de Venezuela, el 13% de Ecuador, mientras el 12% son migrantes hondureños y guatemaltecos.
En Honduras a diferencia de México, el Día de las Madres se celebra cada tercer domingo de mayo. En el caso de Nelly, hondureña de 28 años, lleva cuatro meses desde que salió de su país con destino a Estados Unidos, sin saber a ciencia cierta quién pueda esperarla allá, pues “la familia se le da vuelta a uno”
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Su actual pareja, Alexis fue quien la animó a viajar y a dejar su país, donde vivía con sus hijos Maicol y Briana, de 9 y 8 años, quienes quedaron al cuidado de María, su mamá.
Nelly prefiere llamar poco a su mamá, pues María siempre llora y le pide que mejor regrese, pero sabe que no puede regresar sin haberlo intentado todo. Comenta que lo más complicado del viaje ha sido despedirse, y que este será el primer año que pasa sin estar con ella y con sus hijos.
Las mujeres migrantes, además del contexto de violencia que sufren en su travesía por México, no cuentan con acceso a sistemas de salud de bajo costo y de calidad, sumado a que muchas son las mujeres que dejan en sus países de origen a sus hijos en custodia de familiares, lo que conlleva una carga emocional y psicológica que puede pesar más que una mochila llena de ladrillos.
Cifras de la Secretaría de Gobernación acreditan que las mujeres migrantes en tránsito por México se ha incrementado en los últimos años. Sólo del 2020 al 2021 la presentación de mujeres migrantes con situación irregular en el país ante autoridades federales se incrementó un 472 por ciento.
′′Lo único que quiere es que Dunia tenga una vida diferente′′, Sandra
Entre las habitaciones de la Casa del Migrante, en Saltillo, se escucha como una niña con vestido azul llora detrás de una mujer. Nudia, de 3 años, que le pide de comer a su mamá, Sandra. Ambas iniciaron su viaje hace 13 días; para algunos pareciera un trayecto corto, pero para ellas no ha sido fácil, pues el frío, el calor y el cansancio han llevado a pensar a Sandra que no van a lograr llegar.
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En el trayecto se terminó el dinero que llevaban para transportarse, por lo que tuvieron que empezar a caminar; sin embargo, Sandra dice que se han encontrado a migrantes buenos que le han ayudado a cargar a Dunia y su equipaje. Cuenta que la comida ha sido de sus mayores inconvenientes, por lo que tuvo que racionar la fruta que llevaba para que su hija pudiera comer más días, mientras ella sólo alimentaba su cuerpo con agua.
A sus 23 años Sandra decidió emprender su viaje junto a su hija para encontrarse con su pareja, quien lleva ya año y medio que cru- zó la frontera para Estados Unidos “como mojado”.
En Honduras, Sandra vivía con sus papás. Siendo la segunda de siete hermanos sólo logró cursar hasta séptimo grado para ayudar a mantener a su familia, conoció a su pareja y quedó embarazada.
Aunque Sandra no esperaba pasar su Día de las Madres así, está segu ra de que lo único que quiere es que Dunia tenga una vida diferente.
Crianza transnacional
Las mujeres migrantes deben reformular su papel de madres cuando deciden migrar, y en muchos casos dejar a sus hijos, dando paso a la crianza transnacional. Las madres migrantes entran en un limbo donde deben de acoplarse a nuevos sistemas, horarios, tiempos y formas de comunicarse para, a pesar de los kilómetros, seguir manteniéndose firmes como fundamento familiar. Muchas veces la migración de una madre implica la delegación de los cuidados y educación de los hijos para con terceros, que al pasar de los tiempos pueden sustituir la figura materna. Los hijos dejan de observar a la madre migrante como tal y la ven como una simple proveedora de recursos económicos que los deja, sin entender los motivos.
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Asakura Hiroko comenta en Maternidad a distancia: cambios y permanencias en las prácticas y las representaciones de las madres migrantes centroamericanas: “bajo esas exigencias, las madres migrantes se ven en la necesidad de elaborar nuevos significados de la maternidad para acomodar y determinar las separaciones espaciales y temporales de sus hijos o hijas, a la vez que buscan estrategias prácticas y emocionales para aligerar el ejercicio de su maternidad a la distancia”.
Alexis, el esposo de Nelly no siempre ha estado con ella, hubo un momento en que se adelantó y la dejó sola, pero dice Nelly que él le dijo que sí la iba a esperar, que era parte del plan. Fue así que tuvo que unirse a un grupo de mujeres con las que llegó a Francisco Rueda, en Tabasco, donde, para cruzar seguro, se debe pagar una cuota de 600 pesos, de lo contrario, se exponen a ser asaltados, golpeados o a ser víctimas abuso sexual. Entre el grupo iba una joven embarazada, de 17 años, quien tuvo que regresar a Honduras porque uno de sus hijos tenía una piedra en el oído que no le habían podido sacar.
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Otra, se consiguió una pareja en el camino con la que decidió alejarse del grupo y unirse a unos hombres. Nelly cuenta que supo que fue violada por cuatro hombres en su paso por Francisco Rueda, pues el grupo con el que viajaba no pagó la cuota de paso. Mientras que ella, ahí logró alcanzar a Alexis.
Aún y cuando Nelly comenta que en México se ha encontrado con más personas buenas que malas, quedarse no es opción, pues tiene una promesa. Le prometió a su madre regresar y a la Virgen de Suyapa, en Tegucigalpa, Honduras, que si lograba pasar, le llevaría 5 mil lempiras a su regreso, y 2 mil lempiras más para la iglesia católica de Choluteca.
El pasado 6 de mayo, Nelly abandonó la Casa del Migrante, en Saltillo, para llegar a un destino incierto en Estados Unidos, y una vez allá llamaría a su mamá para para decirle “hoy sí cumplí mi sueño”. Disfrutará el 10 de mayo, Día de las Madres, en un lugar seguro o en la incertidumbre de un destino incierto.
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