UNA INICIATIVA NECESARIA: “DÍA DE LA DIVERSIÓN EN EL TRABAJO”

El Día de la Diversión en el Trabajo es una iniciativa internacional que se celebra todos los años coincidiendo con el 1 de abril. Pasamos un tercio de nuestra vida en el trabajo. En tan sólo un año esto equivale a 251 días o más de 2.000 horas dedicadas a la oficina. Por supuesto, al trabajo se va a trabajar, valga la redundancia.

Una cosa no quita la otra. Nuestros cerebros necesitan un poco de diversión para liberar ciertas tensiones en el trabajo, tensiones que quizás estén afectando a nuestra productividad. Por eso es necesario realizar ciertas actividades en el trabajo que nos permita divertirnos a la vez que mantenemos nuestros niveles de productividad.

Pasarlo bien mientras se trabaja tiene múltiples beneficios: mejora la creatividad, atrae y retiene al mejor talento, tienen altos niveles de productividad y cuentan con ambientes de trabajo relajados que conlleva a la felicidad de los empleados.

El objetivo de este día internacional no solamente es recordarnos la importancia de la diversión en el ambiente de trabajo, sino también promoverla activamente con actividades que varían cada año, pero que mantienen un tono vitalista, positivo y divertido.

¿En qué consiste la iniciativa del Día de la Diversión en el Trabajo? Esta jornada mundial fue promovida en 1996 por Playfair en los Estados Unidos. Pensemos que, en ese contexto concreto, el humor era un remedio para la confianza laboral. La importancia de las expectativas es muy grande en la configuración de cualquier ambiente y el de trabajo no es una excepción.

Ante los eventos adversos, como una crisis de cierta profundidad, compartir las penas y transformarlas en algo positivo, como el humor, contribuye a rebajar la tensión excesiva, desdramatizar y, de este modo, poder afrontar el futuro de una forma en la que lo racional y lo emocional se encuentren en un mejor equilibrio.

¿Qué aporta internamente la diversión en el trabajo? La diversión es un elemento fortalecedor de la organización por varios motivos. En primer lugar, la diversión favorece el ambiente laboral. Un trabajador que se encuentra con compañeros divertidos y de buen humor es más probable que también esté contento, lo que crea un círculo virtuoso donde unos alimentan el buen ánimo de los otros.

En segundo lugar, la asociación entre el trabajo y la diversión es una forma de motivar a la plantilla. El resultado es que los esfuerzos parecen menos esfuerzos y se obtienen mayores rendimientos de ellos. Tienen mucho valor las actividades compartidas, ya que además contribuyen a reforzar los lazos de confianza entre compañeros.

En tercer lugar, la diversión ayuda a pensar de otra forma, a romper esquemas, a ser más creativos, en definitiva. No es raro, por ejemplo, que un equipo que lleva mucho tiempo dando vueltas a un proyecto, del que haya repasado mil y una veces las ventajas y desventajas de cada alternativa, encuentre la solución en un momento de diversión.

Se contribuye con ello a la innovación, a la capacidad de adaptarse a necesidades cambiantes de los clientes y, por tanto, a la generación de valor y al aumento de la productividad.

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