PERSONAS DE TALLA BAJA BUSCAN SER INCLUIDAS

El 25 de octubre se conmemora el Día Mundial de las Personas con Talla Baja, una fecha donde se busca el derecho a la inclusión social, la igualdad y sensibilización de lo que significa esta condición.

Se estima que en el mundo, uno de cada 25 mil personas nace con las alteraciones genéticas que producen la acondroplasia

Se define que una persona de talla baja como aquella que presenta algún tipo de enanismo, de los cuales existen alrededor de 200 tipos, en su mayoría desconocidos por la ciencia. 

La acondroplasia se debe a un cambio en la información genética que recibe el factor receptor de crecimiento de fibroplastos, células que hacen que los huesos crezcan a lo largo. Esto produce una malformación en el desarrollo de los cartílagos, con una calcificación acelerada que impide el crecimiento normal de los huesos, lo que hace que las personas que presentan esta condición tengan un torso de medida normal, las extremidades cortas y la cabeza ligeramente más grande, además de otras características fenotípicas más o menos regulares.

ASOCIACIÓN “GENTE PEQUEÑA EN COAHUILA”

La asociación “Gente Pequeña en Coahuila” calcula que hay cerca de 13,000 personas de talla baja en el país.

Cynthia Molano, es diputada federal suplente por Coahuila y presidenta de la asociación “Gente Pequeña en Coahuila” a enfocado su labor en combatir la discriminación contra las personas con discapacidad.

Como diputada logró el reconocimiento a nivel estatal del Día de las Personas de talla pequeña en Coahuila, nuestro estado es la primera entidad en tener ventanillas bajas y escalón universal en los edificios de gobierno y bancos.

“A mí es muy diferente que me digas cuál es tu tipo de enanismo a que me digas enana. Recuerden que tenemos muy poco con esta lucha, (las personas de talla pequeña) apenas están saliendo de sus casas para decir ‘yo valgo y yo merezco el derecho de respeto y de inclusión’”, expresó Molano Serna.

RETOS DIARIOS

Cynthia se ha encontrado con obstáculos desde que era niña, pues basta con contar que el baño de su escuela no estaba adecuado a sus necesidades, por lo que sus papás, quienes son de estatura promedio, llevaron un escalón para que ella pudiera acceder al sanitario, pero eran sus compañeros quienes lo usaban. Desde ahí supo que la gente no piensa en el bienestar de los demás cuando son distintos a lo que conocen.

Los pupitres donde se sentaba tampoco eran aptos para ella, y además, una niña de talla pequeña, al tener unas manos más chicas que las promedio, escribía más despacio y las maestras no estaban y no están acostumbradas a dictar con más calma, para que menores con esta condición trabajen igual que los demás.

“No pedimos que nos quieran o aceptes nuestra condición, la gente pequeña sólo pide respeto”, menciona.

INFORMACIÓN: CONADIS, VANGUARDIA, FORBES

Comments are closed.